lunes, 8 de octubre de 2012

LA PERSISTENCIA Jorge Himitian



      

la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía (Éxodo 3.2)

Los entusiasmos humanos duran un tiempo y luego se apagan. Pero el amor (ágape) nunca deja de ser (1 Cor.13.8).

Permítanme contarles una historia personal.

Hace unos 35 años, un grupo de unos 25 pastores del “Movimiento” nos fuimos tres o cuatro días a una casa quinta en el Parque Leloir, en la Zona Oeste de Buenos Aires, para tener un retiro espiritual. La casa tenia un hermoso parque de unos 7.000 metros cuadrados. Pero nos tocaron días lluviosos y fríos. Y cuando no llovía había tal humedad que casi no se podía estar afuera.

Una noche Iván Baker y yo nos propusimos encender una fogata. Fue en vano. No encontramos una sola ramita seca. Toda hoja, pajita, maderita o ramita estaban mojadas.

Buscamos papel de diario en el interior de la casa, y no encontramos nada; absolutamente nada.

Encontramos algunas pajitas y ramitas un poco más secas debajo de algunos troncos gruesos, pero no había caso. Cada vez que encendíamos algunos fósforos, y algunas ramitas, volvían a apagarse. Nuestros amigos pastores nos decían: “Mal día eligieron para encender el fuego… y cosas por el estilo”.

Persistimos, persistimos y persistimos… (Y para abreviar la historia), después de una hora o más el fuego comenzó a encenderse definitivamente. Después de unos 45 minutos los grandes troncos estaban ardiendo en la fogata. Y todos los pastores disfrutando alredor del fuego hasta altas horas de la noche, orando, cantando y compartiendo del Señor.

Esa experiencia para Iván y para mi fue una parábola que nos marcó definitivamente.

Si dos se pusieren de acuerdo, no importa la dificultad, no importa los comentarios negativos, no importa el tiempo que lleve, si dos… se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieran, les será hecho por mi Padre que está en los cielos (Mateo 18.19).

Aquí somos más que dos. Necesitamos ponernos de acuerdo y persistir hasta que el fuego se encienda en cada vida y congregación, y persistir para que el fuego siga ardiendo hasta lograr el objetivo de Dios: que la tierra sea llena del conocimiento de su gloria. Amén.

¿Qué es lo que apaga el fuego?

A principio de mayo nos visitó el pastor Sergio Franco de Brasil, y al final de su mensaje, en Condarco, hizo un sencillo experimento.

Encendió una vela, la que ardía muy bien, y luego le puso un vaso de vidrio boca abajo sobre la vela. En pocos segundos el fuego se apagó.
¿Cuál fue la causa?
El fuego para seguir ardiendo necesita oxígeno.

Muchos de nosotros y de nuestras congregaciones corremos el riesgo de parecernos   a esa vela. Estamos encerrados en nuestras reuniones, en medio de cuatro paredes. Las reuniones son lindas, todo parece ir bien, pero en muchos casos el fuego se ha apagado.

¡Necesitamos una revolución! Necesitamos salir de las cuatro paredes. Necesitamos ser como la iglesia de los primeros tiempos: ser la iglesia de la calle y de las casas; la iglesia de la plaza y de los barrios; la iglesia que está cerca de la gente. Necesitamos ser la iglesia que sale, que camina, que recorre y busca a los perdidos. La iglesia que está en el palacio de gobierno y en los medios; la iglesia en los hospitales y escuelas, en las cárceles y en los mercados. La iglesia que está donde esta  la necesidad, el dolor, el sufrimiento. La iglesia que recorre las rutas, que llega a cada pueblo y ciudad. Necesitamos oxígeno. Necesitamos salir, salir y salir.

Y mientras lo hagamos, el fuego no se apagará jamás.  

Recuerdo una antigua canción que necesitamos recuperar y hacerla realidad:

Por los montes y los valles, la iglesia sigue caminando;
Por los montes y los valles la iglesia sigue caminando,
Sigue caminado para predicar.

¡Oh, gloria, aleluya! la iglesia sigue caminando.
¡Oh, Gloria, aleluya! La iglesia sigue caminando
Sigue caminando para predicar.

Por las calles y las plazas; la iglesia sigue caminando;
Por las casas y los barrios; la iglesia sigue caminando;
Sigue caminando para predicar.

Por los pueblos y ciudades la iglesia sigue caminando;
Por los pueblos y ciudades la iglesia sigue caminando;

Sigue caminando para predicar