LA LUCHA ESPIRITUAL Jorge Himitian




(Tomado del Estudio "LA EPÍSTOLA A LOS EFESIOS")

Efesios 6. 10-12


        
         Por lo demás, hermanos míos,
fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

         Vestíos de toda la armadura de Dios,
         para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

         Porque no tenemos lucha contra carne y sangre,
         sino contra principados, contra potestades,
         contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,
         contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.



1 – El mundo espiritual

En el universo coexisten dos realidades: el mundo material y el mundo espiritual. El primero visible y el segundo invisible (Col.1.16). Ya hemos visto en el capítulo 1, que la palabra griega que describe el mundo espiritual es “epouranios”. Esta es la palabra que está al final del v.12, traducida “regiones celestes”. Es la misma palabra que está en 1.3; 1.20; 2.6 y 3.10. Pertenecen a este mundo espiritual Dios, los ángeles, Satanás y sus demonios (es decir, los espíritus malignos), y la parte espiritual del ser humano.

Es en esta dimensión donde sucede nuestra lucha en el plano espiritual. Pablo declara que “nuestra lucha no es contra carne y sangre”.
También las bendiciones espirituales ocurren y las recibimos en esta dimensión (1.3).
Todos los hombres que están sin Cristo y todas las naciones están espiritualmente bajo el dominio de las fuerzas de maldad.

2 – El ejército enemigo

El v.12 nos da la idea que el enemigo está organizado como un ejército:

-        Satanás es el príncipe de las tinieblas.

- Hay principados, quienes, según Daniel 10.20-21, son seres poderosos que cada  domina sobre una nación.

- Hay potestades; éstas pueden ser fuerzas especiales que dominan ciertas áreas de los hombres.

- Están los gobernadores de las tinieblas de este siglo.

- Y finalmente, las huestes espirituales de maldad, que serían los soldados del ejército del enemigo quienes operan en las personas.

Los diferentes nombres que en la Biblia se le da a Satanás revelan sus características: “engañador”, “maligno”, “mentiroso”, “padre de la mentira”, “homicida”, “ladrón”, “príncipe de las tinieblas”, “dios de este siglo”, “tentador”, “la serpiente antigua”, etc.

Él realiza su labor entre los hombres y las naciones mediante el engaño. Fue él quien engañó a Eva; y cuando ella y Adán pecaron, usurpó el señorío de la tierra que Dios le había dado al hombre.

En la actualidad él induce a los hombres a la rebeldía, a la incredulidad, al ocultismo, y a toda clase de inmoralidad.


3 – El ejército de Dios

-        Dios el Padre es Jehová de los ejércitos, y según (Rom. 8.31), está a nuestro favor “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”.

-        Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, recibió del Padre toda potestad en el cielo y en la tierra (Mat. 28.18) y es la cabeza de la iglesia.

-        El Espíritu Santo,  es Dios que está en nosotros, y  “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Jn. 4.4).

-        Los ángeles de Dios, que son millones (Apoc. 5.11). Son ejércitos que están a la orden de Dios. Hay arcángeles, serafines, querubines y ángeles para servicios diversos. Ellos están al servicio de los santos pero bajo las órdenes de Dios, (Heb. 1.14).
- Los santos, la iglesia del Señor. Cada creyente es un soldado de Jesucristo, (2 Tim. 2.3). Cada uno de nosotros debemos fortalecernos, ser entrenados y estar armados para enfrentar esta lucha espiritual. Somos parte del ejército de Dios, por lo tanto podemos tener plena seguridad de que somos más que vencedores por medio de Jesucristo (Rom. 8.37).


4 - ¿En qué se fundamenta nuestra victoria?

(1) En la victoria obtenida por la muerte de Jesús sobre todas las fuerzas del enemigo, (Col. 2.14-15, Heb. 2.14-15).

(2) En la victoria y autoridad que conquistó Cristo resucitado y exaltado como Señor, (Mat.28.18, Ef. 1.20-22).

(3)  En la victoria que tenemos por ser uno con Cristo, (Ef. 2.6, Rom. 16.20).


5 – La guerra espiritual y la lucha espiritual

En estos días se habla mucho de guerra espiritual, y se usa principalmente este pasaje. Es interesante observar que aquí no se habla de “guerra” sino de “lucha”. Esta traducción es correcta, porque en el griego dice “pale”, y significa justamente “lucha”.
La palabra “guerra” en griego es “polemos”, la cual se repite en el N.T. 18 veces como sustantivo y  7 veces como verbo. Referido a la guerra espiritual el verbo “guerrear” aparece únicamente en Apocalipsis (2.16; 12.7; 13.4; 17.14 y 19.11). Y el sustantivo es usado 9 veces con referencia a la guerra espiritual, y también únicamente en el Apocalipsis (9.7,9; 11.7; 12.7,17; 13.7; 16.14; 19.19; 20.8).
En estos textos se puede observar que la guerra espiritual es librada entre los ángeles de Dios contra las fuerzas del enemigo (Apoc. 12.7-9; 17.14).
La guerra es una pelea general , en cambio la lucha es una pelea personal y grupal.

Cada santo debe fortalecerse y vestirse con toda la armadura de Dios para librar esta lucha espiritual en unidad con todos sus hermanos.


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