DIVERSAS FORMAS DE ENSEÑAR Jorge Himitian


Tomado del artículo "MINISTERIO DIDÁCTICO DE LA IGLESIA" del mismo autor.

Juan 8:32; Col 1:9

Diferentes métodos de enseñanza

       Discurso: Esto es lo que más se ha hecho. Sus ventajas son que: inspira, infunde fe, impacta. Desventaja: crea oidores olvidadizos. Es el método más ineficaz si queremos que aprendan bien la palabra. ¿quién recuerda el contenido de ese gran mensaje que predicaste hace tres semanas?

       Discurso con oyentes que toman apuntes: Eso es un poco mejor. Pero no todos pueden tomar buenos apuntes a todo predicador.

       Discurso con apuntes escritos para los asistentes: La ventaja es obvia. La desventaja es que muchos lo archivan sin estudiarlo.

       Discurso con ayudas visuales: Se retiene mucho más (pizarrón, gráficos, proyecciones, etc.)

       El catequeo: Significa resonar a viva voz (derivado: catequesis). Se designa así al método peculiar que seguían los apóstoles y los primitivos propagadores del evangelio, de enseñar oralmente la doctrina de Cristo, haciendo repetir a viva voz, sirviéndose principalmente de la memoria. El método se remonta a las escuelas rabínicas en las que el discípulo aprendía de memoria la enseñanza recibida, repitiendo las mismas palabras del maestro frase por frase. Es el método que usó la iglesia durante siglos: ‘repetitut mater studiorum’. Ver Lucas 1:4; Gálatas 6:6; Hechos 18:25. Con este método se pueden aprender las partes esenciales, versículos claves, síntesis, etc.
      
       Canto: M. Lutero dijo: “La fe que no canta muere”. Hoy el pueblo de Dios sabe de memoria muchas partes de la palabra de Dios. ¡Ojalá pudiéramos cantar todo el kerigma y la didaké! El canto hace más fácil la memorización y agrega unción y fe.

       Apuntes, libros, DVD: Gracias a Dios por la imprenta y la electrónica. Sepamos usar bien estos medios. Los libros recomendados deben ser no sólo leídos, sino estudiados.

       Estudios guiados en grupos: Comentarios, preguntas de repaso. Crean una buena dinámica de grupo con la participación de todos.

       Responder a las preguntas de los discípulos: Jesús utilizó mucho esta forma de enseñanza. “¿Qué haré para tener la vida eterna?”; “¿Cuál es el mandamiento más grande?”; “¿Por qué tus discípulos no ayunan?”; “¿Es lícito repudiar a la mujer por cualquier causa?”; etc. El valor principal de esto es que ‘se va al grano’.

       Dramatización: Ciertos profetas comunicaban el mensaje de esta forma: Hechos 21:10, 11; Jer 13:1-11.

       Examen escrito: Todo el grupo responde por escrito a ciertas preguntas o hace resumen sobre lo enseñado. Es una manera muy buena de lograr que se estudien a fondo las enseñanzas y de saber qué es lo que aún no han aprendido bien.

       Examen oral: Al preguntar a cada uno en el grupo con las respuestas y las aclaraciones se crea una buena dinámica.

No es cuestión de escoger una manera y desechar las otras, sino utilizar todas y cada una según las circunstancias y necesidades. 

Lo importante es lograr el 1° objetivo: que conozcan bien la palabra enseñada. Pero si sólo nos limitamos a dar discursos desde el púlpito, nunca lograremos el objetivo.

El aprendizaje de la palabra de Dios, dentro de este primer objetivo tiene dos aspectos. Uno es el conocimiento intelectual = información. El otro es el conocimiento espiritual = revelación. Nunca debe limitarse al primer aspecto; mediante la oración, la meditación, la fe, la acción del Espíritu, se debe procurar la revelación. Pues tan solo así se puede llegar al verdadero conocimiento (Juan 14:26; 16:13).

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