jueves, 8 de abril de 2010

TRES CONSIGNAS PARA LOS PRÓXIMOS AÑOS- OSCAR GÓMEZ

1era. PARTE

Una de las maravillas del reino de Dios es que no solamente fuimos salvos del pecado sino que hemos sido constituidos obreros del Señor, llamados para servirle y estar involucrados en su obra, en su proyecto eterno de formar una familia de muchos hijos semejantes a Jesús.
Las escrituras utilizan muchos ejemplos sencillos para describir como es la obra de Dios a fin de que la comprendamos desde nuestra humanidad.

Leamos por favor: 1º corintios 3: 6

“Yo planté, Apolos regó; pero el
crecimiento lo ha dado Dios”


Pablo nos enseña que el proceso de la obra del Señor tiene tres etapas, determinadas por tres verbos.

“Yo planté”
1º CONSIGNA: PLANTAR

Plantar significa meter en tierra una semilla, una planta, un vástago o un tallo. Poblar de plantas un terreno. Plantar semillas.
“Yo planté” está en primera persona del singular. Fue Pablo quién plantó. Esto es algo que “yo” debo hacer. Es mi responsabilidad indelegable.
Lo que se planta es la diminuta semilla que no se ve porque se esconde en la tierra. En la semilla está la planta en potencia.
La semilla es pequeña pero poderosa ¡poderosísima!, Esta semilla es Cristo, es el Verbo.

 La tarea que cumple la semilla:
Produce vida
Trae sanidad
Provoca transformación
Imparte salvación
Rompe cadenas
Derriba fortalezas
Trae liberación
Restaura vidas y familias
Transforma naciones
Cambia la historia.

No debemos guardarla, hay que soltarla, sembrarla donde estemos, en la calle, en la oficina, en el taller, en la escuela, en la facultad, en Rosario, en otras localidades (nombrarlas), en toda la provincia de Santa Fe, en toda Argentina, en otros países.
Ej. El objetivo de ir a Chile en enero 2010.

El tamaño final de una planta (altura y anchura) dependerá de la semilla que hemos elegido.

 ¿Qué debemos plantar?
- el evangelio del reino de Dios: lo que se establece es el gobierno total de Dios, donde Jesús se constituye como Rey.
- el señorío de Cristo: Declarar a Jesús como Señor, no solamente como Salvador. Como alguien que demanda obediencia y sujeción, no como un socorrista.
Darle lugar a la evangelización en este tiempo.

Una reflexión de San Juan 12: 24/25
“De cierto de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”
Jesús fue este grano de trigo que murió y fue plantado en la tierra, pero resucitó. Al ser plantado produjo como fruto a la iglesia.
Nosotros también somos un grano de trigo que hoy estamos plantados en nuestro barrio, ciudad, etc. También estamos plantados en un país que es Argentina. Pero también podemos ser trasplantados a cualquier lugar del mundo donde Dios nos quiera plantar.

Una advertencia: Hay una planta de interior que se llama Diffembachia que posee uno de los venenos y tóxicos más poderosos de la naturaleza. El simple contacto con los ojos puede causar ceguera temporal, fuerte ardor y hasta asfixia. Si somos cristianos de interior, si estamos siempre dentro de las paredes de nuestros grupos caseros, de nuestro salón de reunión nos podemos convertir en plantas peligrosas o un simple objeto decorativo.


“...Apolos regó”
2º CONSIGNA: REGAR

Regar es esparcir o derramar agua sobre la tierra, sobre las plantas a fin de beneficiarlas, limpiarlas y refrescarlas.

 El riego tiene que ver con la oración:
Rogar al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.
La constancia en la oración será necesaria para regar la semilla plantada. Vigilias de oración, reuniones de oración de dos o tres, oración de la familia, el matrimonio, etc. Todo vale.
No olvidemos lo que C. Spurgeon denominó la oración líquida, es decir con lágrimas, aunque el lloro y el quebranto no se puede fabricar, surge del corazón en cualquier momento.
Isaías 16: 9 “Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña de Sibma y te regaré con mis lágrimas, oh Hesbon y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito de guerra”

Salmo 126:5/6 “Los que sembraron con lágrimas (riego) con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”

El riego tiene que ver con el cuidado de las plantas, esto es el cuidado de las vidas que se nos encargó.

 Los sistemas de riego ilustran lo espiritual
Riego por inundación: El agua procede de un centro de acopio, embalse, lago o centro de almacenamiento. El agua discurre a través de grandes canales hasta los centros de distribución que repartirán por acequias medianas y pequeñas hasta llegar a la parcela objeto del riego. El agua llega por gravedad inundando la zona de plantación.
El inconveniente es que se pierde el 25% del agua debido a los largos recorridos, cielo abierto, evaporación, rotura de conductos, etc.
Este sistema nos ilustra la tarea de los apóstoles, profetas y evangelistas hacia la iglesia. Inundan las iglesias con la visión, el rumbo y la carga divina.
Riego por aspersión: Trata de imitar a la lluvia. El agua destinada al riego llega a las plantas por medio de aspersores comúnmente giratorios, el agua se eleva y luego cae pulverizada o en forma de gotas sobre la superficie que se desea regar.
El inconveniente de este método de riego es que puede dañar a las hojas y a las flores por el impacto del agua si son hojas tiernas o sensibles al depósito de sales, y a las flores por su impacto sobre las corolas.
Esta forma de riego tipifica la tarea de los presbíteros y líderes de grupos.
Riego localizado o por goteo: Este sistema pretende proporcionar el agua a las plantas para que reciban la humedad suficiente con el fin que se desarrollen y se optimice su ciclo vital. Consigue que la humedad se localice en el sistema radicular o de raíces de la planta aportando gota a gota el agua necesaria para el desarrollo.
Se libera gota a gota justo en el lugar donde se ubica la planta, suministra humedad restringida a un espacio concreto, no se humedece todo el suelo. Esta forma de riego no se puede obtener mediante los sistemas anteriores.
Aleluya! Esto es el hacer discípulos, el “uno a uno” que hemos aprendido. Tratar en forma individual a los hermanos. Depositar la savia, la gracia, la sabiduría de Dios en forma individual, mediante las coyunturas.
Riego subterráneo: Se trata de un entramado de tuberías subterráneas que están perforadas para que viertan el agua a las plantas, pueden estar a una profundidad de medio metro, depende del suelo si es arcilloso o arenoso, etc.
Esto es el riego interior que el Espíritu Santo hace en nuestro corazón. Jesús dijo “de su interior correrán ríos de agua viva”. Este sistema es el más importante, habla de la vida interior y su cultivo, de lo que hay en nuestro corazón.
Pero tiene un inconveniente es que se pueden atascar las salidas de agua. Esto representa las cosas que impiden el fluir de Dios, ya sea el pecado, las quejas, amarguras, preocupaciones desmedidas, etc.

“....pero el crecimiento lo ha dado Dios”
3º CONSIGNA: CRECER

 Dios: un “socio” impensado
Así como en la vida natural también en el ámbito espiritual el crecimiento depende exclusivamente de la intervención de Dios. Dice Pablo “lo ha dado Dios” Aleluya.
Una vez que El interviene el crecimiento está garantizado. Se coloca como el último gran socio en esta obra. El quiso formar parte del equipo.

 ¿En qué debemos crecer?
En la palabra del Señor (Hechos 6:7)
En número de discípulos (comprometidos, santos y fructíferos).
En número de congregaciones e iglesias establecidas con sus correspondientes ministerios y como centros de misión.

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...