viernes, 31 de agosto de 2012

REAFIRMANDO EL PROYECTO 2020 Osvaldo Cepeda




Osvaldo Cepeda

En Marzo de 2009 fuimos convocados para presentar el Proyecto 2020; la respuesta fue ampliamente positiva. Todos aceptamos y estuvimos de acuerdo en que este proyecto nos daba un camino por donde avanzar juntos. En la evangelización, la plantación de iglesias y la formación de obreros. Con gran expectativa aceptamos el desafío que nos fue presentado, convirtiéndose así el Proyecto 2020 en el principal desafío a desarrollar en esta década.
Hoy, a mitad del año 2011, personalmente me siento más presionado que desafiado por este programa. Ya no podemos hablar del Proyecto 2020, sino del programa o el plan 2020. En la etapa de cualquier proyecto, dibujamos, y borramos hasta saber con certeza que es lo que vamos a realizar, pero cuando un proyecto es aceptado ya dejamos de pensar cómo será, para avocarnos a su realización. Un proyecto aceptado se convierte en una hoja de ruta, o en la planilla técnica de algo a edificar o industrializar. De esta manera se convierte en el centro de nuestra labor cotidiana, en la gestión principal. Que es evangelizar, plantar pequeñas o grandes comunidades y formar obreros.
Creemos que este plan vino del Señor para nosotros, por eso tenemos que poner nuestra determinación, esfuerzo, pasión. Persuadidos de que en este tiempo y hasta que el Señor no nos diga otra cosa, nos de otro plan, o estrategia sobre la extensión, con esfuerzo y perseverancia nos dedicaremos a esto. Al andar por cada ciudad, pueblo o aldea, nos ocuparemos de bendecir, orando por cada lugar al que vayamos o por donde andemos. Porque esto es lo que el Señor nos ha ordenado para esta década, a nuestra familia de Iglesias, al equipo apostólico, al grupo de enlace, a cada presbiterio, a cada pastor, y a cada discípulo de nuestras congregaciones.

En el primer capítulo de Hechos podemos ver a Jesús, antes de la ascensión, dialogando con sus discípulos. Se puede entender que en su mente y corazón estaba lo que le pidió al Padre: “Como tú me enviaste al mundo, yo los he enviado al mundo”.

La gran comisión fue claramente dada por Jesús a sus discípulos. En la mente y corazón de sus discípulos también estaba el mandato de la gran comisión, pero es evidente que no era lo que más ardía en su alma. Había pensamientos que no eran malos, eran buenos, pero no estaban centrados en lo que el Señor esperaba de ellos. Por la pregunta que hicieron quedó demostrado qué era lo que más les importaba: "¿Es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?" Si yo hiciera una paráfrasis de la respuesta de Jesús, lo narraría así: “A ver, muchachos, pongámonos de acuerdo…. Lo que el Padre tiene determinado referente a esto, déjenselo a él. Hoy lo que ustedes tienen que saber es que recibirán poder y me serán testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. Pongan todo su pensamiento, toda la expectativa, toda la pasión en ESTO”. Ya que Jesús sabía lo que venía, primero Pentecostés y luego ¡una gran cosecha!
Me hace mucho bien ver y considerar expresiones y actitudes de Pablo en casi todas sus cartas, que ponen de manifiesto su determinación y causa en cada cosa a realizar. Determinación es delimitar en qué espacio o qué cosa vamos a realizar. Causa es el fruto de una determinación, es la razón para la cual vivo y existo. No pretendo filosofar ni mucho menos, pero creo que no hay determinación sin causa ni causa sin determinación. Lo vemos en Rom. 15: 19,22 y 23 “desde Jerusalén, y a los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del Evangelio de Cristo. Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros. Pero ahora no teniendo más campo en estas regiones, y deseando muchos años ir a vosotros. Cuando vaya a España, iré a vosotros…”. Tengo la impresión que Pablo tenía en claro, que una determinación debe encarnar una causa para no morir en el intento. En el reino de Dios nada sucede por casualidad sino por causalidad.

Miremos juntos Romanos 1: 8-17
“Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulgo por todo el mundo. Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros en mis oraciones, rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros. Porque deseo veros, para comunicar algún don espiritual, a fin de seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí. Pero no quiero hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles. A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Más el justo por su fe vivirá”.

Pablo estaba determinado a ir a predicar a Roma, sentía un gran aprecio por esa gente que nunca había visto. Por supuesto, éste no era el único lugar donde quería predicar, pero en su expresión a los romanos y en su oración a Dios, demuestra que también tiene pasión por esa gente y esa ciudad. Así debe ser, porque un apóstol siempre debe proyectarse a las ciudades, pueblos o regiones de más allá.

Estaba determinado ir a Roma a pesar de todas las dificultades e imposibilidades que tuviera que vencer. Oraba sin cesar por ellos y rogaba a Dios que le permitiera ir. Estaba seguro de que Dios quería hacer algo en Roma. Se presentaba delante de Señor en oración cada día, diciendo: “Señor ayúdame, provee lo necesario”. Con la conciencia de que lo determinante no debe ser cuánta plata tengo o si no tengo; lo determinante es la disposición a ir, en relación con el mandato de Jesús: ID.

Una persona apasionada piensa, se imagina cosas. Luego las proclama y las da por hechas. Pablo les escribe diciendo: “Al verlos me alegraré, les predicaré el evangelio, oraré para que reciban dones espirituales, les bendeciré y me bendecirán”. Una visión apostólica siempre es amplia y generosa, reconoce su unción apostólica, pero sabe que en el cuerpo siempre se da y siempre se recibe.

EL HABLAR PROFÉTICO Orville Swindoll



Orville Swindoll


INTRODUCCIÓN

1 Corintios 12:1: “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales (pneumatikón).”
vs. 4-6 “hay diversidad de dones (carismaton)...”
“hay diversidad de ministerios (diakonión)...”
“hay diversidad de operaciones (energuematon)...”
v. 7: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu fanérosis pnéumatos) para provecho”.
Quizás, la mejor traducción de la palabra pneumatikón (literalmente, los espirituales, o las cosas espirituales) sería “manifestaciones del Espíritu”.
Algunos eruditos católicos han definido “dones espirituales” así: “dones sobrenaturales y libres, que perfeccionan el conocimiento, el habla, el servicio y la habilidad administrativa de los hombres, no para provecho personal, sino para el bien de la iglesia”.

PASAJES BÍBLICOS

Hechos 2:16-18 (ver también Joel 2:28; 29): La profecía como una de las señales de la nueva era del Espíritu.
Hechos 19:6: Los discípulos recién bautizados en Éfeso profetizan.
Hechos 21:9: Cuatro hijas de Felipe profetizan.
1 Co. 11:4-5: Pese a otras restricciones del apóstol Pablo a las mujeres en la reunión de la iglesia, ellas pueden orar y profetizar.
1 Sam. 10:11: El rey Saúl profetiza entre los profetas, aun cuando no tiene ese oficio.
Nm. 24:2: Profecía de Balaam que era adivino (médium espiritista; ver Josué 13:22). Dios frenó la locura de Balaam que tuvo la intención de maldecir al pueblo de Israel (ver 2 P. 2:15-16).
Apoc. 19:10: El que testifica de Jesús es el Espíritu Santo que da profecía.
Nm. 11:25-29: Setenta ancianos en Israel profetizan cuando Moisés les impone las manos.
1 Tim. 1:18; 4:14; 2 Tim. 1:6-7: Profecía sobre Timoteo.
1 Tes. 5:19-20: ¡Dejar de menospreciar las profecías!

ALGUNOS CONCEPTOS ELEMENTALES

Profecía: hablar bajo la influencia e inspiración del Espíritu Santo (en el idioma propio del que habla).
· No es el resultado de premeditación, deducción, razonamiento; ya que su fuente no es la mente humana, sino el espíritu del que habla.
· Es sobrenatural, una manifestación del Espíritu Santo (ver 2 P. 1:21; 1 Co. 12:7-10)
· El ejercicio de este carisma no le hace profeta al que profetiza. El oficio de profeta reúne, además del don profético, otros dones y un llamamiento soberano, una vocación particular, etc.
· No es esencialmente un don de revelación (en este sentido es parecido al hablar en lenguas y a la interpretación de lenguas). Es decir, no necesariamente incluye elementos desconocidos al que habla o a los oyentes.
· No es el resultado de una coerción o coacción del Espíritu Santo.
Dice Ludwin Albrecht: “Al profetizar, hay una colaboración entre el Espíritu Santo y el espíritu humano. El hombre es un instrumento del Espíritu Santo, pero a modo de colega y socio, racional, libre, cooperador y, por lo tanto, responsable” (ver 1 Co.14:31-32; 1 Tes. 5:19-20).
Dice Arnold Bittlinger: “Lo maravilloso –y a la vez misterioso– del hablar profético, es que el Espíritu Santo, en toda su perfección, combina con el espíritu humano en toda su imperfección. Una consecuencia de esto, en nuestra época y debido a nuestra debilidad, es el hecho de que nuestra profecía es imperfecta (“en parte”, 1 Co. 13:9). Además, es obvio que el valor y la pureza de nuestra profecía está condicionada por el estado del canal humano (ver Rom. 12:6)”.
Por esta razón, es necesario probar (juzgar) las profecías (1 Co. 14:29; 1 Tes. 5:20-21; 2 P. 1:20; 1 Jn. 4:1). Este juicio o discernimiento no es simplemente el resultado de un proceso racional, sino una operación también del Espíritu. Por eso, seguramente, Pablo sugiere que en la reunión de la iglesia son los profetas los más indicados para juzgar las manifestaciones proféticas.
El peligro surge cuando nos extralimitamos; no hay problema si nos limitamos a la inspiración del Espíritu Santo. El propósito del discernimiento y del juzgar las profecías no es para dictaminar sobre lo que dice el Espíritu de Dios, sino para separar de ello lo que pudiera añadir el hombre de su propia mente o intención.
· Se requiere orden y respeto en la función de las profecías, como también de otras manifestaciones carismáticas. Es el sentido general que Pablo comunica en 1 Co. 14.
· El efecto de la profecía en los creyentes es triple (ver 1 Co. 14:3-4), “edificación, exhortación y consolación”.
EDIFICACIÓN [oikodomén, de oikos (casa) y domeo (construir)]. Ver 1 Co. 3:9; “vosotros sois... edificio de Dios” (vs. 9-16). Pablo considera que el hablar profético contribuye a la construcción de la casa de Dios.
EXHORTACIÓN (paráklesin) de para-kaleo, llamar al lado; es decir, para ayudar, para levantar, para aconsejar. A menudo, es traducida consolación en el Nuevo Testamento. Para contemplar el uso de esta palabra en otros textos, ver 2 Tes. 2:16-17; 2 Co. 1:3-7.
CONSOLACIÓN (paramuthíam) muy parecida a la palabra anterior. Este verbo significa calmar y pacificar. Tiene un mayor grado de ternura, compasión. Esta consolación hace bien a uno. Calma las tormentas de temor, ansiedad, desesperanza. Nos ayuda a descansar en Cristo. Esta es una de las mejores funciones del don profético.
Fil. 2:1: “consuelo de amor”
1 Tes. 2:11: “consolábamos a cada uno”
1 Tes. 5:14: “alentéis a los de poco ánimo”
· El efecto de la profecía sobre el incrédulo o indocto (1 Co. 14:24-25).
– es convencido (es decir, bajo convicción)
– es juzgado
– postrándose, adora a Dios
La palabra usada aquí para convencer significa, generalmente, atacar, caer encima, avergonzar. Insinúa Pablo que la profecía descubre las áreas sensibles y pecaminosas en la vida y las “ataca”; “lo oculto de su corazón se hace manifiesto”. Para observar esta operación del Espíritu, ver Jn. 2:25; 6:64; 16:19; Hechos 5:3; 1 Co. 2:11-15.
Luego, el pecador es juzgado. Este verbo significa un juicio preliminar, que luego puede ser rectificado o ratificado por el Juez Supremo. El juicio profético abre el camino a la conversión y salvación al pecador bajo convicción.
El tercer efecto consiste en que, el pecador convencido y juzgado se convierte a Dios.
Pablo sabe muy bien que el efecto puede ser negativo (ver Hchs. 13:45; 14:19; 17:5; 28:25 y siguientes), pero aquí señala lo positivo como el deseo divino.
· Ya que el hablar profético es capaz de edificar la iglesia y de conducir al pecador a la fe en Cristo, se lo debe procurar más que los otros dones (ver 1 co. 14:1, 5, 39).
Evidentemente, el apóstol creía que este don estaba latente en todo discípulo (v. 31). Debemos estar tanto a la disposición del Espíritu Santo que él pueda encender en nosotros este carisma.

SUGERENCIAS PRÁCTICAS para hacer caso a la exhortación apostólica de “procurar profetizar” (1 Co. 14:1, 5, 39)
 Intensificar la oración, la conversación, la consulta, con Dios. Esto evidencia nuestra dependencia de Dios y nuestra disposición de conocer y hacer su voluntad.
Tiene el efecto cumulativo de abrirnos a la comunicación de Dios con nuestro espíritu.
 Serenar nuestro espíritu y nuestro estado anímico. No ayudan nada nuestro afán, impaciencia y entusiasmo. Conviene mantener una actitud de fe y paciencia.
 Tomar ánimo y fe para hablar cuando recibimos una inspiración profética (moverse espontáneamente sin filtrarlo mucho por la mente). Recuerde que no es la sensación subjetiva que edifica, sino la articulación profética.
 Proceder según la medida de fe, sin extralimitarse por entusiasmo u orgullo, ni condenarse porque se cortó el fluir por falta de fe. Recuerde también que las manifestaciones del Espíritu no comienzan en forma perfecta. Tenemos que aprender a proveer a Dios un canal limpio y bien dispuesto.
 Disponerse para recibir corrección y orientación. No conviene tener muchas pretensiones. Mantenga la actitud de aprendiz.



jueves, 30 de agosto de 2012

LA NECESIDAD DE FUNDAMENTO Mario Fagundes


LIBERACIÓN DE LOS VICIOS





El vicio es una disposición, hábito o tendencia hacia lo malo. Es la afición a una cosa que incita a abusa de ella. Crea dependencia mental, física o espiritual. Tiene que ver con todo lo que resulta perjudicial para la salud física y mental del individuo, de su familia o de la sociedad. Atenta contra el dominio propio. El vicio priva al hombre del uso normal y digno de sus facultades y, por ende, destruye la imagen de Dios en él.
El vicio es denigrante y vergonzoso.

ALGUNOS DE LOS VICIOS MÁS COMUNES

Alcoholismo (véanse Romanos 13:13; Gálatas 5:21; 1 Corintios 5:11; 6:10; Efesios 5:18; 1 Timoteo 3:3; Tito 1:7; Proverbios 23:29-35).En Efesios 5:18, el apóstol Pablo dice que la embriaguez «lleva al desenfreno». Produce destrucción de la persona, de su familia y de la sociedad. Conduce a desequilibrios económicos, riñas, homicidios, accidentes y apertura a los pecados sensuales.
A través de todos los tiempos la iglesia ha vivido una tensión entre dos tendencias: la moderación y la abstinencia. Por lo general, la Biblia parece favorecer una postura de moderación, aunque condena severamente la embriaguez (1°Corintios 5:11; 6:10; etc.) y recomienda la abstinencia en determinadas situaciones:

• Por seguridad personal: Si alguno fue adicto antes y un poco de alcohol lo despierta al vicio de nuevo, debe volverse abstemio en forma absoluta. Además, es mejor que no beba quien no tiene dominio propio.
• Por no escandalizar: Considerar las situaciones referidas por Pablo en Romanos 14:15-21 y 1 Corintios 8:13.
• Por el bien de los hermanos más débiles: Quizá uno tenga dominio propio, pero si el tomar alcohol abre la puerta a que lo consuman otros que no lo tienen, es mejor abstenerse por amor al hermano.
De todas maneras, el consumo de alcohol es dañino para la salud y tiene efectos particularmente nocivos sobre el hígado y el cerebro.
Además, complica notablemente el tratamiento de otras enfermedades. El organismo no está capacitado para ingerir alcohol más que en pequeñas cantidades, y el consumo excesivo puede producir daños permanentes.

Glotonería
Gula (véanse Lucas 21:34; Romanos 13:13; también Deuteronomio 21:20; Tito 1:12).
La glotonería o gula es exceso, intemperancia o falta de moderación en el comer: un apetito desordenado. Para los glotones la comida se convierte en un fin en sí misma, en lugar de ser un medio de nutrición. Pablo se refirió a algunos cuyo dios es su estómago (véase Filipenses 3:19).
En algunas sociedades la glotonería es un mal muy generalizado, al punto que casi existe un culto a la comida. La mayoría come más de lo que necesita. El problema de la obesidad es muy común en nuestra sociedad.

Tabaco
La Biblia no condena este vicio sencillamente porque en aquellos tiempos aún no existía. Pero sobre los principios apostólicos podemos afirmar que la voluntad de Dios es que ninguna persona fume por las siguientes razones:
• Daña la salud. La nicotina que se halla en toda forma de tabaco es una droga que daña el cuerpo, que fue creado por Dios. Investigaciones médicas serias han comprobado que el fumar constituye una de las causas del cáncer de pulmón. También produce enfermedades en los bronquios y es un irritante de todo el sistema respiratorio. Hace que el corazón se acelere en diez pulsaciones más por minuto.
Nuestro cuerpo pertenece al Señor y es templo del Espíritu Santo (1°Corintios 6:19-20). El que destruye su cuerpo está en rebelión contra la voluntad de Dios (1 Corintios 3:16-17).
• Daña la personalidad y el carácter. Esclaviza la voluntad y atenta contra el dominio propio (véanse Romanos 6:12,16; 7:15-20; 1° Corintios 6:12; 2 Timoteo 1:7).
Satanás enceguece el entendimiento y nos engaña, haciéndonos creer que se trata de algo inofensivo. Muchos afirman: «Para mí el cigarrillo es un amigo, un compañero», cuando en realidad se trata de un enemigo que viene a destruir (véase Juan 10:10).
• Conlleva un derroche económico. Pocos fumadores consumen menos de un atado por día, lo cual significa un desembolso mensual bastante grande. Si el fumador decidiera prescindir del cigarrillo muchos necesitados podrían beneficiarse con el importe ahorrado. Mi dinero es del Señor; yo soy simplemente un mayordomo. No puedo derrochar el dinero en tabaco.

Adicción a las drogas
Hay diferentes clases de drogas: estimulantes, tranquilizantes o sedantes, estupefacientes, alucinógenos, etc. Aun el café, el té y ciertas otras bebidas corrientes las contienen en pequeñas proporciones y cuando se consumen en grandes cantidades se nota el efecto de la droga y provoca adicción. Hay muchos medicamentos que contienen drogas fuertes (píldoras para adelgazar, para dormir, para evitar el sueño, etc.) que envician a los que los usan en forma repetida. Hay narcóticos, como la morfina, la cocaína, la heroína y alucinógenos, como el ácido lisérgico (LSD), que producen efectos más severos y alteran el sistema nervioso.
La característica común a estas drogas fuertes es la dependencia física y mental que producen en los que las consumen. Debido al hecho de que provocan cambios en el sistema nervioso, en la función de las glándulas y de ciertos órganos del cuerpo y tienden a quitar el deseo de comer en forma adecuada, producen un doble mal: desnutrición y dependencia creciente de las drogas (las dosis se vuelven cada vez más grandes y frecuentes). Como proporcionan una sensación de bienestar temporal, crece también la dependencia síquica.
Los motivos para no fumar mencionados anteriormente se aplican también en este caso, pero con más razón, ya que el daño producido es de mucha mayor gravedad.

Los juegos de azar por dinero
Incluyen: la lotería, la quiniela, los pronósticos deportivos, la ruleta, el hipódromo, las cartas, y cualquier otro tipo de juego en el que se apueste. Resulta en un derroche de dinero que en muchos casos ocasiona la pérdida de importantes bienes personales y de familia. Produce penurias y desequilibrios en el presupuesto familiar. También es causa de peleas y aun de suicidios.
Por lo general, proviene de la codicia de ganancias repentinas y deshonestas (véase 1° Timoteo 6:9-10). La voluntad de Dios es que trabajemos y ganemos el dinero dignamente (véanse Efesios 4:28; 2° Tesalonicenses 3:12).
Los juegos de azar tienden a producir dependencia sicológica porque resultan excitantes. Resulta muy difícil parar de jugar. Si uno pierde, juega para recuperar lo perdido. Si gana, busca aumentar sus ganancias.

¿QUÉ ACTITUDES PROPENDEN A LA PRÁCTICA DE VICIOS?

Estos factores son bastante comunes:
• ocio y falta de propósito en la vida (1 Tesalonicenses 5:14)
• soledad y aburrimiento
• malas compañías (1 Corintios 15:33)
• abuso de los medicamentos
• falsa valentía (no querer ser menos), machismo, vanagloria
• curiosidad, que conduce a ensayar, a probar
• búsqueda de sensaciones y placer
• escapismo (beber para olvidar las penas o para evadir la realidad)
• imitación: seguir la corriente de los demás.

PODEMOS VIVIR LIBRES DE TODO VICIO

Las Escrituras enseñan que los siguientes aspectos son importantes para ser liberados de vicios:
Ser regenerados espiritualmente y recibir el bautismo en el Espíritu Santo (2 Corintios 5:17; Lucas 24:49).
Creer y proclamar la verdad (Juan 8:32; Filipenses 4:13).
Conocer el propósito de Dios en cuanto a nuestra vida y al uso de nuestro cuerpo y sujetarnos a él (1 Corintios 6:13-20):
• Nuestro cuerpo es para el Señor (v. 13).
• Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (v. 19).
• Nuestro cuerpo es del Señor por creación y por redención (y. 20).
• Todo lo que hacemos con nuestros cuerpos debe ser para la gloria
del Señor (v. 20).
Ejercitar un profundo sentido de responsabilidad con la vida y las acciones personales (Romanos 6:11-13). Andar en el Espíritu (Romanos 8:2-8, 14; Gálatas 5:16-24).
Ser disciplinados. Esto incluye:
• autodisciplina: sustitución o sublimación (formar un buen hábito en lugar de uno malo, cortar con viejas amistades, tomar dominio sobre el vicio por la fe)
• disciplina bajo la supervisión de otros: a veces resulta conveniente que alguien cuya voluntad está muy debilitada viva un tiempo con otros para su recuperación
• disciplina de la iglesia: considerar 1 Corintios 5:11.
Orar: (Marcos 11:24; Mateo 7:11; 1 Juan 5:14-15; Mateo 18:18-19).
IMPORTANTE: Hay dos actitudes que los cristianos debemos
asumir frente a personas esclavizadas por el vicio:
• Ser tiernos, comprensivos (no blandos); ternura es amor.
• Ser firmes, con fe y confianza en la verdad de Dios.

RESUMEN

El vicio es un hábito perjudicial que crea dependencia fisica, mental y espiritual. El alcoholismo, la gula, el tabaco, las drogas y los juegos por dinero son los más comunes en nuestro medio. El ocio, las malas compañías, la falsa valentía, la curiosidad, el escapismo y, a veces, los medicamentos son factores que inciden en su práctica. El Espíritu Santo, la verdad, la oración, la disciplina, la responsabilidad y la sinceridad son medios eficaces de liberación.

PARA PENSAR Y CONVERSAR

1. ¿Cuáles son los vicios más comunes en nuestra sociedad?
2. ¿Qué daño producen los vicios en la vida de uno?
3. ¿Qué actitud o práctica suele dar lugar a un vicio?
4. ¿De qué manera podemos vivir libres de vicios?




ENTREVISTA A OSVALDO CEPEDA


VIVIR DELANTE DEL TRONO Jorge Himitian


miércoles, 29 de agosto de 2012

ORVILLE Y ERMA SWINDOLL MISIONEROS


ESTAMOS DENTRO Jorge Himitian


LA UNIDAD DE LA IGLESIA Jorge Himitian


CUMPLEAÑOS DE JORGE HIMITIAN


BAUTISMO LLUVIOSO Alfredo Muzzi


GALERÍA DE PRECURSORES DEL MOVIMIENTO DE RENOVACIÓN

ORVILLE SWINDOLL


     JORGE HIMITIAN


 KEITH BENTSON


 ÁNGEL NEGRO


 IVAN BAKER


 VÍCTOR RODRIGUEZ


 CRISTIAN ROMO (CHILE)


 HUGO DE FRANCESCO


 HUGO BARAVALLE



 TATO HIMITIAN



 OSCAR MARCELLINO


 JUAN JOSÉ CHURRUARÍN


 JOSÉ MARÍA FALCONÍ (ECUADOR)


 ABILIO CHAGAS (BRASIL)


 OSVALDO CEPEDA


 GUIDO MICOZZI


 DANIEL DIVANO


 ASAPH BORBA (BRASIL)


 MARIO SNYDER


 JORGE PRADAS

CHARLA DÍA DEL AMIGO Néstor Scansetti


martes, 28 de agosto de 2012

CUANDO JESÚS REMÓ SOLO Héctor Leites





Esta vez fue uno de los momentos más difíciles para el Maestro, me estoy refiriendo al pasaje de Mateo 14:12-13:
“Entonces llegaron sus discípulos,y tomaron el cuerpo y lo enterraron;  y fueron y dieron las nuevas a Jesús.  Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades”.

Cuando se enteró de la muerte de su amigo y primo, Juan el Bautista, Jesús había predicado en su propia ciudad y no pudo hacer muchos milagros por causa de la incredulidad, esto ya era un problema para él, pero no se imaginaba de lo que iba a pasar,  cuando de repente le informan de la decapitación de su amigo, amigo que había trabajado incesantemente para abrir el camino del Salvador para la humanidad.
Que tristeza le sobrevino en ese momento, fue una de las peores noticias que habría de recibir en su vida, que además le sumamos que Jesús sabia mejor que nadie quien era realmente Juan en la historia y para su ministerio. Fue en ese momento que decide “remar solo” para estar a solas y poder hacer el duelo por su amigo, su primo mayor; así es mi amigo, aunque Ud. no lo se lo imaginaba a él también le tocó “remar solo” y además en un momento muy especial de la vida, cuando perdió uno de sus amigos.
Pero no nos debemos quedar solo con esta imagen, porque bien sabemos que él estaba acompañado de su Padre celestial. Y eso lo fortalecía para seguir sirviéndole a pesar del dolor y el sufrimiento, notemos que no dejo de sanar y de hacer el gran milagro de  multiplicar los panes y peces y además ser de bendición para los que tenían miedo y frustración.
Nosotros debemos recordar y saber que  muchas veces también nos encontraremos “remando solos”  sin amigos cerca, sin parientes a nuestro lado, pero recordemos que estaremos solos en cuanto a la compañía de hombres y mujeres, pero nunca solos en cuanto a la gran compañía de nuestro gran Salvador Jesucristo.  Él nos ha prometido que estará todos los días hasta el fin del siglo.  Así es mi querido amigo, aunque nos encontremos “remando solos” nunca dejemos de seguir sirviendo a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo. ¡Adelante, con Cristo somos más que vencedores!

LA FAMILIA: CIMIENTO DE LA SOCIEDAD Grupo Apostólico de Argentina




Dios, por medio de Jesucristo, se propone bendecir a todas las familias de la tierra, dando cumplimiento a la antigua promesa hecha a Abraham.
Ustedes, pues, son herederos de los profetas y del pacto que Dios estableció con nuestros antepasados al decirle a Abraham: «Todos los pueblos [lit., las familias] del mundo serán bendecidos por medio de tu descendencia.» Cuando Dios resucitó a su siervo, lo envió primero a ustedes para darles la bendición de que cada uno se convierta de sus maldades. Hechos 3:25-26

¿QUÉ ES LA FAMILIA?

Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla».
Génesis 1:27-28
Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.
La familia, creación de Dios, es la comunidad primaria de la raza humana y se constituye a través de la unión del hombre con su mujer. La familia antecede a toda otra institución; es antes que el pueblo o la nación.
La familia fue la célula primigenia de la sociedad. Siglos han pasado,
pero los hombres siguen integrándose en familias; por eso decimos que la familia es el núcleo básico de la sociedad.

Dios es el creador de la familia y, como tal, el ÚNICO que tiene autoridad y derecho para decir lo que es la familia, para qué existe y cómo debe funcionar. La familia solo puede vivir y desarrollarse normalmente si cuenta con la presencia y bendición de Dios.

“Si el SEÑOR no edifica la casa,
en vano se esfuerzan los albañiles.
Si el SEÑOR no cuida la ciudad,
en vano hacen guardia los vigilantes”
Salmo 127:1

SITUACIÓN ACTUAL DE LAS FAMILIAS

La crisis que vive nuestra generación se focaliza principalmente en los hogares. Así como el primer pecado fue cometido dentro de la familia y atentó contra ella (véase Génesis. 3:6), también en nuestros días la mayoría de los pecados se cometen en el seno familiar y van en su contra.
En los hogares se viven tensiones, contiendas, discusiones, enojos, gritos, ofensas, resentimientos, amarguras, y hasta separaciones y divorcios.
La familia es el blanco de los ataques de Satanás y él apunta a destruirla. El deterioro de los valores tradicionales, el incremento de los conflictos familiares, el número creciente de separaciones y divorcios son de proporciones alarmantes.
¿Tiene la iglesia algo que ofrecer a las familias de nuestra sociedad para salvarlas? ¿Hay solución en Jesucristo para la crisis de la familia? Respondemos enfáticamente: Si.
El deterioro de la familia se debe a que el orden de Dios ha sido ignorado, abandonado y remplazado por criterios humanos.

RAZÓN DEL PRESENTE ESTUDIO

• Conocer bien el orden de Dios para la familia, para poder vivirlo y enseñarlo a otros.
• Proteger a nuestras esposas, esposos e hijos de las artimañas de Satanás y de la corriente mundana del humanismo que atenta contra la familia.
• Formar comunidades fundamentadas en familias que encarnen las enseñanzas del reino de Dios. Sabemos bien que la iglesia nunca será más fuerte y sana que las familias que la componen.
• Mediante nuestras familias ser modelo para las familias de nuestra sociedad.
Debemos señalar que nuestro aporte será efectivo si la enseñanza va acompañada por el ejemplo de nuestras familias.
Ustedes son la salde la tierra... Ustedes son la luz del mundo.
Mateo 5:13-14

RECURSOS PARA RECONSTRUIR LA FAMILIA

• Orientación precisa de la palabra de Dios
¡Somos muy afortunados! Dios nos instruye por su palabra sobre todos
los aspectos de la vida familiar. Sus enseñanzas son claras, sencillas, precisas y perfectas (véase Salmos 19:7-9). Y son para todas las familias de la tierra de todos los tiempos.
• El poder transformador del Espíritu Santo
Mediante el Espíritu Santo experimentamos la fuerza de Dios para cambiar, mejorar y superarnos hasta llegar a ser familias sanas y santas para la gloria de Dios. El fruto del Espíritu Santo (véase Gálatas 5:22-23), manifestado en nosotros, hace aflorar todas las virtudes necesarias para que se dé una hermosa convivencia familiar. ¡Aleluya!
• La valiosa ayuda de la comunidad cristiana
En la iglesia siempre encontraremos pastores o hermanos más crecidos a quienes podamos recurrir en busca de sabiduría, consejo y orientación.
Además, habrá allí familias bien formadas que serán para nosotros ejemplo y modelo valiosos, de quienes aprender y a quienes imitar.

NUESTRO COMPROMISO Y FE

Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Mateo 6:10
Queremos tener hogares como Dios los ha proyectado. Queremos aprender a ser familias que viven la realidad del reino de Dios aquí en la tierra, bajo el señorío de Cristo.
Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes
la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6
Creemos de todo corazón que Dios nos perfeccionará hasta llegar a ser el pueblo de su agrado:
• Un pueblo formado por familias sólidas, estables
• Solteros que mantengan su castidad
• Matrimonios que convivan en armonía y fidelidad
• Hijos respetuosos, esposas sumisas, maridos amorosos y responsables
• Un pueblo que sepa trabajar, estudiar, progresar, casarse, comer, descansar, criar hijos, honrar a sus mayores, divertirse, recrearse; que tenga casas cómodas, prolijas, ordenadas, hermosas.
• Un pueblo de personas diligentes, cumplidoras, laboriosas, generosas, serviciales; un pueblo hermoso, formado por familias sanas y felices donde haya amor, orden y paz
Esta es nuestra fe, nuestra visión y nuestra oración. Que así sea.

PARA PENSAR Y CONVERSAR

1. Haga una lista de las maneras en que cree que Dios quiere bendecir a todas las familias de la tierra.
2. Según los textos bíblicos de Génesis presentados al principio de esta lección, ¿cuál fue el propósito de Dios al establecer el matrimonio? ¿Qué pasa con el matrimonio que ignora este propósito divino?
3. Al pensar en la situación actual de la familia (página 8), ¿se le ocurre alguna otra razón de estudiar las Sagradas Escrituras sobre la familia, aparte de las mencionadas en la página 9?
4. ¿De qué manera puede ayudarnos el Espíritu Santo a superar problemas y crisis en la familia (véanse las páginas 9y 10)?
5. En esta página y la anterior se presentan algunas metas que quisiéramos lograr como experiencia normal de las familias que componen el pueblo de Dios. ¿Hay algunas de ellas que quisiera entender mejor?

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...