LA REVELACIÓN DEL PROPÓSITO ETERNO DE DIOS Marcos Moraes




¿Qué ocurre en el corazón de aquel que tiene revelación de este Propósito?

Fil 3:12-14 “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Aquí el apóstol nos está hablando de su anhelo de alcanzar este Propósito. Pablo nos está mostrando su realidad interior. Vemos la fuerte intensidad con que esta realidad habita en su corazón. Pienso que aquí nos está expresando cómo es el corazón de una persona que fue marcada por la revelación de este Propósito. Lo expresa así: No que lo haya alcanzado ya, ni que sea perfecto, sino que prosigo por ver si logro conquistar aquello para lo cual fui conquistado. Jesús me conquistó a mí con este objetivo, y ahora yo quiero conquistarlo a Él.
Es interesante que algunas traducciones usan una palabra más fuerte: Aquello para lo cual fui preso. Es una expresión más intensa que conquistado. Significa que Pablo se consideraba un cautivo, un prisionero del Propósito Eterno de Dios. Para usar una expresión mas moderna, diríamos que el apóstol fue poseído por una obsesión. 

Pablo era un obsesivo, y aquella obsesión era alcanzar a Cristo, la razón por la cual había sido tomado. Ahora su mente se encontraba esclavizada por esto, y expresa: “Lo que era para mí ganancia, lo estimo por pérdida por amor a Cristo, y aunque no lo he alcanzado, prosigo a la meta.”

La persona que tiene esta revelación, no se distrae con otras cosas. No está preocupada con cuestiones secundarias, su corazón se encuentra cautivado con este tema esencial. Puede ser que en el inicio de la vida cristiana este preocupado, tenga dudas: ¿he sido salvo? ¿Estoy lleno del Espíritu Santo? ¿Podré testificar? Pero una vez que tiene revelación de este Propósito, tiene una sola necesidad: Alcanzar a Cristo, y esto se vuelve una obsesión para él.
La palabra griega usada por Pablo para explicar lo que ocurría en su corazón, al expresar que quería asir aquello para lo cual fue asido es Katalambano, que traducido sería: apoderarse, poseer, incautar algo y hacerlo propio. Pablo también nos dice, en el versículo 15, que esto es lo que tiene que suceder con toda la Iglesia. Para esto trabajamos, oramos, obedecemos y nos esforzamos.
Muchas veces percibimos, en la oración de algunos, que están centrados en otros focos. Algunas veces en sí mismos... Y en consecuencia viven en función de sus propios negocios. Recordemos que en este punto no estamos hablando del ministerio, sino de lo que ocurre en el corazón. De aquello que nació en el corazón de Dios, y que ahora tiene que estar en el mío.
Esta es la alegría que estaba propuesta para Jesús. Él debía ser obediente al Padre hasta el fin. Y esa obediencia fue para alcanzar el Propósito para el que había sido enviado. En Hebreos lo expresa así: “He aquí yo, y los hijos que Dios me ha dado” (Heb. 2:13) Esta es la expresión de Jesús, con la alegría de haber abierto el camino y proporcionado los medios para que el Proyecto de Dios se pudiera cumplir. Este fue el gozo puesto delante de Él, por el cual soportó la cruz menospreciando el oprobio. Jesús no necesitaba asemejarse a nadie, pues Él es la viva imagen del Padre. Pero nos estaba dando la posibilidad de que otros fuesen semejantes a Él. Obedeció al Padre de una manera perfecta. Y así, por medio de su muerte, resurrección y ascensión, abrió la puerta para toda la familia de Dios. Este es el sentir que había en el corazón de Jesús.



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