LA RESPONSABILIDAD DE LOS SANTOS EN LA LUCHA ESPIRITUAL Jorge Himitian


Leamos Efesios 6.18-20



Orando en todo tiempo
con toda oración y súplica en el Espíritu,
 y velando en ello con toda perseverancia
 y súplica por todos los santos;

y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra
para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

por el cual soy embajador en cadenas;
que con denuedo hable de él, como debo hablar.


El apóstol concluye este tema señalando cual es nuestra responsabilidad concreta en esta lucha espiritual. Básicamente son dos: orar y predicar el evangelio.

1 - La oración

- Oramos al Padre en el nombre de Cristo por el Espíritu Santo.
- “En todo tiempo”. Como el enemigo nunca duerme y siempre trabaja, nosotros debemos orar en todo tiempo con toda perseverancia y velar.
- “Con toda oración y súplica”: alabanza, adoración, acción de gracias, confesión de pecados, peticiones, intercesión, ruegos, súplicas, etc
- “Por todos los santos”, pues nuestro enemigo está en continua guerra contra los hijos de Dios, debemos protegerlos con nuestras oraciones.
- Dios en respuesta a nuestras oraciones, envía sus ángeles a pelear contra los espíritus malignos (Daniel 10.12-21).
- Nuestra función no es ordenar a los ángeles, sino orar a Dios (Col. 2.18-19)

2 -  La proclamación del evangelio

- Pablo pide oración para que el evangelio sea predicado a través de su intermedio. Y esto es lo que debemos pedir constantemente por todos los santos, que cada creyente sea un predicador del evangelio en todo lugar donde esté. Debemos pedir a Dios que nos de la palabra precisa y el denuedo en cada ocasión.
- Estas son las dos vías principales por la que el plan de Dios progresa en el mundo, la oración y la evangelización. 
Al proclamar el evangelio estamos en plena lucha espiritual, estamos usando las armas poderosas de Dios para derribar fortalezas, argumentos que el enemigo ha construido en los hombres. 
Estamos danos a conocer la verdad para que los hombres sean libres. Aquel que escuchando el evangelio lo cree, la verdad lo hará libre. El que confiesa que Jesús es el Señor será salvo, y será librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de Cristo.
Toda la armadura provista por Dios es para que seamos combatientes. No podemos vivir en tiempos de guerra como en tiempos de paz. Debemos ser cristianos militantes.


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