DONES, MINISTERIOS, OBRAS E IRRUPCIONES Jorge Guerrero



    Jorge Guerrero


Deseamos servir con las capacidades que Dios da y no con la fuerza humana. Para eso necesitamos movernos en la dimensión de los dones libremente. Sólo eso produce salud en los santos y edificación para la iglesia. No queremos arriesgar el servicio y quedar empantanados en competencias ministeriales o desórdenes durante los cultos, ni hundirnos en confusos conflictos que frenen las diversas actividades. La congregación de Corinto fue muy desordenada en el ejercicio de los dones y sufría divisiones internas porque sus equipos ministeriales competían entre sí en vez de complementarse. Evidentemente entre los dones de Dios que tenían, habían comenzado a mezclarse carnalidad humana e influencias demoníacas. Entonces Pablo, deseando aclararles algunos aspectos en materias espirituales les escribe: 1No quiero, hermanos, que ignoren acerca de los dones espirituales. 2Saben que cuando eran gentiles, se los extraviaba llevándolos, como se los llevaba, a los ídolos mudos. 3Por tanto, les hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. 4Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. 7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. (1ª Corintios 12). Esta enseñanza deja dos orientaciones importantes:
1. ¿Cómo discernir si una actividad o manifestación espiritual procede de Dios? Actualmente escuchamos milagros realizados por el poder de los demonios y también conocemos historias de hombres y mujeres que convocan multitudes "atando" fuertemente los sentidos. En aquella época, como ahora, las manifestaciones poderosas también eran comunes. En muchos templos dedicados a dioses falsos, algunos de sus sacerdotes hacían trucos hábiles y otros bajo poderes demoníacos. Por eso Pablo les recuerda a los corintios que antes de convertirse a Dios, eran arrastrados a los ídolos mudos.
Aquí encontramos dos principios sencillos para discernir si estamos usando dones que proceden del Espíritu y si los usamos en forma genuina mientras servimos. El primero es:No desvía a los santos de Cristo. Y el segundo es: Ubica a los santos bajo el Señorío de Cristo.
Bajo esos principios, podemos hacer algunas preguntas para evaluar el ministerio personal o de otras personas. Por ejemplo: ¿Se habla mucho de la actividad o de la acción de Cristo en la actividad? ¿Se enfatiza el don o la edificación del Cuerpo de Cristo? ¿La atención se fija en la personalidad de los ministros o en la Persona de Cristo? ¿Los resultados se miden por el beneficio temporal que recibe la gente o por el bienestar eterno que Cristo opera en las personas? El ejercicio de los dones no nos desvía de Cristo hacia otros asuntos.
Para completar el análisis evaluando el segundo principio podemos preguntar: ¿Este servicio me mantiene humillado bajo la poderosa mano del Señor? ¿Han aparecido signos de rebeldía o independencia hacia las autoridades que Dios instituyó en la iglesia en la cual sirvo? ¿El servicio realizado está sujeto al don que Cristo entregó o se realiza comparándolo con otros dones y ministerios? ¿Ajustamos las decisiones y procedimientos del servicio a los mandamientos escritos de las Escrituras o los transgredimos arguyendo que "el fin bueno justifica los medios malos"? ¿Esperamos dócilmente intervenciones divinas ante las dificultades y demoras o forzamos situaciones para realizar lo que nos propusimos? Todas las respuestas deben ubicarnos bajo la autoridad del Señor Jesucristo. Ambos principios provocan una santa reverencia cuando ejercemos dones al realizar cualquier servicio.
2. Distinguimos cuatro capacitaciones divinas que definen el ministerio de un discípulo. San Pablo utiliza cuatro términos diferentes para referirse a las capacidades diversas que la Trinidad concede a cada discípulo en cada iglesia local. Para captar mejor esa distinción, transcribimos los versículos 4 al 7 insertando las cuatro palabras claves en griego: "Diversidades de "carismas" hay, pero el mismo Espíritu; y diversidades de "diakonías" hay, y el mismo Señor; y diversidades de "energematon" hay, pero el mismo Dios que "energeo" todas las cosas en todos. Pero a cada uno es dada la "fanerosis" del Espíritu para lo provechoso" (NT-IGE de Lacueva, Ed.Clie). Ahora veamos cada una de ellas.
Carismas. Es el conjunto de regalos o capacidades que por gracia de Dios el Espíritu deposita en los discípulos cuando mora en ellos. Es el paquete completo de habilidades que aparecen en Romanos 12:6-8, 1ª Corintios 12:8-10, 28-30 y Efesios 4:7 y 11. Lista de dones con sus nombres en el original griego.
1. Palabra de sabiduría (logos sofía).
2. Palabra de ciencia (logos gnoseos).
3. Fe (pistis). Es la convicción que una petición se cumplirá o una necesidad será provista.
4. Dones de Sanidades (Carismata iamaton) (cf. Hch 4.30).
5. Poderes Milagrosos (energémata dunameon).
6. Profecía (profeteia) (cf. 1 Co 14.3, 24). Como anuncio de sucesos futuros.
7. Discernimiento de espíritus (diakriseis pneumaton) (cf 1 Co 14.29).
8. Géneros de lenguas (gene glosson) (1 Co 14:6ss)
9. Interpretación de lenguas (diermeneia glosson) (1 Co 14:5).
10. Apóstoles (apostolous).
11. Profetas (profétas). Anuncian la voluntad específica de Dios para ocasiones particulares.
12. Maestro - Enseñanza (didaskalos - didaskalia).
13. Ayuda (antilempseis).
14. Administración o Dirección (kuberneseis).
15. Servicio (diakonía).
16. Exhortación (parakalón).
17. Repartimiento (metadidous).
18. Presidencia (proistámenos).
19. Misericordia (eleon).
20. Evangelistas (euanggelistas). Como asistentes directos de los apóstoles.
21. Pastores (poimenas).
22. Celibato - Continencia (egkrateuontai). 1ª Cor 7:7-8, 32-34.
En contraste con el matrimonio. Diakonías. Son las capacidades que suplen necesidades cotidianas en el desarrollo y edificación de cada santo y de la Iglesia de Jesucristo. Podríamos decir que es el conjunto de dones "residentes". Imaginemos que cada don de la lista es el botón de un tablero dentro del discípulo. El Espíritu Santo activa algunos de esos dones y los deja encendidos. El discípulo no los elige.
El don queda activado permanentemente en nivel "0" de manifestación, para ser usado por el discípulo sirviendo cuando sea necesario. La intensidad del servicio eleva el nivel de la manifestación del don. A mayor servicio, mayor nivel de manifestación, a menor servicio, el nivel de manifestación será menor. Las listas de Romanos y Efesios corresponden a estas diakonías. Los dones de Efesios los constituye Cristo mismo. Se diferencian a los de Romanos en que son habilidades para capacitar u ordenar correctamente a los santos para que realicen las obras a las que Dios los llama en cada iglesia local (los pastores y maestros) y entre las iglesias en todo el mundo (los apóstoles, profetas y evangelistas) (ver Efesios 4:11-12).
Energematón (energeo). Son las obras o actividades hechas con la energía o potencia que da Dios. Jesús dijo que había acabado la obra que el Padre le dio para hacer (Juan 17:4). En Antioquia, mientras los profetas y maestros adoraban al Señor, el Espíritu Santo dijo que aparten a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los había llamado (o les tenía asignada de antemano) (Hechos 13:2). Durante una etapa de crecimiento de la iglesia primitiva, los apóstoles necesitaron definir los ministerios a los que habían sido llamados por Dios y lo lograron reconociendo la gracia de Dios que estaba operando en cada uno; entendieron que Dios designaba a Pedro como apóstol a los judíos y a Pablo como apóstol a los gentiles (Gálatas 2:7-8). Cuando Jesús estaba en la casa de Simón el leproso, una mujer le ungió la cabeza con un perfume de mucho precio; eso produjo que algunos se quejen, arguyendo que ese dinero podría haberse invertido en los pobres; Jesús aprueba la acción de la mujer definiéndola como "buena obra" y que los pobres serían beneficiados en otro momento (Marcos 14:6). Esa mujer invirtió sus recursos haciendo la obra que Dios había planeado, no donde les parecía mejor a las personas.
Necesitamos entender y aceptar que Dios planeó obras buenas para cada uno de nosotros desde antes de la fundación del mundo y espera que las realicemos con la potencia que Él nos da (Efesios 2:10). De esa forma nuestra vida será un poema que inspirará a muchos y será otra forma de demostrarles la grandeza de nuestro Dios. La única manera de experimentar plenitud y "éxito" personal es sirviendo en las obras que Dios designó, en el lugar que especificó, a las personas que nos asignó, en los tiempos que determinó, con los dones que nos capacitó (esas son las obras a las que Dios nos llama). Para saber cuáles obras debemos hacer, no tenemos que mirar hacia el futuro, sino hacia el pasado, descubriendo lo que Dios diagramó para nosotros antes de fundar el mundo.
Fanerosis. Significa "hacer visible", "exteriorizar", "sacar afuera", "hacer notorio". Esta es otra forma en la que el Espíritu activa algunos dones en los discípulos. Volvamos a la lista general de dones para identificar los que aparecen en 1ª Corintios 12:8-10. En nuestro tablero imaginario, esos dones serían "pulsadores" que envían un impulso, una irrupción de energía o poder, pero no queda activo permanentemente. Cualquier discípulo que experimente esta irrupción o impulso que se menciona en esa lista de dones, debe responder con fe y dirigir esa manifestación hacia la persona o iglesia que está destinada. Estas irrupciones pueden suceder en cualquier momento que el Espíritu lo determine, sea ante inconversos o cristianos, para una persona o para un grupo, en la congregación o en el trabajo. El versículo 11 de 1ª Corintios 12 refuerza esta idea: "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere".
Es especialmente importante que funcionemos en "equipos ministeriales" para ajustarnos al diseño de Cuerpo que las Escrituras enseñan (ver 1ª Corintios 12:12-20). Estos equipos ministeriales (o "Equipos de Servicio" como los denominamos localmente) quedan definidos cuando identificamos los dones permanentes y las obras a las que fuimos llamados. Por ejemplo, cuando algunos que tienen el don de la enseñanza se agrupan, se forma el taller bíblico o el magisterio para los grupos VIDA. Todos tienen el don de la enseñanza, pero algunos fueron llamados a enseñar a los niños y otros a los adultos. Cuando se juntan los hermanos que tienen el don del servicio, surgen los equipos para servir las mesas en los casamientos o realizar jornadas de servicios varios al barrio o a hermanos que necesitan reparaciones en sus casas. Todos tienen el don del servicio, pero están llamados a ejercerlo en diferentes áreas. Cuando se juntan los hermanos que tienen el don de la misericordia pueden surgir grupos que asistan a los más necesitados y carenciados como sucedió en el comedor, consolando enfermos en los hospitales, cuidando hermanos enfermos o conteniendo a personas en situación de riesgo por maltrato. Además, en el ejercicio de cada diakonía, debemos responder a las irrupciones carismáticas que el Espíritu impulse (sea una palabra de sabiduría, de ciencia, una profecía, una acción del don de fe, etc.).
Podemos dar innumerables ejemplos. Pero lo importante es que cada uno funcione en los dones y los active sirviendo, "andando en las buenas obras que Dios preparó desde antes de la fundación del mundo para que cada uno realice".
 


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