sábado, 30 de junio de 2012

BERNABE- NESTOR SCANSETTI




Pr. Néstor Scansetti

Estamos metidos en el proyecto 2020 pensando en extender el Reino por todas partes, entre los familiares, entre los conocidos, en barrios vecinos, en otras localidades, etc.
Y si pensamos en la obra necesitamos pensar en obreros, no hay obra sin obreros, y
Sin obreros calificados, el propio peso de la obra derrumbara la obra.
Dos cosas califican al obrero:
1) la estatura espiritual, el fruto del espíritu, es decir el carácter y
2) la gracia ministerial, es decir, el desarrollo de los dones del espíritu, y el fruto de su uso, su espiritualidad y estos son los dos brazos del obrero ambas se sostienen y se alimentan. Hacer discípulos es hacer obreros Miremos a un modelo de obrero: Bernabé. “Varón bueno, lleno del espíritu santo y de fe”

¿Quien era Bernabé?

Hechos 4:36 36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que significa «Hijo de consolación»), levita, natural de Chipre, Aquí tenemos la primera vez que es mencionado, y lo primero que vemos es que su nombre no era Bernabé. Bernabé es sólo un sobrenombre, se llamaba José y los apóstoles le pusieron por sobrenombre Bernabé.
Bernabé. Hay muchos nombres comienzan con Bar como Bartimeo, Barjonás, hay hasta un Barjesús. Cada vez que tiene ese prefijo Bar, en la lengua original quiere decir “hijo de…” Hijo de Timeo, Hijo de Jonás, Hijo de Jesús.
Bernabé, (empieza con Bar en la lengua original) quiere decir hijo de Nabé.
Nabé es sinónimo de Paraclesis, que tiene la misma raíz que Paracleto. Sabemos que Jesús se refirió al Espíritu Santo como Paracleto, Consolador.
La Biblia comentada dice lo siguiente: Bernabé llamado Hijo de
Consolador o Animador. El Paracleto es aquel que viene y se pone al lado para dar ánimo. Los apóstoles notaron que Bernabé tenía esta cualidad tan profunda de ponerse al lado y animar a los hermanos. Y pusieron ese sobrenombre a José.
Este José nos hace recordar a alguien a quién Jesús se refirió. Antes de irse Jesús a los cielos, cuando El anunció su partida, los discípulos quedaron muy tristes. Pero Jesús les dijo: no se queden tristes, porque es mejor para ustedes si yo me voy, porque si yo no me fuera, El no vendrá, y El va a ser mejor para ustedes que yo, El es otro Paracleto que va a estar al lado de ustedes para siempre. ¿Quién es ese, Jesús? El Espíritu Santo. Y ellos quedaron con la expectativa de que iba a venir alguien para estar al lado de cada uno para ayudarlo.
Y al estudiar la vida de ese José ellos se acordaron del Paracleto y le dieron este sobrenombre: Hijo del Paracleto. Hijo del Consolador.
A cuántos le gustaría tener un sobrenombre como ese, parecerse tanto al Espíritu Santo que la gente les de ese sobrenombre.
Vamos a ver algunas características de Bernabé.
Era Levita, natural de Chipre. Simbólicamente para nosotros, Levita es un adorador. Por encima de todo, tenemos que cultivar la intimidad con Dios. Ser verdaderos Levitas.
En el v. 37 dice que como tenía una heredad, la vendió y puso el precio a los pies de los apóstoles. Los teólogos entienden que ese campo que él vendió era de la isla de Chipre, porque era natural de ahí. En ese entonces, al igual que ahora, los terrenos en esa isla son muy caros, porque están llenos de minerales y la tierra es muy fértil. Lo primero que dice aquí es que él vendió ese terreno, tal vez tenía pensado construir una linda casa ahí, pero él abrió la mano. Era una persona abnegada.
La persona que ayuda a otros no es egoísta, ni con su tiempo, ni con su descanso, ni con sus bienes. Es una persona abnegada, lista para renunciar a lo que por derecho es suyo, para ayudar a otros. Porque entendió que todo es del reino.
Hechos 11:20-22
Pero había entre ellos unos de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén, y enviaron a Bernabé para que fuera hasta Antioquía.
Aquí vemos la primera iglesia puramente gentil que se está iniciando. La noticia de esto llegó a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén. Y los apóstoles, enviaron a Bernabé a Antioquía.

v. 23:
Este, cuando llegó y “vio la gracia de Dios”, “se regocijó” y “exhortó” a todos a que con propósito de corazón permanecieran fieles al Señor. 24 Era un varón bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.
Cuando llegó lo primero que hizo fue ver la gracia de Dios. Muchos historiadores dicen que en esa época la iglesia de Jerusalén ya era una iglesia muy grande. Que la ciudad de Jerusalén tenía unos 200.000 habitantes y que la iglesia allí tenía unos 100.000 cristianos. Llegó a una nueva obra y el vio la gracia de Dios en la vida de los hermanos.
Como Bernabé tenemos que aprender a ver la gracia de Dios en la vida de los hermanos. Aún en los nuevos convertidos. Bernabé no sólo vio la gracia de Dios, sino que la Biblia dice que se alegró.
Muchas veces cuando vemos la gracia de Dios en la vida de otro hermano, nuestra tendencia es a mirarlo con crítica, pero, cuando veas la gracia de Dios en otro, te tienes que alegrar. El también dice que exhortaba a todos, y la palabra original es “nabeaba” usa la misma raíz de su nombre: animaba. A todos para que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor.
La traducción en inglés dice: péguense (adhiéranse/abrazarse) al Señor, denotando fuerte intimidad con el Señor.

                3 PILARES DE LA VIDA ESPIRITUAL

24 “Era un varón bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe”
Tres virtudes de Bernabé: El orden no es caprichoso.

1- “Era bueno”:

Agathos describe aquello que es bueno en su carácter. Significa aquello que es moralmente honorable, que agrada a Dios, y por tanto beneficioso en sus efectos. Al decir que era bueno, destaca una virtud de carácter.
a) El carácter es la base de nuestro servicio a Dios,
1- Afirma o derriba la obra, los mayores problemas entre los obreros y en la obra no es por falta de dones o capacitación sino por problemas de carácter, problemas en las relaciones. El carácter abre o cierra puertas hacia otros, quien quiere acercarse a uno que es difícil de tratar, difícil de corregir, que contesta mal, que siempre está con la vara. Etc…
2 - Cuando hablamos de carácter, hablamos de principios morales, de integridad, respeto, justicia, misericordia, dedicación, diligencia que debe haber en la persona
3 - Carácter es marca, imagen, es la marca de Dios en mí, crecer es crecer en el carácter de Cristo. Es el fruto del Espíritu. El carácter del obrero se forma. Nuestra meta es formar su carácter en nosotros. Que mi evangelio sea creíble al ver mi vida, Mi vida le da peso al mensaje que predico, o mi vida desacredita lo que digo CUIDADO. Algunos derrumban con su vida lo que edificaron con sus dones. Debemos devolverle la credibilidad al evangelio.
4 - El carácter me habilita para la obra En 1º- 2º de Timoteo y Tito señala los rasgos para el liderazgo y son casi todos de carácter y salvo, que es de gracia ministerial “apto para enseñar”, es más importante ser que hacer, si soy puedo hacer.
Destaca su calidad de persona, su calidad humana, su carácter
formado. Es una persona que pasó por la cruz y conoce el trato de Dios.
No tiene envidia, no prejuzga, no critica, se goza con la prosperidad y el bien del otro.
Ejemplo no prejuzga ni critica de lejos sin saber todo. Ejemplo interesante: A veces interpretamos mal las situaciones. Una mujer viaja en un autobús con sus hijos. Éstos hacen un escándalo constante, molestan a la gente, son tremendamente maleducados y la mujer ¡no hace ni dice nada! Yo me pongo rabioso a medida que pasan los minutos. Luego ella se vuelve hacia mí y me dice: ¨acaba de morir mi esposo y voy al hospital a recoger sus cosas…¨. De golpe mi rabia se transforma en misericordia…
1º Timoteo 3:3 “No pendenciero” gr. plektes - un golpeador. Se refiere a la persona que usa de la violencia, física o verbal para imponer su autoridad. Indudablemente que tal discípulo queda rotundamente descalificado.
Toda palabra o acción iracunda, intimidatoria, irritada o de mal genio están prohibidas para el cristiano.
En contraste con Esto dice Pablo que el líder debe ser… “amable” vs.3 gr. epiekes. Es la persona que tiene presente lo bueno en vez de lo malo, el bien que uno ha recibido en vez de lo bueno que ha hecho”.
Ser bueno es ser leal Esto nos da credibilidad, ser reservados cuando alguien abre el corazón, ser leales ante la confesión de situaciones especiales de los hermanos (siempre y cuando no sean temas de tratamiento pastoral) el hombre maduro es confiable. No abrir situaciones en la mesa, delante de los hijos, si yo quisiera que lo que abro a otros, los demás lo supieran lo pondría en facebook, y no lo confiaría a mis mayores.
- Ser leal es saber guardar confesiones, Ser tumbas.
- Ser leal es saber guardar problemas o situaciones de los hermanos, que abren sus vidas.
- Si hay dudas pedir permiso para abrirlo a otros.
- Si hay pecado de disciplina, tratar de convencerlo sobre la necesidad de abrirlo a otros, sino responde abrirlo igual….
Bueno es ser humilde, el carácter se desarrolla y si vamos a desarrollar algo eso es la humildad La humildad crea un espacio para que habite Dios Jesús: aprended de mi que soy manso y humilde de corazón..Juan el bautista es necesario que yo mengue y Cristo crezca Pablo Creció en la capacidad de ser humilde Al principio de su ministerio: 1º Corintios 15.9 “soy el más pequeño”
A la mitad de su ministerio: Efesios 3:8 “el menor que el más pequeño” Al final de su ministerio: 1º Timoteo 1:15 Efesios 3:8 “el 1º de los pecadores”

2- “Lleno del Espíritu Santo”:

Es ser llenos de santidad Al decir que era lleno del Espíritu Santo, destaca la espiritualidad de Bernabé.
Es una persona que ora, que escucha al Espíritu Santo, que estudia la Palabra, que medita con Dios y escucha al espiritual.
Es un discípulo que actúa según la potencia de Dios. Colosenses 1 27-29: a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo, luchando según la POTENCIA de él, la cual actúa poderosamente en mí.
- Hay un mensaje que tenemos que llevar, el mensaje del Evangelio del Reino de Dios y va acompañado de un poder, la potencia del Espíritu Santo que es desatada a través de la iglesia y de los discípulos.
- Potencia, poder operativo que la gracia de Dios toca las vidas y liberta, sana, transforma, cambia los pensamientos, según la persona poderosa del Espíritu Santo.
- Dios da herramientas a los que trabajan y parte de estas herramientas son los dones del Espíritu Santo. Debemos ser carismáticos.
Hoy necesitamos que nuestro mensaje sea confirmado por Dios.
Hebreos 2: 4 testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
Dios testificaba juntamente con ellos, manifestándose con poder.Necesitamos restablecer el poder del evangelio, que no solo transforma las vidas, sino que también sana a los enfermos y hace milagros. Amen??
¿Por qué no hay más de esto entre nosotros?
Necesitamos direccionar la fe, orar en esa dirección. Ojo esto no es un péndulo, dejo esto para tomar lo otro. Esto es un paquete, el Reino de Dios es palabra y poder. Hay que agregar esto a lo otro.
La palabra del reino y el poder del reino.
Lucas 5.15 Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.
La gente veía lo que Jesús hacia…

3 -“Lleno de fe”:
Al decir que era lleno de fe, destaca una actitud o una postura frente a:
1) Dios. Le está diciendo “Yo te creo”, creo que todo lo que tú dices es verdad. Creo en lo que prometiste y espero en ti.
2) La vida. Enfrenta el diario vivir con fe: Las personas, los problemas, la vida familiar, sus propias limitaciones. Actúa con fe y habla con fe.
3) Satanás. Sabe que existe, que pone trabas, tienta, que pone dificultades, pero sabe que tiene al más grande de su lado.
Lleno de fe es una postura frente a Dios, la vida y Satanás. El mundo de hoy requiere de hombres y mujeres como Bernabé, con una postura de fe. La gente sigue y confía en personas de fe.

Amen.

VITAL & SIMON DESJARDINS





Este libro es una llamada práctica a volver de nuestra cautividad y de reconstruir los muros caídos. Es un desafió a levantarnos y vivir según el estándar de Dios en esta generación perdida.
Nuestras convicciones tienen que ser coherentes con su Palabra aun si esto significa ir en contra de la corriente de la opinión pública. Pueda Dios darnos la gracia de
permanecer leales al Crucificado en todos los aspectos de la vida. Pueda El concedernos la valentía de Sadrac, Mesac y Abed-nego resueltos a inclinarse delante de El, y solamente a El.

Publicado por EDITORIAL LOGOS Bs. As.

PROYECTO 2020- JORGE HIMITIAN


Más allá de lo que Dios haga, enviar obreros a otros países del mundo, tema que también enfatizaremos en otras oportunidades, nuestra carga específica es, como ya lo hemos anticipado, es:

Responder con fe al llamado de Dios y aceptar juntos este desafío de:


Plantar una comunidad de discípulos en todas las localidades de nuestro país.

BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO- Serie PUERTA, CAMINO Y META





El bautismo en el Espíritu Santo es una promesa y un don de Dios para sus hijos. Cristo es quien bautiza, y al hacerlo nos da poder para testificar, para obedecer todos sus mandamientos, y para ser transformados a su imagen. Se recibe “bebiendo” con fe.
Al arrepentimos de corazón y bautizarnos, por la fe en el poder de Dios hemos muerto y resucitado con Cristo. El apóstol Pablo define esta experiencia así: …sepultados con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos… os dio vida Juntamente con Él perdonándoos todos los pecados. Colosenses 2:12, 13
Esta nueva vida en Cristo es realmente maravillosa. El que ha puesto su confianza en Cristo Jesús como su Señor y Salvador, uniéndose a Él por fe mediante el bautismo, puede decir confiadamente:
Cristo es mi Señor. Pertenezco a Él; Él gobierna mi vida (Romanos 10:9, 10:12:1, 2).
Él ha perdonado todos mis pecados (Colosenses 1:13, 14; 2:13).
Me ha dado una nueva vida (2~ Corintios 5:17).
Me adoptó en su familia como hijo de Dios (Juan 1:12, 13; Efesios 1:5).
Desde semejante posición las perspectivas son hermosas, ¿no es cierto? Pero, ¡eso no es todo! Ahora vamos a ver el próximo paso: ser llenos del Espíritu Santo.

JESÚS PROMETIÓ ENVIAR EL ESPÍRITU SANTO A SUS DISCÍPULOS

Antes de ascender al cielo en victoria después de su muerte y resurrección, Jesús dijo a sus discípulos:
He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis Investidos de poder desde lo alto. Lucas 24:49
Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8
Juan el Bautista había anticipado este gran acontecimiento cuando anunció la relación entre su predicación de arrepentimiento y el ministerio de Jesús: Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3:11
La Biblia relata la manera en que ciento veinte discípulos cristianos fueron bautizados en el Espíritu Santo diez días después que Jesús había ascendido al cielo:
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes Juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1—4

¿QUIÉN ES EL ESPÍRITU SANTO?

El Espíritu Santo, llamado la tercera persona de la Divina Trinidad, es el que realiza el propósito de Dios en el mundo. Cristo mismo enseñó a sus discípulos la necesidad de una relación íntima y vital con Él. Es el Espíritu quien convence de pecado, revela a Cristo al corazón sincero, respalda la predicación del evangelio, efectúa la salvación en el que cree, y capacita a los discípulos cristianos para extender el reino de Dios entre los hombres. Con la muerte, la resurrección y la exaltación de Cristo en su trono celestial, se inició una nueva era: LA ERA DEL ESPÍRITU SANTO.
Cristo había dicho a sus discípulos que después de ascender al cielo, Él enviaría sobre ellos el Espíritu Santo quien los llenaría de poder y denuedo, para predicar el evangelio en todo el mundo y hacer discípulos a todas las naciones. Cumplió esta promesa en el día de Pentecostés.
Cuando los discípulos recibieron el Espíritu, bajo su inspiración comenzaron a alabar a Dios en lenguas desconocidas. Cuando oyeron esto los judíos reunidos en la calle, y entendieron lo que dijeron en sus propios idiomas, quedaron atónitos y confundidos, queriendo saber de qué se trataba. El apóstol Pedro, junto a sus colegas, respondió a su pregunta predicándoles el evangelio bajo la unción del Espíritu Santo. El resultado fue asombroso: ¡tres mil personas se convirtieron a Cristo y pasaron de la muerte a la vida a través de las aguas del bautismo!
Al final de su prédica Pedro les dijo que, después del arrepentimiento y el bautismo,
recibirían el don del Espíritu Santo. De allí en más la predicación del evangelio fue acompañada por la manifestación del poder de Dios y la salvación de multitudes.
Pedro les dijo: Arrepentíos. y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:38

EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SEGÚN LAS ESCRITURAS

Es evidente que el bautismo del Espíritu Santo tiene una sólida base bíblica. Hasta aquí hemos visto que:
Fue predicho por Juan el Bautista que Jesús bautizaría en el Espíritu Santo (Mateo 3:11).
Cristo Instruyó a sus discípulos que les enviaría el Espíritu (Lucas 24:49; Hechos 1:5,8).
En el día de Pentecostés los apóstoles y más de cien otros discípulos fueron bautizados en el Espíritu Santo (Hechos 2:1—4).
Además, el libro de los Hechos muestra que la misma experiencia era para todos los cristianos: Los apóstoles anunciaron que esta promesa era para todos los que Dios llamara a la salvación: y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es
la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el
Señor nuestro Dios llamare. Hechos 2:38, 39
Los que se convertían y se bautizaban eran guiados por los apóstoles a esta experiencia:
Samaria:
Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo!.. . entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Hechos 8:14—17
Saulo de Tarso:
Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Hechos 9:17
Cornelio y su familia:
Mientras ‘aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hechos 10:44—47
Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Hechos 11:15—17
En Éfeso:
Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo... vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres. Hechos 19:1—7

¿QUÉ ES EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO?
Hay distintos términos que Cristo y los apóstoles usaron para referirse a esta experiencia:
el bautismo en el Espíritu Santo (Mateo 3:11)
el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:5)
el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38)
la promesa del Padre (Lucas 24:49)
ser llenos del Espíritu Santo (Hechos 2:4; Efesios 5:18)
recibir el Espíritu Santo (Hechos 10:47)
se derramó el don del Espíritu Santo (Hechos 10:45)
Observemos algunas verdades bíblicas acerca de esta experiencia:
Es una promesa y un mandato (Hechos 1:4, 5).
Es un don, un obsequio (Hechos 2:38). No es un premio que se otorga en virtud del que recibe, sino un regalo que se da en virtud del dador.
Es una experiencia definida, personal, consciente y transformadora.
Es para todos los hijos de Dios (Lucas 11:9—13; Hechos 2:39; Gálatas 4:6).
Cristo es el que bautiza; el medio es el Espíritu Santo, y el candidato es el discípulo (Mateo 3:11).

Cristo que está en nosotros nos quiere bautizar en el Espíritu Santo, sumergirnos, llenarnos, inundarnos, desbordar, hacer fluir los ríos de agua viva, desatar su poder en nosotros.

¿QUÉ DEL HABLAR EN LENGUAS?

En varios de los pasajes bíblicos citados arriba hemos visto que los discípulos hablaron en lenguas cuando fueron llenos del Espíritu Santo. ¿Qué enseña la Biblia al respecto?
Es una consecuencia y evidencia del bautismo en el Espíritu Santo.
Es el “agua” que desborda por la boca (véase Juan 7:37—39, donde Jesús habla de los ríos de agua viva que correrán de nuestro interior).
Es la alabanza inefable. No hay lenguaje capaz de expresar adecuadamente las maravillas de Dios (Hechos 2:11; 10:46).
El apóstol Pablo enseña más sobre el hablar en lenguas en 1º Corintios 14: Es hablar a Dios en un lenguaje incomprensible para los hombres (v. 2).
Es orar con el espíritu a Dios (v. 14, 15).
El entendimiento queda sin fruto, mientras que el espíritu se edifica (v. 4, 14).
Pablo recomienda que todos hablen en lenguas (v. 5).
Ordena callar en la iglesia cuando no hay interpretación, y hablar para sí mismo y para Dios (v. 28).
Se goza en que él habla en lenguas más que todos los discípulos en Corinto (v. 18).

¡TÚ TAMBIÉN LO PUEDES RECIBIR!

Ahora tú también debes recibir el Espíritu Santo. ¿Para qué lo necesitas?
Revisemos algunas de las razones:
Para que Dios pueda obrar libremente en tu vida.
Para que te inspire en tu fe y obediencia al Señor.
Para que conozcas más y más a Jesucristo.
Para darte ánimo y denuedo para dar testimonio de Él.
Para acompañarte, auxiliarte y darte consuelo en los momentos difíciles.
Para enseñarte a orar según la voluntad de Dios.
Para conformarte a la imagen de Cristo en todas las áreas de tu vida.
La plenitud del Espíritu Santo es la provisión gratuita de Dios para todos los cristianos. Ya que es un don divino, no puede ser ni complicado ni difícil. Recíbelo con fe y sencillez, confiado en la bondad y generosidad de Dios. Ten presente las siguientes pautas al disponer tu corazón ante el Señor:
1) El Espíritu Santo ya está en el pueblo de Dios, aquí en la tierra. Por lo tanto, otro
discípulo cristiano puede acompañarte y orar por ti, a fin de que recibas este don de
Dios.
2) Si has recibido a Cristo, con el perdón de tus pecados, ya estás en condición de
recibir al Espíritu. La fe y el arrepentimiento te han preparado para este paso. No hace falta reunir otras condiciones.
3) Pide al Padre con fe que te llene del Espíritu. A Dios le agrada contestar esta
Oración (Lucas 11:13).
4) Ahora, abre todo tu ser a Dios, para amarle, para ser lleno de Él, para recibir su
inspiración, para que el Espíritu obre con libertad en tu vida. Alégrate en su presencia; gózate en su amor. Comienza a “beber” del Espíritu en tu fuero interior (Juan 7:37—39).
5) Luego, deja fluir los ríos de Dios de tu interior. Con una actitud de fe y expectativa, ríndete ante la operación del Espíritu de Dios. No siempre obra de igual manera, sino que reparte dones y gracias según su soberana voluntad. A medida que tienes conciencia de esta operación interior, exprésala con fe, sea en otras lenguas, en un hablar inspirado, con un don de fe o con una revelación de la gracia de Dios. No lo compliques, sino que en sencillez manifiesta lo que Dios te ha dado. Así funcionan los dones espirituales.
6) Posteriormente, sigue viviendo en dependencia del Espíritu Santo. Él te Inspirará,
te corregirá y te orientará, a fin de que tu vida se asemeje cada vez más a la de Cristo.

Para pensar y conversar:

1. ¿Por qué los cristianos debemos experimentar el bautismo en el Espíritu Santo?
2. ¿Cuáles son las características de una vida llena del Espíritu?
3. ¿Cuáles son los términos utilizados en la Biblia para referirse al obrar del Espíritu
Santo, y qué significa cada uno de ellos?
4. ¿Todos los cristianos pueden experimentar la plenitud del Espíritu Santo?


CONSAGRACIÓN DE LOS DISCÍPULOS- ROBERT COLEMAN




                                                                                                        



“Llevad mi yugo sobre vosotros..” Mateo 11:29

Exigió obediencia:

No le exigió que fueran inteligentes, pero tenían que ser fieles. Esto se convirtió en la característica que los distinguía. Nadie sigue a una persona en la que confía, ni da con sinceridad el paso de fe a no ser que esté dispuesto a obedecer lo que el líder dice.

El camino de la cruz:

Seguir a Jesús pareció bastante fácil al principio, pero fue así porque no lo habían seguido muy de lejos, Pronto se vio claro que ser discípulo de Cristo implicaba más que una aceptación gozosa de la promesa mesiánica significaba la entrega de la vida toda al Maestro en sumisión absoluta a su soberanía.

Calcular el costo:

Nadie podía seguir a Jesús por todo el curso de su vida a menos que se separara del mundo. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. (Luc. 14:33).

Pocos quisieron pagar el precio:

De hecho, cuando los oportunistas lo abandonaron en Capernaum porque no satisfacía sus expectativas populares, a Jesús le quedó sólo un puñado de seguidores. Volviéndose a los doce les dijo: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” (Jn 6:67) se trataba de una pregunta crucial de suplica. Si estos pocos hombres no seguían con él, ¿qué iba a ser de su ministerio? Pero Simón Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo el Hijo del Dios viviente.

Obedecer es aprender:

La obediencia a Cristo fue, pues, el medio por el cual los que lo acompañaban fueron aprendiendo más. Así pues Jesús no urgió a sus discípulos a que entregaran la vida a una doctrina, sino a una persona que era doctrina, y sólo a medida que prosiguieran en su Palabra podrían llegar a conocer la verdad (Jn. 8: 31, 32).

La prueba del amor:

“Si me amáis, guardad mis mandamientos. El que tiene mis mandamientos, y los guardara, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. El que me ama, mi palabra guardará; y mi padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor... Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Jn 14: 15, 21, 23, 24,)

Jesús lo demuestra:

“No busco mi voluntad sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Jn 5:30) “yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”, “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Luc. 22:42). Jesús no había venido para salvarse a sí mismo. Vino a salvar al mundo. Vino no para ser servido, sino para servir, y para dar su vida, en rescate por muchos” (Mat. 20: 28). Vino a salvar lo que se había perdido”. (Luc. 19:10).

jueves, 28 de junio de 2012

EL MOVIMIENTO CARISMÁTICO- JOHN WALKER Y OTROS


                    
Vimos que los pentecostales clásicos de comienzos del siglo XX al principio no creían en denominacionalismo. Ellos creían que el derramamiento del Espíritu en la época era para unir a la Iglesia y promover una evangelización mundial, con la mira en el inminente regreso del Señor Jesucristo. Pero, en poco tiempo, ellos se organizaron como denominación para proteger el movimiento de herejías y confusión. Así surgieron las Asambleas de Dios y otras denominaciones pentecostales con sus escuelas e institutos bíblicos para entrenar a sus líderes y defender sus doctrinas básicas.
Con el nuevo derramamiento del Espíritu a la mitad del siglo, los participantes de este movimiento, conocido como “Lluvia Tardía”, se levantaron más fuertemente aun contra el denominacionalismo. De hecho, ellos tuvieron gran éxito en cuanto a no formar otra denominación, no obstante cayeron en muchas herejías y desequilibrios.   Fueron tan lejos en sus “revelaciones”, que muchos historiadores de la Iglesia del siglo XX, como Vinson Synan, no lo mencionan, como si fuese algo totalmente falso.
Ya el Movimiento Carismático de los años 60 y 70, considerado por sus participantes la “segunda ola” del Espíritu, se caracterizó por la valoración y fortalecimiento de las denominaciones. Ellos no pensaron salir de las mismas, antes querían el mover del Espíritu infiltrando las principales denominaciones y, así, tener una Iglesia renovada por el Espíritu. Al comienzo se auto-denominaron neopentecostales para diferir de los pentecostales clásicos más ruidosos, pero después fueron conocidos como carismáticos.

El Movimiento Carismático puede ser considerado la más extensa y difundida manifestación del Espíritu, el cumplimiento más completo hasta hoy de la profecía de Joel. Alcanzó a las más antiguas denominaciones tradicionales, y después, de modo espectacular, a la propia Iglesia Católica en 1967 -el mismo año de la toma de Jerusalén por Israel. Sin embargo, al analizar la historia de la Iglesia del siglo XX podemos notar claramente que, mientras que el Movimiento Lluvia Tardía representa más el aspecto “Reforma” (pues fueron restauradas en aquella época grandes verdades de la Palabra), el Movimiento Carismático representa el aspecto “Avivamiento”, pues fue una extensión de la visitación del Espíritu iniciada al comienzo del siglo, sólo que dentro de las denominaciones.
Más recientemente, en los años 80 surgieron algunos líderes hablando de una “tercera ola” del Espíritu que sucedería a las primeras dos, el Movimiento Pentecostal Clásico y el Movimiento Carismático. Un fuerte promulgador de esta tercera ola es Peter Wagner, profesor del Seminario Teológico Fuller, en Pasadena, California, que habla en lenguas pero se rehúsa a ser llamado pentecostal o carismático. La “tercera ola” sería una obra sobrenatural del Espíritu en las principales denominaciones tradicionales llevando a las personas a ejercer los dones del Espíritu, pero sin aceptar rótulos, sin volverse carismáticos o pentecostales. Hay dos motivos básicos para esta posición. Primero, los defensores de la “tercera ola” no quieren cambiar su teología evangélica por una dudosa teología pentecostal. En segundo lugar, quieren sólo integrar los dones del Espíritu como una práctica normal de la vida de la Iglesia.
Entonces, mientras los pentecostales salían de las denominaciones existentes en la época y formaban una nueva iglesia y una nueva teología, los carismáticos no salieron sino que formaron un nuevo movimiento dentro de alguna denominación. Los carismáticos se convirtieron en un departamento dentro de la iglesia. Entonces los   promulgadores de la “tercera ola” no quisieron salir ni ser un departamento, sino que quisieron impregnar a toda la Iglesia con la normalidad de la práctica de los dones del Espíritu. Para un mejor entendimiento del Movimiento Carismático, vamos a tratarlo en varios aspectos:

1 - ASOCIACIÓN DE HOMBRES DE NEGOCIOS DEL EVANGELIO COMPLETO.

La “Asociación de Hombres de Negocios del Evangelio Completo” fue fundada por Demos Shakarian, un hombre de negocios pentecostal de origen armenio, en 1952, con ayuda de Oral Roberts. Tenía como propósito alcanzar hombres de negocios con el evangelio que incluía bautismo en el Espíritu. De ahí el nombre “Evangelio Completo”.
Esa organización ejerció importante papel en la diseminación de la experiencia pentecostal entre millares de personas de iglesias tradicionales, que tal vez nunca tuviesen interés en asistir a las reuniones de una iglesia pentecostal. Hasta entonces, la experiencia pentecostal se había difundido principalmente en medio de personas sencillas, de clase media y baja, pero con su técnica de organizar banquetes para hombres de negocios, donde un invitado lleno del Espíritu daba su testimonio, fueron también llenas del Espíritu   personas ricas e influyentes. Walter Hollenweger, autor de lla obra “Los Pentecostales”, declaró que esta organización contribuyó mucho a la propagación de las ideas pentecostales por el mundo, a pesar de la “enseñanza incomprensible de que la persona que es llena del Espíritu tendrá más éxito en los negocios, hará mejores tractores y automóviles que sus competidores, vivirá en una casa más confortable y, si fuere jugador de fútbol, marcará más goles que una persona que no es convertida o no es bautizada en el Espíritu”.4

2 - DAVID DU PLESSIS.

David du Plessis era natural de África del Sur, convertido en una iglesia pentecostal llamada Misión Fe Apostólica (fundada por John G. Lake, que estuvo asociada con la Misión de la Calle Azusa, en los Ángeles). Tuvo contacto con el famoso evangelista Smith Wigglesworth, que profetizó sobre él en 1936 sobre la obra mundial que Dios haría a través de su vida. A seguir, tenemos un resumen de su experiencia relatada por el propio du Plessis, extraído del libro “Perdón”:10
En 1936, como secretario general de la Misión Fe Apostólica en África del Sur, fui responsable de invitar al evangelista Smith Wigglesworth, de Inglaterra, a que viniera a nuestro país. Nuestros espíritu combinaron inmediatamente y yo lo acompañé lo máximo posible como su intérprete. Al final de su estadía, él permaneció en mi casa durante unos quince días a fin de ministrar en aquella región.
Cierto día (conforme me contó posteriormente mi esposa), él entró en la cocina a las seis de la mañana y simplemente dijo:

“¿Dónde está David?”

Yo tenía la costumbre de levantarme a las cinco de la mañana, por tanto, en esta hora yo estaba en mi escritorio. Entonces ella le dijo: “Hermano Wigglesworth, él está en su oficina”.
Yo estaba sentado en mi escritorio, leyendo la correspondencia que acababa de llegar, cuando de repente ¡la puerta se abrió de una vez! Sin ninguna señal de aviso, sin golpear antes, la puerta simplemente fue abierta. Y el hermano Wigglesworth entró como quien está con una desesperada prisa. Mirando hacia mí con una expresión un tanto feroz, dijo: “¡Salga de ahí. Venga acá afuera!”
Me levanté de detrás del escritorio y anduve hacia donde él estaba. Colocó las manos sobre mi hombro, me empujó hacia la pared, miró directamente a mis ojos y dijo: “¡Dios dice que usted ha permanecido lo suficiente en Jerusalén! Él lo va a enviar a los confines de la tierra. ¡Él va a obrar a través de usted y permitir que usted presencie el mayor mover del Espíritu en la historia de la Iglesia!” Y así él continuó profetizando: “Así dice el Señor: He de vivificar los cadáveres. A través de las iglesias tradicionales vendrá un avivamiento que trastornará al mundo entero”.
Bien, yo no creía en nada de eso. Estas eran las “cosas nuevas” (Isaías 48:6). Yo no podía comprender y me pregunté a mí mismo: “¿Qué aconteció con el viejo?” (Él tenía setenta y tantos años en nuestra época).
“Yo quisiera tener veinte años menos”, me dijo él, “para que yo pudiese ver el comienzo de su cumplimiento. Mas cuando comience, ya no estaré aquí. Por tanto no se preocupe. Mientras yo esté vivo, nada va a acontecer. Sólo después que yo muera”.
En seguida, él inclinó su cabeza y oró pidiendo al Señor que me bendijera. Después salió y cerró la puerta.
Fui a sentarme. Estaba confuso y perplejo. Yo dije: “Señor, sea cual fuere el significado de todo esto, acepto la advertencia. Tú no me hablaste nada respecto de todas estas cosas. ¡Yo nunca pensé que las iglesias fuesen recuperadas de su muerte!“
Y entonces oí que alguien tocaba suavemente la puerta. “¡Entre!” dije. La puerta se abrió y quien entró fue el hermano Wiggleswoth.

“Buenos días, hermano David. ¿Cómo está usted en esta mañana?”
“Muy bien”, respondí, “pero terriblemente confuso”.
Él preguntó: “¿por qué?”
“¿No sabe usted que estuvo aquí hace pocos minutos? Usted no me saludó, y me entregó un mensaje que me estremeció”.
“Ah, sí”, me respondió. “Yo no he saludado a nadie hoy en la mañana. ¿Usted no sabe lo que le aconteció al profeta que saludó a las personas por el camino?”
“Él entró en serios problemas”, le dije.
“¡Y no tenía ninguna intención de entrar en problemas!”
¡Él aceptaba la Palabra literalmente! ¡Jamás conocí un hombre que encontrase la verdad en la Palabra de una manera tan literal! (1Reyes 13; Lucas 10:4).
“Ahora”, dijo él, “ya entregué el mensaje y podemos conversar. No saludé a su esposa y no le saludé a usted. Yo tenía que entregar el mensaje. A las cuatro de la mañana, tuve una visión. ¡Vi cosas tan extraordinarias que yo mismo tengo dificultad para creer! Después Dios habló conmigo para que me levantase y le contase la visión a usted. ¡Y usted estará vivo cuando todo esto acontezca!”
Y ahí él dio mayores detalles. Pero esto no ayudó, porque estaba todo engañado. Mi pasado, mi formación, nuestra manera de predicar, de creer, nuestras tradiciones - ¡todo era diferente! Era lo opuesto de lo que él estaba diciendo.
Le dije: “Bien, hermano Wigglesworth, yo no sé lo que usted crea que debo hacer. Recuerde aquello que usted dijo, pero no voy a actuar hasta que el Señor hable conmigo. No importa quién es el profeta que trajo la palabra, yo creo que el Señor va a hablar conmigo y a confirmar la Palabra en mi corazón”.
“Óptimo”, respondió. “Recuerde, sin embargo, que Dios me dijo que la condición es que usted permanezca fiel y humilde. No es difícil recordar esto. Sólo dos cosas: Fidelidad y humildad. Fidelidad para oír y humildad cuando Él lo bendiga”.
Y entonces me preguntó: “¿Se marea usted cuando viaja en barco?”
“Nunca he viajado por el mar”, respondí.
“¿Y en avión?”
“Tampoco he viajado en avión”.
Me dijo: “¡Entonces venga acá!”
Una vez más me empujó contra la pared y oró. ¡Y doy gracias a Dios por aquella oración! Él dijo: “Señor, tú me mostraste que este joven va viajar más que otras personas. No es bueno enfermar en casa, pero es peor enfermar lejos de casa. Por favor no permitas que él jamás se enferme cuando esté viajando a tu servicio”.
La profecía y la visión de Wigglesworth permanecieron sin cumplimiento por diez años, mas poco antes de su muerte él le dijo a David du Plessís: “Mi hermano David, no recibí más nada del Señor sobre el asunto. Pero tengo la absoluta certeza del cumplimiento de aquello que él reveló en África del Sur, y que usted es el hombre que será usado”.
En 1948, du Plessís quedó postrado en un hospital por causa de un desastre de su carro en un tren, y Dios comenzó a hablar con él: 10
“Llegó la hora de cumplir la profecía dada a ti por Smith Wiglesworth. Es hora de comenzar. Quiero que vayas a los líderes del Consejo Mundial de Iglesias”.
Respondí en tono de argumento: “Señor, pero ¿qué le puedo decir a aquellas iglesias muertas?”
“¡Yo resucito los muertos!” La respuesta vino con una simplicidad chocante.
“Pero, Señor, ¡ellos son nuestros enemigos!” Yo estaba casi lloroso.

“Sí, pero yo ya te dije que debes amar a tus enemigos”.
Ignorando la verdad de las Escrituras en mi frustración, continué argumentando. “¿Cómo puedo amar a personas así? No estoy de acuerdo ni con sus doctrinas ni con sus prácticas”.
“Bien, –el Señor respondió firmemente en mi interior–, tendrás que perdonarlos”.
“Mi Señor” -ahora estaba llorando de verdad- “¿cómo puedo perdonarlos si no puedo justificarlos?”
“Nunca te di autoridad para justificar a persona alguna. Sólo te di autoridad para perdonar. Y si los perdonas, los vas a amar. Y si los amas, vas a querer perdonar. Ahora puedes escoger”.
La conversación estaba terminada. Pero la batalla apenas había iniciado. Una pequeña luz había irradiado, suficiente para mostrarme cuán poco conocía yo respecto del perdón a los ojos del Señor. En los días venideros yo tendría que luchar con el Señor, aprender, sufrir los dolores internos de una genuina revolución. Un nuevo rey habría de dominar aquella parte de mi vida.
Mientras meditaba allí, durante la noche, con las luces apagadas, vi el tamaño de mi error. Yo estaba esperando que Jesús me usase como un pentecostal para estremecer las iglesias. Pensaba que podría forzar a las personas a que entendieran la verdad, diciéndoles dónde estaban erradas y sacudiéndolas en justa indignación. Pero el Señor dijo que este no es el camino. “El avivamiento vendrá si tú perdonas. ¡Si vas a luchar - no acontecerá nada!”
Entonces la revelación básica que Dios dio a du Plessis fue de perdón a los tradicionales y sus prácticas. Su primer contacto ecuménico fue en 1951 con John A. Mackay, presidente del Seminario Teológico de Princeton, quien se mostró muy amable e interesado del Movimiento Pentecostal. Pocos días después, por primera vez, un pentecostal entró en la oficina central del Consejo Mundial de Iglesias en Nueva York, en 5a. Avenida, y fue bien recibido. En 1952 participó en el Consejo Misionero Internacional realizado en Alemania, donde pudo compartir su experiencia pentecostal. Fue alllí donde fue llamado por primera vez “Señor
Pentecostés”.
En 1954 participó en la Segunda Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias como representante de las Iglesias Pentecostales, lo que causó muchas críticas por parte de los líderes pentecostales que habían denunciado al Consejo Mundial como la principal fuerza de la iglesia apóstata de los últimos días. En 1956, hablando a un grupo de líderes ecuménicos, entregó uno de sus más famosos mensajes. Comparando la verdad del evangelio con un bistec, declaró que las iglesias tradicionales tenían la verdad “congelada” mientras los pentecostales tenían la misma verdad “en el fuego”. Explicó que los apóstoles “tenían una experiencia y ninguna doctrina”, mientras que la mayoría de las iglesias modernas “tenían doctrina sin ninguna experiencia”. Este mensaje resonó por el mundo, después de ese encuentro.11
En aquella época varios pastores y ministros tradicionales recibieron lenguas y otros dones y fueron aconsejados por du Plessis a “permanecer en sus iglesias y florecer donde fueron plantados”.
Seis años antes del advenimiento de la renovación carismática católica, du Plessis hizo su primer contacto con líderes católicos. Cuando de su participación en el Consejo Mundial de Iglesias en Nueva Deli fue invitado a visitar el Vaticano para que explicase el pentecostalismo a varios teólogos e historiadores que estaban haciendo un estudio detallado del movimiento. En el camino de regreso de la India se encontró en el Vaticano con el Cardenal Bea, jefe de la Secretaría para la Promoción de la Unidad Cristiana, a quien dijo: “Todo lo que quiero decir es esto: Hagan que la Biblia esté disponible a todo católico en el mundo en su propia lengua. Si los católicos leyeren la Biblia, el Espíritu Santo vivificará el libro, y esto transformará sus vidas. Y con católicos transformados habrá renovación de la Iglesia”. Sobre el bautismo en el Espíritu Santo él dijo: “No, esto no viene por sucesión apostólica -aunque trae el suceso apostólico. Usted ha de recibir esto del Señor Jesús. Él es el único bautizador en el Espíritu”.
Cuando este diálogo fue reportado al Papa Juan XXIII, él afirmó que las palabras de du Plessis fueron “una revelación de Dios” a la cual los católicos “deberían estar atentos”. Si la relación de du Plessis con líderes tradicionales ya causaba críticas y rechazo de los líderes pentecostales, la visita al Vaticano causó furor. Las Asambleas de Dios americanas, a las cuales él transfirió su ordenación en 1955, revocaron sus credenciales de ministro, lo que significó para él no tener ningún nexo oficial con grupo pentecostal alguno. Aun así prosiguió con determinación.11
Aunque despreciado por los pentecostales, líderes de las iglesias tradicionales y católicos romanos continuaron cercanos a él. En 1964 fue convidado por el Cardenal Bea a que fuese el único observador pentecostal del Concilio Vaticano II. En esta histórica asamblea de cardenales, du Plessis ofreció perdón a los católicos y vio esperanza hacia la renovación. Solamente dos años después de terminado el Vaticano II, comenzó la renovación carismática entre católicos romanos en Pittsburgh, Pensilvania. 11
Du Plessis dirigió el equipo pentecostal en los diálogos entre católicos y pentecostales en 1972 a 1982. Él también participó de la Conferencia Carismática Católica en Roma, en 1976, cuando oyó al Papa Pablo VI pronunciar sus bendiciones sobre la renovación carismática.

Du Plessis ejerció un papel profético y se convirtió en figura clave para lanzar el fuego del movimiento carismático en las iglesias tradicionales. Su trabajo como presidente del equipo pentecostal en los diálogos entre pentecostales y católicos romanos y como principal predicador en centenares de encuentros carismáticos-pentecostales alrededor del mundo, le confirmaron el título no oficial de “Señor Pentecostés”. En 1974 un grupo de reporteros de la revista “Time” nombraron a Du Plessis como uno de los once “principales teólogos del siglo XX”. También, por su trabajo en el diálogo y otras contribuciones al Movimiento Carismático Católico, recibió del Papa Juan Pablo II la medalla de oro “Benemérito” por excelente “servicio a toda la Cristiandad”. Es la más alta honra que un Papa puede conferir, y Du Plessis fue el primer protestante en recibirla. En 1979 su ministerio fue generosamente reconocido por los pentecosta- les cuando las Asambleas de Dios restauraron totalmente sus papeles de ordenación.4
Aunque su trabajo a veces haya causado controversias, Du Plessis es sin duda una de las más importantes figuras pentecostales en la historia. Él falleció el 2 de febrero de 1987, cinco días antes de cumplir 82 años.

3 - DENNIS BENNETT.

Dennis Bennett se volvió un precursor del movimiento carismático (también llamado Movimiento Neo-Pentecostal) en América. Al final de la década de los 50, el Padre Bennett era rector de la elegante y moderna Parroquia Episcopal de San Marcos en Van Nuys, California. Graduado en la Universidad de Chicago y en la Escuela de Divinidad de Chicago, era la personificación del clero sofisticado, respetable y levemente mundano de su iglesia. Al rededor de 1959 San Marcos creció al punto de incluir 2.600 miembros en un equipo de cuatro ministros, cuando él oyó sobre el bautismo en el Espíritu a través de un colega clérigo episcopal.
Después de observar algunos laicos en su iglesia que exhibían un alto grado de compromiso y espiritualidad, Bennett comenzó a buscar respuestas sobre sus experiencias pentecostales. Después de una verdadera investigación, se convenció de la realidad del bautismo en el Espíritu, aunque tendiese a ver el hablar en lenguas como algo casi   innecesario. Sin embargo, ansiaba por una realidad más profunda en su experiencia cristiana. A medida que estudió el asunto, quedó sorprendido al ver tantas referencias al Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, en el “Libro de Oración Común”, en los escritos de los llamados padres de la iglesia primitiva, en los libros-textos de teología, en los libros de historia de la Iglesia, “y hasta en los himnarios”.4
A comienzos de 1959, Bennett finalmente comenzó a buscar el bautismo en el Espíritu con la ayuda de un colega sacerdote episcopal y de una joven pareja de la iglesia que ya había recibido la experiencia a través de otro matrimonio de las Asambleas de Dios. En una reunión de oración en el hogar de la pareja, fueron impuestas manos sobre Bennett mientras sus amigos oraban por él.
He aquí un aparte de su experiencia extraída de su libro “Nine o’clock in the Morning”: 12
Había cuatro personas presentes: un amigo que era sacerdote episcopal en nuestra diócesis, Juan y Juana (la pareja que ya había recibido el bautismo) y yo. Estábamos sentados en la sala de estar del matrimonio, nuestros hospedadores en el escritorio debajo de la ventana, yo en una silla tapizada al otro lado de la sala y el clérigo a mi derecha... Yo estaba consciente de mí mismo, ¡y determinado a no perder mi dignidad!

“¡Qué hago?” les pregunté nuevamente.
“Pida a Jesús que lo bautice en el Espíritu Santo”, dijo Juan.
“Nosotros oraremos con usted, y usted sólo orará y alabará al Señor”.
Yo dije: “Recuerden ahora, yo quiero esta proximidad a Dios que ustedes tienen, sólo eso; ¡no estoy interesado en hablar en lenguas!”
“Bien,” dijeron ellos, “todo lo que podemos decir a usted sobre esto es que ¡viene junto con el paquete!”
Juan atravesó la sala e impuso las manos primero en mi cabeza, y después en la de mi amigo. Él comenzó a orar, muy calmadamente, y yo reconocí... que él estaba hablando en una lengua que yo no entendía, y hablando con fluidez. Él no estaba nada agitado por esto. Entonces oró en inglés, pidiendo a Jesús que me bautizara en el Espíritu.
Comencé a orar, como él me dijo, y oré muy calmadamente también. ¡ Yo no tenía la intención de quedar un poco excitado! Simplemente estaba siguiendo las instrucciones. Creo que debo haber orado por unos veinte minutos -por lo menos esto parece un tiempo largo- y estaba para desistir cuando aconteció algo muy extraño. Mi lengua tropezó, así como cuando usted está tentado a recitar un trabalenguas, y ¡comencé a hablar en una nueva lengua!
En la misma hora reconocí varias cosas: primero, no era alguna especie de truco o compulsión psicológica. No había nada de compulsivo en esto. Yo estaba permitiendo que estas nuevas palabras vinieran a mis labios y estaba hablándolas de mi propia voluntad, sin que de alguna forma fuese forzado a hacer eso. Yo no estaba “arrebatado” del mundo en ningún sentido, sino que estaba totalmente en posesión de mi juicio y fuerza de voluntad. Hablé la nueva lengua porque era interesante hablar una lengua que yo nunca había aprendido, a pesar de no saber lo que estaba hablando... En segundo lugar, era una lengua real, no algún tipo de conversación de bebé. La misma tenía gramática y sintaxis; tenía inflexión y expresión -¡y hasta era bonita!
En poco tiempo, varios miembros de la parroquia también recibieron la misma experiencia. En su alegría y contentamiento comenzaron a usar expresiones típicas pentecostales como “Alabado sea el Señor” y “Aleluya” en la oficina de la iglesia y en la casa parroquial. A medida que la noticia se expandió entre los miembros de la iglesia sobre la nueva y extraña experiencia del pastor, algunos miembros del consejo parroquial comenzaron a acusarlo de fanático.
A fin de calmar falsos rumores y responder a las preguntas que estaban circulando en la congregación, Bennett sintió luego que era necesario hablar a su iglesia sobre su experiencia de hablar en otras lenguas. Así, el 3 de abril de 1960, compartió su testimonio en los tres cultos matinales de su iglesia.
La reacción en la primera reunión fue “abierta y afable”, de acuerdo con Bennett, pero en la segunda reunión “la cosa explotó”. Ultrajado, el párroco auxiliar arrancó sus vestimentas, las lanzó en el altar y salió pisando fuerte y gritando: “No puedo más trabajar con este hombre”. Entonces, después que terminó la reunión, por los lados de afuera, aquellos que se habían decidido a librarse del movimiento del Espíritu Santo comenzaron a arengar elocuentemente a los parroquianos que llegaban y salían. Un hombre se paró en una silla gritando: “Fuera con esos malditos habladores de lenguas”.
Después que algunos miembros reclamaron que “nosotros somos episcopales y no una banda de ignorantes fanáticos”, el tesorero del consejo parroquial invitó a Bennett a resignarse. En vez de causar más desarmonía en la congregación, el afectuoso y amable rector con presteza renunció a su parroquia. Más tarde el obispo envió un sacerdote temporal a San Marcos armado de una carta inflexible para los oficiales de la parroquia, prohibiendo cualquier otra manifestación en lenguas.
El tumulto en la parroquia San Marcos causó una sensación en la prensa nacional, a medida que la historia iba siendo captada por las principales estaciones de radio y televisión. La revista “Time” publicó que “ahora la glosolalia parece estar de regreso en las iglesias de los Estados Unidos -no sólo en las desinhibidas sectas pentecostales sino hasta en las mismas episcopales, que han sido denominadas ‘God’s frozen people’ (el pueblo helado de Dios) -juego de palabras en inglés por ‘God’s chosen people’ (el pueblo escogido de Dios)”. “Newsweek” publicó que en los conservadores episcopales de la parroquia de San Marcos “hubo perplejidad, ira y hasta una pizca de envidia” aunque algunos sintiesen que “todo esto fue una especie de vergonzosa burla”. Sin embargo, Bennett y aproximadamente setenta de sus parroquianos estaban dispuestos a pagar un precio alto por su nueva experiencia pentecostal -el de ser expulsados de su iglesia.
Bennett fue entonces invitado a asumir la Iglesia Episcopal de San Lucas, una pequeña parroquia en la ciudad interiorana de Seattle, Washington. Su nuevo y amable obispo se ofreció a apoyarlo, incluso en sus prácticas pentecostales, teniendo en consideración que de cualquier manera la iglesia estaba pronto a cerrarse. Libre ahora para promover sus experiencias sin ningún impedimento oficial, Bennett entonces convirtió su iglesia en un centro de neo-pentecostalismo para el Noroeste de los Estados Unidos. En lugar de cerrar, el obispo vio a la iglesia de San Lucas crecer y convertirse en la mayor parroquia de la denominación en toda el área. En poco tiempo, Bennett estaba ministrando cerca de 2.000 personas por semana. Por más de veinte años, un promedio de veinte personas fueron bautizadas en el Espíritu cada semana en la iglesia.
El caso Dennis Bennett fue sólo la parte más visible de un proceso que venía siendo calmadamente desarrollado por años. De hecho, alrededor de 1960, prácticamente toda denominación ya tenía muchos “pentecostales secretos” que habían recibido la experiencia, pero permanecían quietos por miedo a desagradar a los oficiales de la iglesia. El incidente en Van Nuys trajo a la luz la situación. Varios meses después de que Bennett renunciara a la parroquia de San Marcos, la “Iglesia Viva”, un diario episcopal, trajo el siguiente editorial respecto de la glosolalia en la iglesia: “Hablar en lenguas no es más un fenómeno de alguna secta rara del otro lado de la calle. Está en nuestro medio y está siendo practicado por clérigos y laicos que tienen estatura y buena reputación en la iglesia. Su aplicación en larga escala estremecería nuestro sentido estético y algunos de nuestros más fuertemente atrincherados pre-conceptos. Pero nosotros sabemos que somos miembros de una iglesia que definitivamente necesita ser estremecida -si Dios escoge esta época para dinamitar lo que el obispo Sterling, de Montana, llamó “respetabilidad episcopal”, no conocemos una explosión más asustadoramente eficaz”.
Durante la mayor parte de los años 60, el pentecostalismo comenzó a aparecer en los más inesperados lugares y entre las más inesperadas personas. Una irrupción de la glosolalia en la Universidad de Yale en 1963 fue profético con relación a lo que ocurriría en los campus de facultades de toda la nación al final de la década. Los entonces llamados “glosayalíes” (mezcla de glosolalia con yalies, designación dada a los estudiantes de la Universidad) eran muy diferentes de los estereotipos “rodadores por el suelo”. Entre los veinte estudiantes de la Universidad de Yale que causaron una leve sensación en el campus estaban cinco que pertenecían a la sociedad de honor. Phi Beta Kappa (formada por los estudiantes que obtenían las mejores notas), que por coincidencia eran episcopales, luteranos, presbiterianos y metodistas. El profesor que llevó a esos estudiantes a hablar en lenguas no era ningún predicador pentecostal, sino un pastor de la Iglesia Reformada Holandesa de Mt. Vernon, Nueva York, Harald Bredeson.
La revista “Time” publicó el siguiente reportaje sobre los pentecostales de Yale: “Ellos no caen en ningún ataque o trance místico; en vez de eso, observadores relatan que parecen totalmente sin control, a medida que murmuran o canturrean frases que a veces son como hebreo, a veces como sueco rudo.”
Entonces, el tumulto causado en torno a la experiencia de Dennis Bennett sirvió para propagar aun más el Movimiento Carismático y romper la vergüenza de todos los tradicionales que ya poseían la experiencia. La reacción de la mayoría de los líderes de las iglesias con relación al movimiento fue de prudencia y paciencia. Fueron pocos los que forzaron a la nueva ola de pentecostales a salir de sus iglesias como había acontecido a comienzos de siglo. Uno de los motivos de que no fueran tan perseguidos fue el hecho de haber sido menos emocionales y más conservadores. Asimismo algunos se declararon fuertemente en contra del movimiento. Por otro lado, millares de personas, tanto clérigos como laicos, sintieron que el avivamiento pentecostal era la mejor esperanza para la iglesia.
Una década después de la experiencia de Bennett se estima que el 10% de los clérigos y un millón de laicos de las iglesias tradicionales habían recibido el bautismo en el Espíritu Santo y permanecido en sus iglesias. De hecho, es casi imposible que haya habido siquiera una denominación de la Cristiandad que no fuese tocada por el Movimiento Carismático. Comenzando con los episcopales, el fuego se difundió entre luteranos, presbiterianos, bautistas, metodistas, menonitas, etc. y por fin tocó la Iglesia Católica.
Muchos de los pentecostales clásicos más antiguos fueron desorientados con ese desenvolvimiento y no pudieron entender por qué sus hermanos carismáticos parecían haber escapado del sufrimiento y persecución que sufrieran los pioneros pentecostales del  comienzo. Sin embargo, hubo un sentimiento general de alegría y gratitud porque otros estuviesen finalmente gozando la realidad de la plenitud del Espíritu.

Tomado del La Iglesia del Siglo XX, LA HISTORIA QUE NO FUE CONTADA. John Walker & Otros - 1996

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...