sábado, 29 de octubre de 2011

ANATOMÍA DE ANDRÉS EL DISCÍPULO- OSCAR GÓMEZ


En la medida en que nos permiten las fuentes vamos a conocer un poco más de cerca a Andrés, que también era uno de los doce.

                                       “ANATOMÍA DE ANDRÉS”

Anatomía: Del griego cortar a lo largo y hacia arriba, descripción, ubicación y forma.

Introducción:

Lo primero que impresiona en Andrés es su nombre: no es hebreo, como uno se esperaría, sino griego, andreios o andros, que significa "hombre", Nos encontramos en Galilea, donde el idioma y la cultura griega están bastante presentes. En las listas de los doce, Andrés se encuentra en segundo lugar,

Mateo (10,1-4) “10:1 Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.10:2 Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;10:3 Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,10:4 Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó”.

Lucas (6,12-16), “6:12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 6:13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 6:14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 6:15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 6:16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor”

También en el cuarto lugar, en Marcos (3,13-18) “3:13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 3:14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 3:15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
3:16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 3:17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 3:18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 3:19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa”.

Un detalle importante es que siempre encontraremos a Andrés entre un grupo de personas, entre otros discípulos nunca solo. Es que la comunidad que Jesús fundó estaba basada en vínculos, en la colectividad, no en individuos.
El lazo de sangre entre Pedro y Andrés, así como el su llamado en común que les dirigió Jesús son mencionados expresamente en los Evangelios.

Mateo 4:18-20 “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.4:19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.4:20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron” También Marcos 1,16-17.

“..echaban la red en el mar; porque eran pescadores”
-Fue llamado desde su lugar de trabajo.

Muchos profetas, líderes, legisladores y apóstoles del Señor fueron llamados desde su lugar de trabajo.
El llamado es en dos direcciones.
A estar con Él.
Y con un propósito “ser pescador de hombres”
Andrés respondió enseguida al llamado.
Andrés, por tanto, fue el primer apóstol que recibió la llamada y siguió a Jesús. Por este motivo la liturgia de la Iglesia bizantina le honra con el apelativo de «Protóklitos», que significa el «primer llamado». Por la relación fraterna entre Pedro y Andrés, la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla se sienten de manera especial como Iglesias hermanas entre sí.
La reliquia de san Andrés, hasta entonces custodiada en la Basílica vaticana, al obispo metropolita ortodoxo de la ciudad de Patras, en Grecia, donde según la tradición, el apóstol fue crucificado.
No es poca cosa ser uno de los primeros en formar parte de la comunidad de Jesús, lo único que tenía como marco, como parámetro, como escenografía era Jesús y su palabra, todo el entorno era hostil y ajeno a esa fe. ¿Cuántos cristianos de hoy podrían sostenerse solo con Jesús y su palabra?

San Juan 1:35 “El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 1:36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 1:37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. 1:38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? 1:39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima. 1:40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.1:41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). 1:42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)”

Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?
-Reconoció a Jesús como maestro.

¿Quién es tu maestro? ¿De quién aprendés?

“y se quedaron con él aquel día”
-Disfrutó de momentos de intimidad con Jesús.

“Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan”
-Tenía oídos dispuestos para escuchar el mensaje.

Andrés era discípulo de Juan Bautista; y esto nos muestra que era un hombre que buscaba, que compartía la esperanza de Israel, que quería conocer más de cerca la palabra del Señor, la presencia del Señor. Era verdaderamente un hombre de fe y de esperanza.

“Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)”
-Llevó otros a Jesús.

Al primero que hallamos tenemos que contarle acerca de Jesús.


San Juan 6:5 “Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?6:6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios  de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 6:8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?

Los evangelios mencionan a Andrés en otras tres ocasiones, permitiéndonos conocer algo más de este “hombre”. La primera es la de la multiplicación de los panes en Galilea.

-Jesús le trasmitió su preocupación por la gente.

Vale la pena subrayar el realismo de Andrés: había visto al muchacho, es decir, ya le había planteado la pregunta: «Pero, ¿qué es esto para toda esta gente?» y se dio cuenta de la falta de recursos. Jesús, sin embargo, supo hacer que fueran suficientes para la multitud de personas que habían ido a escucharle.
Es esta ocasión fue testigo presencial del poder y compasión de Jesús.

13:1 Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. 13:2 Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada. 13:3 Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: 13:4 Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? 13:3 Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: 13:4 Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?

-No tuvo miedo de plantearle interrogantes a Jesús.
La segunda ocasión fue en Jerusalén. Saliendo de la ciudad, un discípulo le mostró el espectáculo de los poderosos muros que sostenían el Templo. Como respuesta a esta pregunta, Jesús pronunció un importante discurso sobre la destrucción de Jerusalén y sobre el final del mundo, invitando a sus discípulos a observar con atención los signos del templo y a mantener siempre una actitud vigilante. De este episodio podemos deducir que no tenemos que tener miedo de plantear preguntas a Jesús, pero al mismo tiempo, tenemos que estar dispuestos a aceptar sus enseñanzas incluso sorprendentes y difíciles que nos ofrece.

San Juan 12:20 “Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. 12:21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. 12:22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. 12:23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 12:25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”

En los Evangelios se registra otra iniciativa de Andrés. El escenario sigue siendo Jerusalén, poco antes de la Pasión. Con motivo de la fiesta de la Pascua, narra Juan, habían venido a la ciudad santa algunos griegos, quizá prosélitos o temerosos de Dios, para adorar al Dios de Israel en la fiesta de Pascua. Andrés y Felipe, los dos apóstoles con nombres griegos, hacen de intérpretes y mediadores de este pequeño grupo de griegos ante Jesús. La respuesta del Señor a su pregunta parece enigmática, como sucede con frecuencia en el Evangelio de Juan, pero precisamente de este modo se revela llena de significado.
Sí, el encuentro de Jesús con el alma griega, con el mundo griego, tendrá lugar en esa profundidad a la que hace referencia el grano de trigo que atrae hacia sí las fuerzas de la tierra y del cielo y se convierte en pan. En otras palabras,

Hechos de los Apóstoles (1,12-14) “1:12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. 1:13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos”

-Fue perseverante en su caminar con Jesús.

Se “bancó” todo el proceso. Las confrontaciones, los enemigos, la pasión de Cristo, hasta que aparece con la primera comunidad cristiana, entre los hermanos, perseverando en oración unánime con toda la hermandad.
A veces no nos aguantamos ni un reto, ni una amonestación, ni una corrección, tampoco las pruebas. Pablo dijo que hay que soportar las aflicciones.

Tradiciones muy antiguas consideran que Andrés, quien transmitió a los griegos estas palabras, no sólo es el intérprete de algunos griegos en el encuentro con Cristo que acabamos de recordar, sino que es considerado como el apóstol de los griegos en los años que siguieron a Pentecostés; nos dicen que en el resto de su vida fue el anunciador y el intérprete de Jesús para el mundo griego. Pedro, su hermano, llegó a Roma desde Jerusalén, pasando por Antioquía, para ejercer su misión universal; Andrés, por el contrario, fue el apóstol del mundo griego: de este modo, tanto en la vida como en la muerte, se presentan como auténticos hermanos.

Una tradición sucesiva, como decía, narra la muerte de Andrés en Patras, donde también él sufrió el suplicio de la crucifixión. Ahora bien, en aquel momento supremo, como su hermano Pedro, pidió ser colocado en una cruz diferente a la de Jesús. En su caso, se trató de una cruz en forma de equis, es decir, con los dos maderos cruzados diagonalmente, que por este motivo es llamada «cruz de san Andrés». Esto es lo que habría dicho en aquella ocasión, según una antigua narración (inicios del siglo VI), titulada «Pasión de Andrés»: «Salve, oh Cruz, inaugurada por medio del cuerpo de Cristo, que te has convertido en adorno de sus miembros, como si fueran perlas preciosas. Antes de que el Señor subiera sobre ti, provocabas un temor terreno. Sin embargo, ahora, dotada de un amor celeste, te has convertido en un don. Los creyentes saben cuánta alegría posees, cuántos regalos deparas. Confiado, por tanto, y lleno de alegría, vengo para que tú también me recibas exultante como discípulo de quien fue colgado de ti... Cruz bienaventurada, que recibiste la majestad y la belleza de los miembros del Señor..., tómame y llévame lejos de los hombres y entrégame a mi Maestro para que a través de ti me reciba quien por medio de ti me ha redimido. ¡Salve, oh Cruz, sí, verdaderamente, salve!».
Como podemos ver, nos encontramos ante una espiritualidad cristiana sumamente profunda, que ve en la Cruz, más que un instrumento de tortura, el medio incomparable de una asimilación plena con el Redentor, con el Grano de trigo caído en la tierra. Tenemos que aprender una lección muy importante: nuestras cruces alcanzan valor si son consideradas como parte de la cruz de Cristo, si son tocadas por el reflejo de su luz. Sólo por esa Cruz también nuestros sufrimientos quedan ennoblecidos y alcanzan su verdadero sentido.

Que el apóstol Andrés nos enseñe a seguir a Jesús con prontitud, a hablar con entusiasmo de Él a todos aquellos con los que nos encontramos, y sobre todo a cultivar con Él una relación de auténtica familiaridad, conscientes de que sólo en Él podemos encontrar el sentido último de nuestra vida y de nuestra muerte.


jueves, 27 de octubre de 2011

EL ESPÍRITU SANTO COMO PROTAGONISTA- ALFREDO MUZZI

          EL ESPIRITU SANTO ES EL PROTAGONISTA EN LA OBRA DE DIOS


Rosario 27/02/2011
Jesús vivió entre los hombres mostrando el carácter del Padre.
Les comunicó las palabras del Padre. Les habló y enseñó la doctrina del Padre.
Dedicó su tiempo a doce personas que llamó “sus discípulos”, a estos los apartó para que estuviesen con él, les dio autoridad y luego los envió a la misión.
Jesús confió en la obra posterior que el Espíritu Santo iba a hacer en ellos.
(1)Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.
(2) Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.
(3) Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.
(4) Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había
dicho.
Esto no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
(5) Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? (6) Antes,
porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.
(7) Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no
vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
(8) Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
(9) De pecado, por cuanto no creen en mí;
(10) de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
(11) y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
(12) Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
(13) Pero cuando venga el Espíritu de verdad , él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por
su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
(14) El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
(15) Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Juan
16:1-15
En el versículo 8 vemos lo que El Espíritu Santo iba a hacer cuando venga; convencería al mundo, ¿De
qué cosas iba a convencer?
De pecado
De justicia
De juicio
En el versículo 13 dice lo que el Espíritu Santo va a hacer en los discípulos:
Los guía a toda verdad
Habla todas las cosas que oye del Padre
Hará saber todas las cosas que han de venir
Glorifica a Jesús
Toma lo que es de Jesús y lo hace saber a los discípulos
Todo comienza con una intervención de Dios
En Génesis no había luz, Dios dijo: hágase la luz, y la luz fue hecha.
Dios sopló sobre el hombre espíritu de vida y éste que no tenía vida, la tuvo.
Envío su espíritu sobre los discípulos en pentecostés y ellos fueron llenos de poder y comenzaron a dar
testimonio de Jesús.
Así fue y así será; el Espíritu Santo es el protagonista de la obra que nosotros, sus hijos, tenemos que
llevar a cabo acá en la tierra
El Espíritu Santo interviene de distintas maneras y produciendo lo que él cree conveniente hacer, él sabe
todas las cosas, me llama la atención en las escrituras la expresión “el Espíritu de Dios despertó”:
“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de
Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y
trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,”
(Hageo 1:14)
En este pasaje podemos ver que Dios despertó el espíritu del gobernador, del sumo sacerdote y de todo
el pueblo, ¿para que los despertó? Para que continuaran haciendo la obra que estaba inconclusa. Una vez
despertados dice que: “vinieron y trabajaron” no en cualquier trabajo, trabajaron en la casa de Jehová, o
sea hicieron el trabajo que Dios quería que hagan.
Hoy necesitamos de la presencia del Espíritu Santo en nosotros, que nos mantenga bien despiertos, ¿para
qué? Para que estemos activos en realizar la obra que el Señor Jesús nos indicó con toda claridad que
tenemos que hacer: predicar el evangelio del reino de Dios y hacer discípulos.
Cuando alguien es despertado por el Espíritu Santo se ven algunas muestras claras de ese despertar:
Ve a Dios
Ve su reino, su gobierno, y rinde su voluntad a la voluntad del Señor
Se enciende a buscar más y a conocer más a Dios
Crece en el enamoramiento hacia Dios
Crece en las expresiones de alabanzas
Comienza a gustar de la adoración
La palabra de Dios se torna indispensable, es su guía, alimento, espada.
Adquiere discernimiento, no es engañado fácilmente
Se mete en la obra del Señor. Quiere predicar, hacer discípulos, servir, como sea y donde sea.
Arde por el Espíritu. Porque no recibió espíritu de cobardía sino de poder y dominio propio.
Aleluya, el Espíritu Santo viene a morar junto a nuestro espíritu, ¿Dónde nos lleva? ¿Qué nos quiere
mostrar? Nos lleva al Padre y podemos ver con claridad al Padre y al Hijo y le damos gloria y honra a
nuestro precioso Dios, eternamente y para siempre. Amén

LAS CUATRO ESTACIONES DE LA IGLESIA- OSCAR GÓMEZ

La iglesia del Señor como organismo viviente ha pasado, pasa, y va a pasar por distintas tiempos o estaciones, que también les tocarán a los que pertenecen a ella.

El punto central es cómo responderemos a los distintos tiempos que atravesará.


               LAS CUATRO ESTACIONES DE LA IGLESIA

I. EL INVIERNO (cant. 2:11)
El invierno espiritual representa las pruebas por las cuales pasa la iglesia. La dura prueba.
1. tiempo de muchas pruebas, hay momentos donde la prueba abarca a todo el pueblo de Dios. Algunas pruebas pasan como un terremoto (1pe. 4:12/13)
2. tiempo de falta de frutos
3. tiempo de sequedad (falta de llenura del Espíritu Santo).
4. tiempo de crisis en el gobierno de la iglesia, de hermanos que se apartan, disciplina por pecados graves, invasión de cosas ajenas a la verdad del evangelio.
5. tiempo no apto para tibios.
II. LA PRIMAVERA (cant.2:12/15)
La primavera espiritual representa un nuevo tiempo que va preparando el mejor momento de la iglesia.
1. tiempo en que se muestran las flores, belleza, perfume, color, es cuando los discípulos muestran el carácter Cristo.
2. tiempo de la canción, una nueva infusión de gloria y gracia en la alabanza, se adora sin medida, se componen nuevas canciones, los cristianos entienden su rol de adoradores.
3. tiempo donde se oye la voz de la tórtola (paloma). Es decir la voz del Espíritu Santo.
4. tiempo donde la iglesia sale de los agujeros de la peña, de los escarpados parajes.
Es cuando la iglesia comienza a salir a las calles, los primeros intentos evangelísticos.
5. tiempo donde el Señor quiere oír la voz de su pueblo, la voz se torna dulce y el aspecto hermoso. Hay crecimiento “nuestras viñas están en cierne” y se discierne los enemigos de la iglesia. Son las pequeñas zorras que dañan el cuerpo de Cristo.
III. EL VERANO (Proverbios 10:5)
El verano espiritual representa el mejor momento de la iglesia. Su más excelente estado.
1. tiempo de cosecha el cual demanda personas entendidas, apercibidas. No tiempo de dormir.
2. tiempo de unidad y pacto (Hechos 4: 32/35)
3. tiempo de dar testimonio con poder y abundante gracia.
4.tiempo de generosidad y conciencia de los hermanos necesitados.
5. tiempo de gozo, alegría, danza. Los grupos caseros se ponen atractivos. En las reuniones informales de los hermanos se habla de Cristo y de la obra.
La asociación de los discípulos es con propósito de orar, visitar nuevos, salir a predicar, etc.
IV. EL OTOÑO
El otoño espiritual representa la iglesia que ha madurado, dado frutos, pero por no renovarse se marchita. Árbol maduro, marchitándose, los frutos están pasados.
1. tiempo de pereza y falta de renovación para continuar.
2. tiempo de rutina en los grupos caseros y los programas de la iglesia.
3. tiempo de un tope en el crecimiento y la llegada de la meseta espiritual.
4. tiempo de líderes carismáticos que atraen la atención de las masas.
5. tiempo crepuscular, de hojas amarillas que anticipa la vejez espiritual.
Cuando los grupos crecieron y quedaron grandes, no se dividieron en otros grupos.
Es como el boxeador que está pasado de peso. No sirve para la pelea.
Es el cristiano que luego de llegar a un punto de maduración por causa del desuso de sus dones y de la inacción se vuelve una uva pasada, es decir una pasa de uva. (2 Juan 2:8)
CONCLUSIONES
a- La iglesia pasará inevitablemente por las cuatro estaciones.
b- No se debe juzgar a la iglesia por una sola de sus temporadas. Algunos llegan en el invierno espiritual, otros en el verano espiritual, etc. Yo llegué en una primavera espiritual.
c- La calidad de la iglesia va a ser medida al final, cuando hayan pasado todas las estaciones. Si te das por vencido en el invierno habrás perdido la promesa de la primavera, la belleza del verano. No juzgues a la iglesia por solo una estación difícil.
d- No dejes que el dolor de una estación destruya la dicha del resto de las estaciones.
e- Aguanta con valor las dificultades y los momentos adversos, porque luego disfrutarás de los buenos tiempos y fruto abundante.
f- Dios llevará a su iglesia donde se propuso llevarla (Mateo 16:18) (Efesios 4:13/16). Aleluya!

LA CONDUCCIÓN DEL CULTO- ORVILLE SWINDOLL

                      LA CONDUCCIÓN DEL CULTO

                                                                 Orville E. Swindoll
Algunas de las experiencias más memorables y hermosas he vivido en medio del culto que el pueblo de Dios ofrecía al Señor. Es algo incomparable, maravilloso, glorioso. Nada igual hay en la tierra. Cuando el pueblo alaba a Dios con sinceridad, con soltura, con fe, parece que el mismo Espíritu de Dios lo inspira y eleva a un plano celestial.
En muchas ocasiones me ha tocado conducir a los hermanos durante el tiempo de alabanza y de culto al Señor. Uno aprende en esas ocasiones que la dirección del culto no es una mera cuestión de entusiasmo, como tampoco es un juego de azar. Dios nos ha dado en su palabra fundamentos sólidos para el culto que le ofrecemos, y haremos bien en conocerlos y reunir las condiciones necesarias. A continuación considerare-mos algunos de estos elementos, a fin de poder celebrar nuestro culto con inteligencia, con ánimo, con integridad.

Camino a la presencia de Dios

Un estudio cuidadoso de las instrucciones que Dios dio a Moisés en relación al tabernáculo en el desierto revela que allí el Señor mostró a Israel el camino a su presencia. Escuetamente, se presenta así:
• Confesión y arrepentimiento (el altar de bronce)
• Limpieza y santificación (el lavatorio)
• Ubicación como sacerdote (el velo ante el lugar santo)
• Orientación por la palabra (la mesa de los panes)
• Luz del Espíritu Santo (el candelero)
• Oración, intercesión (el altar de incienso)
• La obra de Cristo (el segundo velo)
• La presencia de Dios (el arca del pacto)
Esto indica que hay una manera correcta de acercarse a Dios. De parte de Dios, es por la sangre del Cordero y la operación del Espíritu Santo. De nuestra parte, se requiere confesión, limpieza, reverencia y un corazón completamente abierto a Dios.

Propósito

Además de señalar al pueblo la manera de acercarse a Dios, el que dirige el culto debe entender que su actuación apunta a:
• proveer un modelo a los demás por su propio comportamiento en el culto;
• animar a los hermanos a adorar con santidad, fe, integridad y decisión;
• facilitar la expresión espontánea de todos en alabanza y adoración; y
• velar por el comportamiento congregacional, especialmente que no sea estorbado por acciones discordantes de algunos.

Preparación previa

¿Cómo se puede lograr estos objetivos? Mucho tiene que ver con la preparación antes de comenzar el culto. Hay varias responsabilidades que atañen al que dirige.
En primer lugar, será conveniente que se prepare con una buena disponibilidad, humildad, corazón contrito, conciencia limpia, como también un cuerpo limpio (ver Hebreos 10.19–25; Santiago 4.8; Salmo 24.3–6; 26.6,7; 51.15–19; Isaías 1.11–18; 66.1,2).
Es muy importante que esté temprano en el lugar donde se va a realizar el culto. Así puede evitar apremios y nerviosismo. También puede dedicar un tiempo a la oración personal.
Los músicos podrán hacer un mejor aporte y en plena armonía con la dirección si tienen alguna orientación previa. Necesitan saber lo que se espera de ellos durante el culto.
Piense previamente cómo va a comenzar. Esto es muy importante, pues la apertura y la dirección al principio pueden ser determinantes para el desarrollo posterior.
Tenga fe y actúe en fe en todo lo que hace. La fe es contagiosa e impregna todas sus palabras y sus hechos. En cambio, una actitud indecisa, pesimista o cargada tiende a apagar la acción de fe en los demás.
Trate de no proyectar su propia personalidad. Su propósito es llevar a la gente a encontrarse con Dios. No hable demasiado. Muchas palabras tienden a apagar el fluir del Espíritu Santo.

El comienzo

Comience con una canción conocida y que conduce al culto. Sólo excepcionalmente se puede empezar con una canción nueva. Asimismo, es difícil arrancar con una canción lenta o de profunda adoración, ya que para eso es necesario poder contar con una disposición unánime del público (que raramente existe al principio de una reunión).
Dirija con firmeza y confianza desde el principio. No se distraiga. No procure conducir una canción que no conozca. Comience con claridad cada canción y cada estrofa, especialmente cuando hay varias estrofas. No obligue al público a adivinar lo que sigue. Los adoradores se desenvuelven mejor cuando no hay sorpresas, dudas o interrupciones bruscas.
Es conveniente conocer los coros e himnos que más se usan según su tonalidad musical; incluso, ayudará en la dirección si tiene agrupados en una lista los de una misma tonalidad. De esa manera, puede seguir con otra canción inmediatamente al término de uno, sin necesidad de cambiar la tonalidad. Esto es especialmente conveniente cuando hay un ambiente armonioso de adoración con amplia participación del público.
Cuanto más tiempo la gente está de pie, mejor, porque así participará con mayor atención. Sobre todo, es importante comenzar puestos todos de pie. Cuando están sentados, están más relajados, menos atentos y más propensos a distraerse. No obstante, si se observa que la gente se cansa o comienza a sentarse espontáneamente, es conveniente cambiar el rumbo del culto, pasar la responsabilidad a otro, o hacer los anuncios, etc.

Sensibilidad espiritual

Por lo general, es necesario dirigir con más firmeza y decisión al principio del culto, procurando lograr la unanimidad y superar las distracciones. Pero procure ser sensible para discernir la nota que indique “consenso” del público en su culto. Al llegar a eso, conviene dejar fluir más libremente el culto con una mayor participación espontánea, con menos dirección firme. Durante este tiempo de “culto libre,” el que orienta debe ver su función particular más bien como coordinador que como director.
Procure descubrir la corriente del Espíritu. Generalmente, predomina en una reunión cierta corriente, cierto tema, convicción o nota, que va surgiendo a medida que progrese el culto espontáneo. A veces es evidente al principio, pero más comúnmente surge en el curso de la reunión. Sea sensible a esa corriente, pero no se esclavice. A veces es necesario elevar, modificar o cambiar la nota, aunque para lograrlo hay que dirigir con firmeza y con gracia, contando con un público que responda.
Hay algunas reuniones en que el culto va llegando a un punto culminante, una especie de “clímax” cuando se nota una maravillosa unanimidad y una conciencia de la presencia manifiesta del Señor. Este momento es muy significativo en términos espirituales, pues los corazones están muy abiertos al toque de Dios. La acción del que coordina es crítica. Si lo hace bien, se conservan los resultados logrados, pero si lo malogre, se queda con un sentido de insatisfacción, o hasta discordia en el ambiente. No se puede perpetuar por tiempo indeterminado ese clímax. Cuando termina su período, hay que reconocerlo y, por lo general, hay que cambiar el rumbo, hacer sentar a la gente, etc. Muchas veces, es el mejor momento para dar lugar al ministerio de la palabra de Dios. No pretenda sacar la “última gota” de provecho de esta situación. Pase la responsabilidad al que sigue sin demorar.

Su actitud

Cuide de su actitud para con el público. Trate con dignidad a todos. No empuje, no arengue, no rete a la gente. El que dirige no es arriero, sino adorador, sacerdote. Aprenda a relajarse con fe y confianza en Dios.
No pretenda que todas las reuniones sean “grandes” o gloriosas. No hay por qué sentirse frustrado con una reunión quieta, sin un gran clímax. No trate de “bombear” o “inflar” el culto. El pueblo necesita confianza y fe para rendir culto a Dios. Si no fluye con gracia, trate de descubrir la razón.
Si surge algún problema, distracción o estorbo en la reunión, procure manejarlo con gracia, sin llamar la atención de los demás. A veces, se puede delegar en otra persona la responsabilidad de ocuparse del asunto, en forma disimulada.
Lo más importante de todo es: Sea Ud. mismo un adorador sincero. Es más que una cuestión de técnica o de profesionalismo. La adoración es un asunto de corazón. Participe, pues, con todo el corazón.

viernes, 21 de octubre de 2011

LAS TRES PLENITUDES- JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO


                  

                              LAS TRES PLENITUDES


Habla San Alberto Magno que existen tres géneros de plenitudes: "la plenitud del vaso, que retiene y no da; la del canal, que da y no retiene, y la de la fuente, que crea, retiene y da". ¡Qué tremenda verdad!
Efectivamente, yo he conocido muchos hombres-vaso. Son gentes que se dedican a almacenar virtudes o ciencia, que lo leen todo, coleccionan títulos, saben cuanto puede saberse, pero creen terminada su tarea cuando han concluido su almacenamiento: ni reparten sabiduría ni alegría. Tienen, pero no comparten. Retienen, pero no dan. Son magníficos, pero magníficamente estériles. Son simples servidores de su egoísmo.
Las Tres Plenitudes
También he conocido hombres-canal: es la gente que se desgasta en palabras, que se pasa la vida haciendo y haciendo cosas, Padecen la neurosis de la acción, tienen que hacer muchas cosas y todas de prisa, creen estar sirviendo a los demás pero su servicio es, a veces, un modo de calmar sus picores del alma. Hombre-canal son muchos periodistas, algunos apóstoles, sacerdotes o seglares. Dan y no retienen. Y, después de dar, se sienten vacíos.
Qué difícil, en cambio, encontrar hombres-fuente, personas que dan de lo que han hecho sustancia de su alma, que reparten como las llamas, encendiendo la del vecino sin disminuir la propia, porque recrean todo lo que viven y reparten todo cuanto han recreado. Dan sin vaciarse, riegan sin decrecer, ofrecen su agua sin quedarse secos. Cristo -pienso- debió ser así. El era la fuente que brota inextinguible, el agua que calma la sed para la vida eterna. Nosotros -¡ah!- tal vez ya haríamos bastante con ser uno de esos hilillos que bajan chorreando desde lo alto de la gran montaña de la vida.
José Luis Martín Descalzo

martes, 18 de octubre de 2011

LA MAYOR EXPECTATIVA- OSCAR GÓMEZ

Leamos 2 reyes 5:1/14

                                “LA MAYOR EXPECTATIVA”


El caso de Naamán
Este general Sirio Naamán generó su propia expectativa para ser sanado, es decir “su expectativa”. Pero Dios obra en la simplicidad.
A veces nos parecemos a Naamán al tener expectativas más altas que Dios.
¿Qué es tener expectativa?
Una expectativa es lo que se considera más probable que suceda.
Es una suposición centrada en el futuro, puede o no ser realista. Expectativa, del latín exspectatum (“mirado” o “visto”), es la esperanza de conseguir o realizar algo. Por ejemplo: “Tengo la expectativa de lograr algo grande con este muchacho”, “la verdad que no cumplió con mis expectativas”.
La expectativa debe estar asociada a la posibilidad razonable de que algo suceda. Para que haya expectativas tiene que haber, por lo general, algo que las sustente. De lo contrario, sería una simple esperanza que puede ser irracional o basarse en la fe.
Si hay una gran cantidad de nubes en el cielo, la expectativa será que llueva. Por eso la respuesta a dicha expectativa será salir con paraguas a la calle para evitar mojarse en el momento que se inicien las precipitaciones.
La expectativa surge cuando aún no está confirmado qué es lo que va a ocurrir.
La expectativa es aquello que se considera más probable que suceda: se trata, en definitiva, de una suposición más o menos realista. Si la expectativa no se cumple, el sujeto experimentará una decepción (“Pensé que este regalo te iba a gustar, pero veo que mis expectativas estaban equivocadas”). En cambio, si la realidad supera las expectativas, la persona sentirá alegría por la sorpresa (“La reunión fue maravillosa, superó todas mis expectativas”).
La expectativa, en definitiva, está vinculada a previsiones. A mayor cantidad de certezas sobre el futuro, más probabilidades existen que se cumplan las expectativas.
Los que no colmaron las altas expectativas de la mayoría
Dios
No satisfizo al pueblo de Israel. Por más milagros que sucedían ellos desecharon a Dios y pidieron un rey humano.
Jesús
Nunca suplió las expectativas los hombres de su época.
Estaba en el vientre de una adolescente judía soltera.
Nació y fue llevado como refugiado al norte de áfrica.
Su ministerio no era de un rey lleno de poder coercitivo, abusivo sino se basaba en el amor.
Su muerte fue un escándalo, una vergüenza, junto con los ladrones.
El cristianismo se fundó en un joven judío ensangrentado, se fundó sobre expectativas no satisfechas.
Jesús decepcionó ante las altas expectativas de sus contemporáneos.
¿Saben por qué? Porque el vino a satisfacer las expectativas de su Padre.
Lo importante no es colmar nuestra expectativa, sino que sea suplida la suya. Es una lección difícil de aprender.
Juan el Bautista
Mateo 11:7/11 “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 8 ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están. 9 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. 10 Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti. 11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él”
El apóstol Pablo
2 timoteo 1: 15: “15 Ya sabes tú que todos los de Asia me han abandonado, y entre ellos Figelo y Hermógenes”
¿Qué pasó con los de Asia? Pablo no les alcanzó, no colmaron sus grandes expectativas.
Pensando en voz alta no creo que nosotros tengamos mejor suerte que Pablo.
Podemos tener el síndrome de Figelo y Hermógenes.
La muerte de los apóstoles del Señor indica que no suplieron las expectativas de la mayoría.
El pecado de Edén desvirtuó las verdaderas expectativas
Las hizo muy altas al punto que nadie las puede colmar, solamente Dios. El corazón se torció y no es humilde.
Las falsas expectativas se crean porque se espera mucho del otro, más de lo que es o puede dar.
La desazón, la decepción y el desánimo sobrevienen por las falsas expectativas que en definitiva no nos dejan ver el obrar de Dios.
El hombre nunca satisface sus expectativas o las satisface temporalmente.
Ej. El patrón, los compañeros, los vecinos, los parientes, los hermanos, los discípulos, los padres espirituales, los líderes, etc. etc. etc. Ej. “cuando yo era chico quería que mi papá fuese médico”
Esto sucede porque hay en él una insatisfacción, un vacío interior.
San Agustín dijo que en el interior de los hombres hay un hueco que tiene la forma de Dios.
¿Cuál es la mayor expectativa de Dios?
LA MAYOR EXPECTATIVA DE DIOS ES TENER COMUNIÓN CON NOSOTROS.
Todos tenemos expectativas “ustedes siempre miran sus expectativas pero no miran las mías” dice el Señor.
Deberíamos preguntar “¿Señor cuál es tu mayor expectativa con nosotros?”
Venir a suplir mis expectativas es humanismo, yo sigo siendo el centro.
Cristianismo es venir a suplir la expectativa de Dios.
Los templos pueden tener todo el confort, el lujo, las comodidades. Las iglesias tener programas más que entretenidos, pero si no relacionan a la hermandad con Dios no están cumpliendo con su cometido.
Pongamos la mano en el corazón e intentemos responder lo siguiente:
¿Qué esperamos de Dios? ¿Qué esperamos de los hermanos? ¿Qué espero de mi familia? ¿Qué espero de los abuelos? ¿Qué espero de mis patrones? ¿Qué espero de mis empleados?
¿Tengo expectativas razonables o muy altas para con ellos?
Juan 17:3 lo podríamos llamar la gran expectativa de Señor: “Que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quién has enviado”
El salmista lo expresó de esta manera: 73:25/26 “¿A quién sino a ti tengo yo en el cielo? Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra.26 Aunque mi corazón y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre y la Roca de mi corazón”
Algunas conclusiones
Nos deben interesar las expectativas de Dios, y después habrá altas probabilidades que las nuestras sean suplidas.
Permanecer en una congregación, perseverando en Cristo por 30, 40 o 50 años es una gran virtud.
Jesús es suficiente, Él debe ser nuestra alegría. ¿No fue Jesús suficiente cuando nos convertimos?
No debo tener expectativas muy altas, puedo convertirme en un iluso (aquel que vive de ilusiones)
Mis expectativas tienen que ser bíblicas y deben generar fe.
Aprender a glorificar a Dios cuando mis expectativas no se cumplen.
Buscar la comunión con Dios superará todas las expectativas.
1 Cor. 1:9, “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...