sábado, 9 de diciembre de 2017

A CONTINUACIÓN (To be continued)


Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia Católica Reformada remonta a la iglesia primitiva que leemos en el libro de los hechos.

Creemos que es el momento para una nueva reforma. Una reforma que no sólo cambia las doctrinas, sino también el sistema de iglesia. Por qué hacemos iglesia la forma en que lo hacemos? ¿Por qué la mayoría de las iglesias tienen un edificio? ¿Por qué se reúnen en domingo? ¿Por qué tienen un culto, reunión que tiene el mismo aspecto, no importa dónde en el mundo? La verdad es que mucho de lo que hacemos en la iglesia de hoy no tiene nada que ver con el Nuevo Testamento, sino que tiene que ver más con la tradición de la iglesia y el paganismo.

Así que vamos hacia una reforma. Hagamos discípulos como Jesús nos ha mandado a hacer. Y le permitirá construir su iglesia, así como dijo que lo haría.

(Por Peter Ahlman)

martes, 22 de agosto de 2017

EL SÍNDROME DE GOEBBELS

Saturación discursiva en la iglesia.


¿Quién os fascinó...?
(Gál. 3:1)

Dios quiere que su iglesia se reúna manifestando toda la gracia y dones otorgados mediante la participación libre y espontánea de cada uno de sus miembros. Sin embargo, esta clase de expresión neotestamentaria puede encontrarse impedida.

Quisiera mencionar uno de los grandes obstáculos del fluir de esta gracia. Se trata de un síndrome que se introdujo en el Pueblo del Señor y se manifiesta mediante la saturación oral. Lo denomino el Síndrome de Goebbels. Joseph Goebbels fue un temido demagogo y agitador de masas, ministro de propaganda alemán de mediados del siglo 20. Su arma letal fue deslumbrar a la gente por medio del discurso.

El peligro de contraer el Síndrome de Goebbels está presente en los que tienen mayor actuación pública en las asambleas, reuniones o distintos encuentros. Aquellos con presencia permanente, persuasiva y consecutiva en la congregación. 
Este Síndrome produce hablantes que impresionan, tanto hombres y mujeres caracterizados por la abundancia de palabras persuasivas.
*Cuando el Síndrome se desarrolla, la iglesia queda fascinada. Quiere oír cada vez más.
*Esta influencia discursiva muchas veces es ignorada por sus propios portavoces.
*Crea una congregación infantil, dependiente y encandilada.

Diagnosticando la presencia del Síndrome.

Una forma que permea las iglesias hoy es la saturación oral, las cataratas de palabras que no dan margen ni tiempo para ser discernidas y permitir un sano y responsable examen. Con la supresión de la sana crítica los parlantes se aseguran un espacio eclesiástico casi ilimitado.
Juan Stam, pensador cristiano contemporáneo expresó:
“Nuestra sociedad, en su tránsito de la modernidad a la postmodernidad, vive una profunda crisis de autoridad. Se reconoce cada vez menos la autoridad extrínseca, por el puesto o el título que uno ostenta. En el futuro, los líderes tendrán que ganar cada vez más una autoridad intrínseca, por lo que realmente son, lo que piensan y lo que hacen. Pensar con cabeza propia es a veces arriesgado e incómodo, y en la confusión de los cambios rápidos de nuestra época muchas personas buscan la seguridad en quienes piensan por ellos. Pero esto no es sano y tampoco es la voluntad del Señor. El abuso discursivo no tiene futuro”

¿Cómo detectamos el Síndrome de Goebbels?

1- No dejar actuar a la hermandad por "motus" propio.

El abuso del Amén. “¿Cuántos dicen Amén?” La cultura del Amén se ha propagado por todos lados, hasta algunos dicen "Amén" antes que el predicador haya terminado la frase. "Amén" es una afirmación, una exclamación, y nunca debe ser una pregunta con signo de interrogación.

Repita después de mí" o "Diga a la persona que está a su lado" tal o cual cosa. Es tratar al público como incapaces de pensar con cabeza propia. Algunos gritan "Wow" y después "Repitan todos conmigo, Wow". Levanten las manos, bajen las manos. Aplaudan, callen, proclamen, etc., etc.

2- Secuencia de sermones interminables.

Hablar largamente, no por la carga del Espíritu Santo, sino utilizando un palabrero que no tienen fin.

3- Sobre actuación. 

De aquellos que regularmente dirigen la asamblea de los creyentes, es decir los activos que se distinguen de los pasivos.

La motivación más profunda  de un apóstol.

“Cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría... Estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios”
(1Cor 2:1-5)

Estas palabras descubren la intención más honda del apóstol Pablo, y a su vez, revelan dos cualidades que deben caracterizar a todo servidor de Dios: la humildad y el respeto por los semejantes. Ese carácter, y esas actitudes, jamás permitirían el insano discurso persuasivo.
Jesús en Marcos 4:24 exhorta "Mirad lo que oís", y Lucas 8:18 pone el énfasis en cómo debemos oír: de manera cuidadosa y responsable.

¿Cómo ser sanados del Síndrome de Goebbels o saturación discursiva?

El Señor ya nos dio el remedio para ser curados de este mal. La solución quedó registrado en las sagradas escrituras.

“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación”. (1 Corintios 14:26).

1- Pablo da por sentado que cuando los hijos de Dios se reúnen "cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación".

2- No es el caso de uno que dirige y los demás siguen, sino que cada uno contribuye su don, su parte de utilidad espiritual, todos toman parte según el Espíritu Santo guía.

3- No es el ministerio de algunos hombres, sino el ministerio del Espíritu. Se le da oportunidad a cada discípulo para que ayude a otros, y para que cada uno sea ayudado.

4- Un hermano puede hablar en una etapa de la reunión y otro más tarde; uno puede ser usado por el Espíritu Santo para que ayude a los hermanos esta vez, y yo, la próxima vez. Cada individuo debe asumir su parte de responsabilidad y compartir con la iglesia lo que él mismo recibió del Señor.

5- La dirección de las reuniones no debe ser el trabajo de un solo individuo o de algunos sino que todos los miembros deben asumir juntos la responsabilidad, y procurar ayudarse unos a otros, dependiendo del Espíritu Santo. Esta clase de reunión lleva sobre sí la estampa de ‘unos a otros’.

6- Cada discípulo debe llevar su porción de responsabilidad y transmitir a los demás lo que él mismo ha recibido.

La dirección de las reuniones no debe ser la carga de unos pocos individuos, sino que todos los miembros deberían llevar la carga juntos y procurar edificarse unos a otros.
La necesidad de mutualidad, “unos a otros”.
Necesitamos dar oportunidad para la expresión de mutualidad, ese rasgo esencial que debe prevalecer en todas las relaciones de la iglesia.
Los discípulos deben aprender a usar los dones espirituales que Dios les ha dado para ministrar a sus co-discípulos. El principio según el cual se llevan a cabo todas las reuniones de la iglesia debe ser sencillo, no el de “púlpito y las sillas”.

En las reuniones regulares de la iglesia los hermanos deben contribuir en el poder y bajo la guía del Espíritu. Pero para hacer que tales reuniones tengan sentido, es esencial que los discípulos reciban dones espirituales, revelación y palabra; es decir que tengan la vida de Dios.

Editorial

lunes, 21 de agosto de 2017

Así nos formamos... Jorge Himitian


La iglesia debe estar la mitad del tiempo afuera y la otra mitad adentro. ¡Busquemos en oración como alcanzarlo! 
Esto significa factor tiempo. Todo quedará en la nada si no hacemos cambios en nuestra agenda, será 90/10, es decir 90% adentro y 10% afuera. 
Necesitamos dedicar tiempo a los pecadores  y evangelizarlos. No hay otra alternativa queridos hermanos, si no incorporamos esto a la agenda diremos: “Qué lindo retiro tuvimos...Dios nos habló pero seguimos igual”. ¡No seamos oidores olvidadizos de la Palabra! A partir de los cambios será más fácil activar a cada discípulo. 

La consigna es multiplicar los “púlpitos”. 

Cuando me convertí al Señor formamos un grupo de unos 15 a 20 jóvenes denominado Juventud Evangelizadora Unida. Tenía unos 15 años y predicábamos en ocho púlpitos por semana. El sábado cuatro predicaciones y el domingo otras cuatro predicaciones, todas en la calle. Esto significa contar con 36 predicadores por mes. 
Había que predicar, estábamos con Ángel Negro y algunos más. Yo no era predicador, me obligaron a serlo, al principio discutí, les decía que no quería predicar y me respondieron que tenía que estar sujeto. Un sábado me designaron a mí. Esa semana previa tuve descomposturas de todo tipo, pensé en predicar una sola vez para que se den cuenta que no servía para esto.  Pero hubo una segunda vez, en esa oportunidad me aconsejaron que no lea el mensaje, que deje el papel y le hable a la gente. Pensé ¡Cómo segunda vez! 

No me dieron un curso de homilética, ni nada parecido. No aprendí a predicar en un seminario,  ya predicaba cuando fui a capacitarme. En realidad, no sé si con la capacitación mejoré o empeoré. 

Había que predicar en cuatro plazas el sábado y en cuatro el domingo, pero antes de las plazas íbamos a los hospitales. En ese tiempo en Buenos Aires los hospitales tenían pabellones largos, de veinte o treinta metros de camas,  allí teníamos que predicar cinco minutos en cada pabellón. 

No digo que hoy hagamos de la misma forma,  pero sí tenemos que multiplicar los “púlpitos”. ¡Cuantos hay entre nosotros que están sentados durante treinta años y jamás los hemos invitado a predicar! Hoy tenemos un púlpito, varios pastores y  cada vez que le toca a un pastor pasa más de un mes, sin contar que cada tanto viene algún invitado, entonces nadie tiene oportunidad. 
Multipliquemos los “púlpitos” Aunque sea pongamos un cajón en la esquina del mercado  y comencemos a predicar, llevemos algún joven para que predique cinco minutos.

El primer lugar me hicieron predicar en un colectivo, tuve que traducir al pastor Takikian, porque ese día su sobrino no pudo estar. Sinceramente no me animaba y él me dijo: “Dios te va a ayudar”. Subimos al colectivo y repartimos tratados a todos los pasajeros. Él ya estaba entrenado en esto. La primera noche de mi conversión me puso cuatro tratados en la mano para que los reparta en el colectivo. Cuando terminamos de entregarlos me dijo: “Ahora vamos a predicar”. Él no sabía ni una palabra en castellano, predicaba en armenio, lo que significaba que tenía que traducirlo. Así que le propuse que solamente repartamos los tratados respondiéndome que si predicamos la gente los va a leer con más interés. Seguí argumentando y le hice recordar que en diez minutos terminaba el viaje, y me contestó “No importa son cinco minutos no más”, Entonces se paró y dijo unas palabras en armenio y yo tenía que traducirlo, dijo: “Queridos amigos, ahora estamos viajando, pero hay un viaje más importante, es el viaje a la eternidad” “Si esta noche llegases a morir, ¿dónde irá tu alma? ¿Al cielo o al infierno?” ¡Así nos formamos! Multipliquemos los “púlpitos” lancemos predicadores, dejemos que el Espíritu Santo nos revolucione. ¡Aleluya! 

Fuimos un sábado a la noche al centro de Buenos Aires, a Florida y Corrientes. Hoy no hay tanta gente por causa de la inseguridad, pero en ese tiempo andaban muchas personas. Nos paramos en esa esquina a predicar y se juntaron cerca de cien personas y cada vez se acercaban más. Mientras uno de nosotros le explicaba a la policía lo que hacíamos, los otros seguíamos predicando, finalmente no nos permitieron continuar. ¿Qué hicimos? Fuimos caminando por la vereda con la gente hacia la Avenida 9 de Julio, desde Florida hasta Carlos Pellegrini predicando en voz alta y la gente nos escuchaba con mucha atención. Cuando nos detuvimos, las personas se agolpaban y se interrumpió el tránsito. Vino otra vez la policía y nos metieron presos. Nos sentíamos apóstoles, contentos, decíamos “por fin una vez fuimos presos”.

Hermanos: No digo que hoy debemos hacerlo del mismo modo, o quizás sí. Tenemos que abrirnos al Espíritu Santo, me gusta el pasaje: “No puede el Hijo hacer nada por su propia cuenta, sino lo que ve hacer al Padre”. Debemos estar conectados al Espíritu Santo. 

El Espíritu Santo es original, creativo. No puedo creer que Jesús andando entre la gente no les diga nada, que no tenga una palabra de ciencia, una palabra de sabiduría,  que no haya algún discernimiento para liberar endemoniados, que no haya una palabra de fe, un milagro o un  prodigio. Hoy  Jesús está en las calles a través nuestro. Manifestemos nuestra fe, demos libertad al Espíritu Santo,  y veremos una revolución.

jueves, 27 de julio de 2017

LA OBRA A FUTURO Oscar Gómez


“Las personas con las que te relaciones van a determinar dónde estarás en los próximos 10 años"   (John Maxwell)                   

                               
Más allá de lo inmediato. 

¿Cómo estará la obra que hoy atendemos dentro de diez años?
Las personas cercanas serán determinantes de nuestro fruto espiritual o del fin de la obra de Dios.
Si tenemos la intención de multiplicarnos en discípulos que continúen  la obra será necesario que nos concentremos en las personas que se perfilan para este fin. 
Pablo le dijo a Timoteo como cuidar a los débiles, como tratar con las hermanas, con los ancianos, con las viudas, con los desobedientes, pero también lo instruyó para que prepare hombres que sean fieles e idóneos a fin que a futuro les pueda delegar la tarea. (2° Tim. 2:2)

Ahora bien ¿Cómo saber si estamos con estas estas personas? Por lo menos tenemos como parámetro tres señales, las cuales mencionó Jesús:

1- Aman la Palabra. 

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; ..” 
 (Juan 14:21) 

2- Están involucrados en la obra de Jesús.

“Si alguno  me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno  me sirviere, mi Padre le honrará”
 (Juan 12:26)

3- Demuestran carga e interés por obtener frutos.

“Yo los puse para que vayan y lleven fruto y su fruto permanezca”                  
 (San Juan 15:16)

Cómo dice la frase popular: “Dime con quién andas y te diré quien eres.” En otras palabras, “dime con quién andas y te diré hasta donde puedes llegar.”

Para hacer una tarea que pueda llegar a ser más efectiva, si es que en realidad lo anhelamos, es necesario buscar discípulos comprometidos y colocarlos en el equipo de labor. No invirtamos todo el esfuerzo en convencer o tratar de movilizar a personas negativas. Apliquemos las fuerzas y el tiempo en aquellos que comparten la carga y se concentran en el Proyecto de Dios.

 “A cada uno que sube a tu barca dale un remo”

El trabajo en la obra de Dios se mide por sucesión

Se trata de que se cumpla la misión sin nosotros 
La eficacia de la tarea no podrá medirse por los talentos, los carismas o la oratoria, sino por lo fructífera que sea la obra y los obreros una vez que hayamos partido. Se trata del “principio del Legado”

Todo crece o cae por el liderazgo y la mano de obra con la que cuenta. No me atrevería a edificar una casa solamente con buenos vendedores por ejemplo.

En definitiva

*La visión determina la dirección que tomará la obra.
*Los discípulos con que contamos hoy determinará el futuro de la obra. Todavía es tiempo de repensar y replantear lo que estamos haciendo. (Dentro de diez años puede llegar a ser tarde)
*Las relaciones firmes, definidas y comprometidas serán el fundamento de la misma obra.

sábado, 22 de julio de 2017

AFIRMANDO EL ROSTRO HACIA LA META Oscar Gómez



Y aconteció, que cumpliéndose el tiempo en que había de ser recibido arriba, Él afirmó su rostro para ir a Jerusalén”
Lucas 9:51


Todo lo que vivimos o experimentamos no siempre es favorable. Muchas circunstancias actuales o aquellas que se vislumbran no auguran bonanza alguna. Esto mismo le sucedió a Jesús en la recta final de su vida y ministerio.
A su alrededor había incredulidad, intrigas y escaramuzas para desvirtuarlo y, aún más, sacarlo del escenario. Sin embargo, lejos de amilanarse o renunciar a su misión “afirmó su rostro para ir a Jerusalén”.
En medio de los conflictos y las crisis sigamos el ejemplo de Jesús: Afirmemos el rostro y prosigamos a la meta.


¿Qué significa Afirmar al rostro?

*Se trata de una actitud de continuar por más que no experimentemos cielos abiertos o veamos un futuro promisorio o prometedor.
*Es exponerse a lo que viene, sin temor y en plena confianza en Dios.
*Es estar seguro del propósito que hemos abrazado.
*Es un desafío para los nacidos de nuevo, aquellos que por la fe ven las luces de la nueva Jerusalén que resplandecen en el firmamento.

Dios el Señor me ayudará, así que no me avergonzaré. Por eso endurecí mi rostro como piedra, pues bien sé que no seré avergonzado” (RVC)  Isaías 50:7

Este es el pasaje paralelo de Lucas 9:51 en el Antiguo Testamento.
*Entonces, afirmar el rostro es endurecerlo como piedra (“como pedernal..” RV1960) para afrontar la tempestad y también la bonanza.
#Un rostro que no se demuda.
#Un rostro del cual no cae su semblante.
#Un rostro con la frente bien alta pero en humildad.
#Un rostro no avergonzado, que no tiene de qué avergonzarse, de alguien que sabe en quien ha creído.
#Un rostro que tiene puestos los ojos en Jesús.
*Llegará un momento en nuestras vidas donde nos hallaremos en el dilema de afirmar el rostro hacia la meta o desistir de nuestra vocación en Cristo.
*No olvidemos que el Espíritu que levantó de los muertos a Jesús es el mismo que mora en nosotros. ¡Cómo vamos a claudicar!
*Afirmar el rostro hacia Jerusalén era decidir morir por la causa del reino de Dios, allí lo esperaba la cruz.

En definitiva,

En medio de los conflictos, las crisis o buenos tiempos, sigamos el ejemplo de Jesús: Afirmemos el rostro y prosigamos a la meta.



LA PROSPERIDAD SEGÚN DIOS Jorge Himitian


INTRODUCCIÓN

3 Juan v.2: 

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, 
y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

- Dios quiere nuestra prosperidad total
- Que tengamos salud
- Y que la base de nuestra prosperidad sea la prosperidad espiritual


LOS OCHO PRINCIPIOS BÍBLICOS PARA LA PROSPERIDAD SON:


1. PRIORIZAR EL REINO DE DIOS

Mateo 6.33: 
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, 
y todas estas cosas os serán añadidas …”

2) TRABAJAR CON DILIGENCIA

• Dios creó todo en 6 días, descansó el séptimo
• Creó al hombre a su imagen y semejanza…
• La base natural de la prosperidad es el trabajo; diligente, esforzado, paciente, constante. 
• El trabajo incluye la capacitación (niños, jóvenes, todos)

LA PEREZA: Fue considerado uno de los siete pecados capitales.
Nos lleva a la pobreza. Prov. 6.6-11:
Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio: 
Ella, sin tener capitán, gobernador ni señor, prepara en el verano su comida, 
recoge en el tiempo de la siega su sustento. 
Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás del sueño? 
Un poco de sueño, dormitar otro poco, y otro poco descansar mano sobre mano: 
así te llegará la miseria como un vagabundo, 
la pobreza como un hombre armado.

El ejemplo extraordinario de José, hijo de Jacob. Empezó en la casa de Potifar como esclavo y extranjero. Llegó a ser gobernador de Egipto. 
“Todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano” (Gén.39.1-4).
Aun en la cárcel, donde fue llevado por una calumnia, prosperaba, pues Jehová estaba con él (Gén.39.23).

3) HONRAR A DIOS CON NUESTROS BIENES

Proverbios 3.9-10: 
“Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; 
entonces tus graneros estarán colmados con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto".
Primicias (Deut.18.4-5)
Primogénitos (Números 2.13)
Ofrendas (Hebreos 11.4) “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas”.
Diezmos
ABRAM: Gén. 14.20
“Y le dio Abram los diezmos de todo”
¿Quién le enseñó? Parece que ya era una práctica existente en su vida.
Abraham era rico. Tenía mucho ganado. 318 criados nacidos en su casa.

JACOB: Gén. 28.22
“De todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”

MOISÉS ESCRIBIÓ SOBRE LOS DIEZMOS:
Lev. 27.30: “… de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová”.
Núm. 18.20-21: “Jehová dijo… “He aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio…”
Deut. 14.22-23: “Indefectiblemente diezmarás todo el producto de tu grano…”

EL NUEVO TESTAMENTO DICE:
- 1 Corintios 9.13-14:
“¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.

4. ADMINISTRAR CON SABIDURÍA Proverbios 8. 12 y 14-18

Yo, la Sabiduría, habito con la cordura 
y tengo la ciencia de los consejos…
Conmigo están el consejo y el buen juicio. 
Yo soy la inteligencia, y mío es el poder. 
Por mí reinan los reyes, y los príncipes ejercen la justicia. 
Por mí dominan los príncipes, y los gobernadores juzgan la tierra.
Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.
Las riquezas y el honor me acompañan; 
los bienes permanentes y la justicia.
Administrar es programar los gastos. Gastar lo que uno anota, no simplemente anotar lo que uno gasta (Eso sería ‘contabilidad’). Es hacer un presupuesto mensual y ceñirnos a él.
Priorizar los gastos: Indispensables, Necesarios, Posibles, Superfluos.
El cuidado de la Tarjeta de Crédito.
Deudas
Autodisciplina

5. AHORRAR Proverbios 6.6-8::

“Mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos y sé sabio: 
Ella, sin tener capitán, gobernador ni señor, prepara en el verano su comida, 
recoge en el tiempo de la siega su sustento”
20% sería IDEAL
10% es posible para la mayoría (200$ x mes = casi $10.000 en 5 años)
5% para empezar, es posible casi para todos.
50% pueden ahorrar los jóvenes que no tienen que mantener una familia y viven con sus padres

6. SER GENEROSOS Proverbios 11.25: 

“El alma generosa será prosperada: 
el que sacie a otros, también él será saciado”.
Jesús dijo (Lucas 6.38):
“Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”.
2 Corintios 9.6-8:
El que siembra escasamente, también segará escasamente;
y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre.
Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra;

7. CREER EN LA BENDICIÓN DE DIOS SOBRE NUESTRA ECONOMÍA Proverbios 10.22:

“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”.
Pedir con fe. Creer que vendrá. Hebreos 11.1
Soportar con paciencia los tiempos de escasez.

8. TENER CONTENTAMIENTO EN CUALQUIER SITUACIÓN Filipenses 4. 11-13:

“… He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece".

PULSACIONES DEL ESPÍRITU Oscar Gómez


No perdamos las más leves intenciones del Espíritu en nuestras vidas.


“Jesús fue impulsado por el Espíritu al desierto…”  Mateo 4:1

*Ser impulsado es ser llevado.

*Se trata de una leve impresión a hacer lo bueno, lo que agrada a Dios y está ajustado a la Palabra.

*Es una indicación divina que es suave y nos impele a la acción.

*Esta leve intención por lo general viene mientras hacemos nuestras tareas cotidianas, cuando andamos. En la mujer mientras cocina o hace dormir a su bebé.

*Estas insinuaciones del Espíritu crecen o decrecen según nuestra calidad de relación con Dios. A mayor comunión con Dios mayores impulsos.

*Es una experiencia que se halla dentro de la vida del Espíritu pero que es sencilla e inequívoca.

*No siempre se trata de cosas humanamente lógicas o aceptables.
Por ejemplo cambiar de itinerario para hablarle del Señor a una persona.
Bajarse del colectivo para seguir una conversación.

*En el matrimonio nos lleva a considerar las más imperceptibles necesidades de nuestra esposa o esposo y a suplirlas.

Cosas que detienen u obnubilan las intenciones del Espíritu.

#Ceder a las tentaciones.

#Estar en una sintonía equivocada, no en el canal de Dios.

#Hablar mucho, demasiado, más de la cuenta y no dejar hablar a Dios.

#Satanás. No olvidemos que el enemigo procuró apagar la intención de Jesús en el desierto.

#La falta de prácticas espirituales como orar, estar junto con los hermanos, desapego de las sagradas escrituras.

Impulsos comunes del Espíritu:

✓A orar
✓A Servir
✓A amar
✓A predicar
✓A visitar
✓A servir
✓A buscar la comunión
✓A buscar discípulos
✓A extender el reino

A CONTINUACIÓN (To be continued)

Ahora estamos viviendo 500 años después de la reforma con Martín Lutero. Estamos agradecidos por lo que él hizo, pero no vemos la Iglesia...