UNA COMUNIDAD BAJO AUTORIDAD



·      Somos un pueblo comprometido con Jesucristo

La iglesia está constituida por hombres y mujeres que han hecho pacto con Cristo. Este pacto es un compromiso total con él, por el cual uno lo reconoce como Hijo de Dios, sujeta toda la vida a su señorío y acepta su palabra como la revelación de Dios para el ser humano. En resumen, este compromiso nos une a Cristo para seguirlo hasta el fin. La comunidad se sujeta a Cristo como el cuerpo se sujeta a la cabeza (véanse Efesios 1:22-23; 5:23; Colosenses 1:18).

·      Somos una comunidad cuyos integrantes están comprometidos entre sí.

Los miembros de esta comunidad se relacionan y se comunican entre sí como los miembros de un cuerpo. El compromiso con Cristo significa también compromiso con la comunidad.
No podemos estar unidos a Cristo sin estar unidos a su cuerpo, que es la iglesia.
La comunidad debe tener conciencia de sí como cuerpo; es decir, debe saber concretamente a quiénes incluye.

·      Somos una comunidad bajo gobierno teocrático.

La iglesia no funciona como una democracia, ni está gobernada por un grupo selecto, sino que se rige teocráticamente. Vale decir, Dios gobierna. Cristo es la cabeza y toda la comunidad reconoce su autoridad en forma absoluta e incuestionable (véanse Salmo 96:10-13; 97:1; 110; 1 Corintios 15:24-28; Isaías 9:6-7).

·      Somos una comunidad con autoridad delegada.

Cristo ejerce autoridad, como cabeza, sobre todos los miembros del cuerpo. Y él delega autoridad a los miembros del cuerpo, la que se practica ordenadamente unos sobre otros. (véanse Efesios 4:11-16; 1° Corintios 12:27-28; Tito 1:5; 2 Timoteo 2:2; Colosenses 2:19). En el primer nivel de gobierno se encuentran los apóstoles. Luego los profetas. En tercer lugar están los pastores y maestros. Les siguen los que presiden y enseñan. Después vienen los hombres fieles, capaces de enseñar a otros, y así sucesivamente.

·      Somos un cuerpo unido por coyunturas (véanse Efesios 4:16; Colosenses 2:19).

Cada miembro está unido a otro miembro y sujeto al cuerpo de Cristo. De este modo, todo el cuerpo queda unido entre sí por una relación de coyunturas. Cada hermano resulta beneficiado al sujetarse al cuerpo, pues recibe:
• Nutrición: a través de la enseñanza e instrucción de la palabra de Dios, el ejemplo, la amonestación, la exhortación, etc.
• Protección: a través de la oración, el consejo, la comunión, la supervisión, la fe, etc. Esto significa cobertura espiritual.
• Formación: a través de mandatos claros, del orden, de hacer la obra de Dios juntos, de la convivencia.
• Integración al cuerpo: a través de ser conocidos e involucrados en la comunidad. Juntos participan del amor, de la ayuda, de la comunión, etc.


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