sábado, 20 de noviembre de 2010

LO QUE LE FALTÓ A JOSUÉ- OSCAR GÓMEZ

Qué varón Josué! Nadie puede negar su entrega, consagración y valentía.
Su espíritu de conquista y a la vez obediencia a Moisés fue ejemplar. Era verdaderamente un soldado del Señor.
Contaba con el respaldo de Dios, la obediencia de los hermanos, sus habilidades militares y el desánimo de sus enemigos.
Pero según Francesco Carnelutti: “construir una parte parcial es como reducir un
cuadrado a un círculo”, por ello quisiera detenerme, no en las virtudes de Josué sino en su error a fin de construir una imagen cabal y completa de este hombre de Dios.



                                LO QUE LE FALTÓ A JOSUÉ



El error de Josué fue no haber dejado un sucesor.



 Definición de sucesor



Que sucede a otro ocupando su lugar y funciones como continuador.

Se aplica a la persona que sustituye a otra en un puesto o cargo.
Sustituto. Heredero. Beneficiario. Descendiente. Legatario. Mayorazgo. Discípulo.



 Rasgos de un sucesor



Un sucesor es un hijo espiritual, no se compra ni se alquila hay que formarlo.

Es aquel que básicamente ya está haciendo lo mismo que su líder. Si su líder hace discípulos y trabaja en la extensión él también.
Entabla una relación de -afecto -amistad -acción (las tres “a”). También: –lazos –lealtad y –lucha (las tres “l”).
Está en sintonía con su líder, en un mismo espíritu.
Para que haya un sucesor tiene que haber un suceso, es decir que “esté pasando algo” en mi servicio a Dios. Debemos procurar que las cosas sucedan.
El sucesor es corona y medalla de un líder, se lo reconoce por su viva relación con Dios.
Sirve por convicción no por inducción.



 Para considerar



No se menciona ningún colaborador cercano de Josué, siempre dice “Josué y el pueblo”

En Josué observamos:
-Producción sin reproducción
-Conquista sin proyección a futuro.
-Tarea sin visión trascendente
-Valentía sin ingeniería
-Coraje sin amplitud de horizontes
Moisés estuvo en el monte, es decir en la presencia de Dios, pero dejó un sucesor.
Pensemos en la gente que nos rodea, si no hay quién haga lo que hacemos, ni tenga nuestra visión y pasión todavía no tenemos un sucesor.
Habrá entre el pueblo: -sucesores, -seguidores, -espectadores y desertores.



 El peligro que corremos



¿Imaginamos el grupo, la iglesia y lugar de reunión convertido en nada cuando hemos invertido toda una vida en ello?

Sin sucesor hay confusión, se levanta una generación que no conoce a Dios ni su obra. Una masa de ignorantes.
A Josué (según se desprende de las Escrituras) le faltó dedicación personal, y ésta es la clave para forjar un sucesor. Como consecuencia de no tener quién lo sucediera el pueblo padeció ciento setenta años bajo los jueces (juicio) y después sometido a los reyes (servidumbre).
Muchas veces, sin hacer alarde, los hermanos responden, nos acompañan, cumplen, sirven, etc. ¿Qué más evidencias necesitamos? No menoscabemos a nadie, Dios puede despertar el corazón de una persona en cualquier momento.
Moisés en medio de divisiones, rebeldías, resistencias de otros líderes, incredulidad y circunstancias cambiantes dejó un sucesor, en cambio Josué en un clima más propicio no lo hizo.
Cuidado con entretenernos toda la vida sin forjar un sucesor. Si todavía no contamos con alguno oremos profundamente para que Dios lo conceda. Si lo tenemos hay que cuidarlo y prepararlo mejor para que tome nuestro lugar.
¿Qué edad tenemos? ¿Cuántos años en el Señor? ¿Qué hicimos hasta ahora? ¡Necesitamos tiempo para formar un sucesor! Inexorablemente tiene que ser uno más joven para que no se muera junto con nosotros.
Josué se obsesionó con la guerra, la multitud, las victorias pero no pensó en el día después de su muerte.
Donde pasaba ponía piedras, hacía monolitos recordatorios para las generaciones venideras, decía que eran “para recuerdo de vuestros hijos”. Ojo con dejarle como legado a la nueva generación solamente edificios, con los años se pueden convertir en monumentos a nuestra inoperancia.
Josué fue famoso pero no tuvo sucesor (Josué 6:27)



 Conclusión



• Nuestra consigna es dejar por lo menos un sucesor a fin de no haber sido solamente una sombra fugaz sin pena ni gloria.

• No tener en cuenta lo pendular de las circunstancias.
• Las hermanas también tienen que dejar sucesoras porque de otra manera no habrá madres espirituales en el futuro.
• Creo que tenemos una gran deuda entre nosotros, no hemos trasmitido correctamente la visión. Estamos equivocados si pensamos que ya lo saben. Debemos arrepentirnos delante de Dios.
• No caigamos en el error de Josué. Empecemos a promover los discípulos, que hagan lo que hacemos, que atiendan el grupo, vayan a la misión, discipulen a otros. No dilatemos más el tiempo. Tiene que haber una delegación inmediata de la tarea. “Señor que seamos sabios para que nuestros días cuenten” Salmo
• El poder de Dios nos capacita para dejar un sucesor (Colosenses 1:17/28).
• En realidad nuestro modelo es Cristo no Josué.



La siguiente pregunta es crucial, por tanto hay que prestarle mucha atención:



¿Después de nuestra inevitable partida de este mundo quién nos sucederá?

COMO UNA VIRGEN PURA