sábado, 16 de abril de 2011

LAS SIETE PARÁBOLAS DEL REINO DE DIOS- JORGE HIMITIAN

LAS 7 PARÁBOLAS DEL REINO DE DIOS
Según Mateo 13
Jorge Himitian
                   
Mateo 4.23 / 9.35-38              
Según estos textos Jesús recorría todas las ciudades y pueblos - primero de Galilea y luego de todo el país - enseñando, predicando y sanando (Didaké. Kerigma y Carisma).
En todas partes el tema de su predicación fue siempre el mismo “el evangelio del reino”, la buena noticia de que el reino de Dios se había acercado a los hombres. El reino de los cielos era el tema de Jesús, tanto en todas sus predicaciones como en sus enseñanzas.
Jesús enseñaba de dos maneras. En forma literal, como en Mateo cap. 5, 6 y 7 (conocido como el Sermón del Monte), y por parábolas.
- Mateo reúne en el capítulo 13 de su evangelio 7 parábolas de Jesús.
- Entre los capítulos 18 al 25 de Mateo hay otras 7 parábolas.
El tema de las 14 parábolas que hay en Mateo es sobre reino de los cielos. Vamos a ocuparnos de las 7 parábolas del capítulo 13.
ACLARACIÓN: La expresiónreino de Dios’ y ‘reino de los cielos’ significan exactamente lo mismo. Marcos, Lucas y Juan usan para los textos paralelos ‘reino de Dios’.
Mateo como escribe su evangelio especialmente para los hebreos prefiere usar la expresión
‘reino de los cielos’ o simplemente ‘reino’ por respeto a la sensibilidad de los hebreos, pues ellos evitan usar la palabra ‘Dios’, por las dudas para no transgredir el tercer mandamiento.
Mateo 13.1-2:
“Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa”.
UNA TÉCNICA PARA HABLAR A MUCHA GENTE EN ESA ÉPOCA:
· Les hablaba desde el bote. El espejo de agua es el mejor deslizador de la voz para que miles en la orilla pudieran escuchar (Cuando era un día sereno sin viento ni olas).
· Había menos decibeles ambiente
· La gente tenía mejor oído
V. 3:
“Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo:”
¿POR QUÉ LES HABLABA EN PARÁBOLAS?
Vs. 10-17:
“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado...”
Marcos (10.12) dice: “el misterio del reino de Dios”. Mateo y Lucas (8.10) dicen: “Los misterios”. El secreto y los secretos del reino.
La causa de no darles a conocer a la multitud, está en el vers. 15: “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado…”
Para captar la visión del reino, se requiere condiciones espirituales. El problema de Israel era, y aún es, que tienen “el corazón engrosado” (v.15).
Primera Parábola
Vs. 3-9 > Conocida como La parábola del sembrador’, pero en realidad es una parábola sobre el reino de Dios, como ya veremos.
Una parábola es una comparación que precisa de una correcta interpretación. Para eso necesitamos saber el correcto significado de las personas, figuras y acciones que son mencionadas.
¿Quién es el sembrador? ¿Qué es la semilla? ¿Qué representan las 4 clases de terrenos donde cayeron las semillas? ¿Qué son las aves? ¿Las piedras? ¿Los espinos? ¿La buena tierra? ¿Qué es el fruto?
No necesitamos esforzarnos mucho, pues Jesús dio la interpretación de las primeras dos parábolas. Pero no la dio a la multitud sino solo a sus discípulos, que se acercaron a él al bote donde estaba (ver v.10).
Explicación de la primera Parábola: Vs. 18-23
¿Qué es la semilla? LA PALABRA DEL REINO (V.19)
La semilla es siempre la misma cae en 4 terrenos diferentes: Estas son 4 clases de personas que reciben la Palabra. Cuatro clases de corazones:
1. Junto al camino: oye la Palabra del Reino y no la entiende. Los pájaros son los que demonios que roban la palabra que les fue dada. La tierra es el corazón. Este es el corazón no arrepentido, la tierra no fue arada. El corazón no fue quebrantado mediante el arrepentimiento, por eso la semilla no entró. No entendió el reino. ¿Por qué? No es un problema intelectual, es un problema espiritual. Un corazón no arrepentido nunca entenderá el misterio del reino de Dios.
2. En pedregales: Arrepentimiento superficial. Recibe la palabra con gozo. Dice con su boca: Sí, acepto a Jesús como Señor, acepto su reino y su voluntad en mi vida… pero no era un reconocimiento profundo con todas las implicaciones… Cuando salió el sol – cuando vinieron las pruebas – se secó y murió. En Lucas dice: Éstos no tienen raíz. Creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
3. Entre espinos: los espinos crecieron y la ahogaron. Los espinos son: (1) El afán de este siglo, ¿qué comeremos y qué vestiremos? (2) El engaño de las riquezas. (3) Lucas 8: los placeres de la vida. Y NO LLEVAN FRUTO.
4. En buena tierra: Este es el que oye y entiende la palabra (del reino). En verdad acepta a Jesús como Señor. Lo reconoce como su dueño y la máxima autoridad sobre su vida, y DA FRUTO, y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. Lucas: Dan fruto con perseverancia.
3 PREGUNTAS FUNDAMENTALES:
1 - ¿Cuál de estos cuatro terrenos representa tu situación?
2 - ¿Quién es el SEMBRADOR?
- Marcos 4.14 dice: “El sembrador es el que siembra la palabra”.
- No es solamente Jesús. El sembrador somos también nosotros:
HAY QUE SALIR, HAY QUE SEMBRAR. TENEMOS SEMILLLA.
3 - ¿Qué es la semilla?
Pensemos de nuevo en la semilla. La semilla es la palabra, la palabra de Dios. Es pequeña, pero poderosa, ¡poderosísima! La semilla es Cristo, él es el Verbo. No te lo guardes, suéltala, siémbrala, da la Palabra. Ella produce vida, transformación, sanidad, salvación, rompe cadenas, derriba fortalezas, trae liberación, restaura vidas y familias, transforma naciones, cambia la historia. “No me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquél que en el cree” (Rom.1.16). No te achiques ante nadie. Ni siquiera ante el presidente de la nación. Dios está contigo. Eres sembrador del reino de Dios.
La semilla caerá en cuatro terrenos diferentes. ¡Pero en muchos dará fruto para vida eterna!
Segunda Parábola
ACLARACIÓN PREVIA:
En cada parábola el tema es el mismo: el reino de Dios; pero las figuras y los personajes tienen en cada parábola aplicaciones diferentes. Por lo tanto es muy importante olvidar las interpretaciones anteriores. Olvídate todo lo que dijimos hasta ahora. Debemos empezar todo de nuevo. Y así debemos hacerlo en cada parábola.
Excepto la 1ra. parábola, que comienza diciendo: “el sembrador salió a sembrar…”, las otras seis parábolas comienzan todas de la misma forma: - v.24: El reino de los cielos es semejante a… un hombre que sembró buena semilla… v.31: El reino… es semejante al grano de mostazav.33: El reino… es semejante a la levadurav.44: El reino… es semejante a un tesoro escondidov.45: El reino… es semejante a un mercader que busca buenas perlas… v.47: El reino… es semejante a una red que echada en el mar…”
La clave para interpretar: Prestar máxima atención a cada palabra dicha por Jesús y abrirnos a la revelación del Espíritu Santo.
Vs. 24 – 30:
“El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en un campo…”
En esta segunda parábola Jesús habla de dos sembradores muy diferentes, de dos clases de semilla totalmente opuestos, de un mismo campo o terreno. Pero las figuras son usadas con una aplicación muy diferente.
¿Quiénes son los dos sembradores? ¿Qué es el trigo? ¿Qué es la cizaña? ¿Qué es el terreno?
La explicación de Jesús: Vs.37-39
1. El hombre que sembró la buena semilla en su campo es el Hijo del Hombre.
2. El campo es el mundo
3. La buena semilla, el trigo, son los hijos del reino.
4. La cizaña son los hijos del maligno.
5. El que sembró la cizaña es el diablo.
6. La cosecha es el fin del mundo.
7. Los cosechadores son los ángeles.
8. El fuego es el infierno
9. El granero es el reino del Padre donde los justos resplandecerán como el sol
JESÚS
El reino es semejante a un hombre que sembró buena semilla… es el Hijo del Hombre. Entonces el reino de Dios es Jesucristo. Cuando él llega, llega el reino. Jesucristo es aquél por medio de quien Dios reina. Es el Verbo de Dios. Todo fue hecho, y todo es hecho por él. El reino de Dios es el reinar de Dios por medio de Jesús.
NOSOTROS:
Somos los sembradores en la primera parábola, pero ¿Qué somos en la segunda parábola? Somos la buena semilla del Señor. Cada uno de nosotros somos un grano de trigo.
El Hijo del Hombre, Jesús es el sembrador. Estamos en la bolsa (alforja) del Señor, o en las manos del Señor.
Y el campo es el mundo. Jesús tiene la facultad de sembrarnos donde el quiere. Él nos ha plantado donde estamos cada uno de nosotros en el mundo, para que allí demos el fruto que el espera. Él tiene la facultad de volver a plantarnos nuevamente donde él quiere. ¿Estamos dispuestos a ir a donde él nos envíe? ¿Dispuestos a caer el la tierra y morir? ¿Estamos dispuestos dejar nuestra casa, nuestra comodidad, nuestros proyectos personales, nuestras conveniencias personales? ¿Estamos dispuestos a vivir 100% entregados a la misión, a dar la vida, para llevar fruto para Dios?
EL CAMPO DE MISIÓN:
Dijo Jesús: “El campo es el mundo”.
§ Tu primer Campo de Misión es allí donde el Señor te ha plantado: Tu barrio, tu universidad, su colegio, tu lugar de trabajo, entre tus amigos, parientes, conocidos, familiares, compañeros de trabajo, de estudio; entre tus ex-compañeros.
La evangelización es un estilo de vida. Creo de todo corazón que Dios esta es la clave para la evangelización del mundo. Necesitamos ser encendidos con esta visión de la evangelización.
Haciendo un análisis de nuestro cuadro actual, en general, la mayoría usamos 3 horas por semana en la reunión congregacional. Usamos otras 3 horas en la reunión del grupo de hogar o grupo de discipulado. Total 6 horas… Pero pasamos unas 50 horas o más por semana metidos en el mundo, es decir, EN EL CAMPO DE MISIÓN, pero la mayoría de nosotros durante esas 50 horas estamos inactivos, distraídos. Estamos dormidos e inoperantes en cuanto a la nuestra misión. Y justamente ese es el campo de misión: Tu barrio, tu universidad, su colegio, tu lugar de trabajo, entre tus amigos, parientes, conocidos, familiares, compañeros de trabajo y de estudio.
Ese es tu primer campo de Misión. La evangelización es un estilo de vida. Para ello necesitamos ser transformados. En Romanos 12.1-2, Pablo dice: Transformate, cambiá. ¿Cómo? Dos cosas: por la renovación de tu mente, tu mentalidad y por poner el cuerpo (v.1).
§ Tu segundo campo de Misión es tu país. Empezando por algún nuevo barrio, pueblo o ciudad, cercana o lejana que Dios te quiere entregar.
§ Tu tercer campo de Misión es cualquier país del mundo a donde Dios te quiere enviar. “El campo es el mundo”.
Este es un nuevo día, un nuevo tiempo para nuestro país, para el mundo, para comunidad Cristiana, para toda la iglesia.
La visita de Phitsanunart en mayo de 2007 nos potenció en esta dirección. Recibimos FE para el crecimiento, la extensión y la plantación de nuevas congregaciones.
3ra. Parábola
Vs. 31-32
“El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza…”
¿Qué es el grano de mostaza? – EL REINO DE LOS CIELOS
El grano de mostaza, la más pequeña de las semillas… se transforma en un gran árbol.
Debemos valorar los comienzos sencillos, pequeños, humildes. La mayor historia en el mundo comenzó en BELÉN, en un pueblito, en un establo, en un pesebre, con un bebé. Más sencillo y pobre imposible. Debemos plantar un granito de mostaza, no un árbol. Pero un grano de mostaza es un árbol potencial. Debemos plantar el reino. El reino de Dios es CRISTO. Donde hay dos o tres… allí hay iglesia, pues está su presencia. Va a crecer… hasta llenar la tierra.
Me gustaría compartir con ustedes la estrategia que Jesús recibió del Padre. Esta es una llave importantísimo para el desarrollo de la obra comenzando con algo muy pequeño.
¿Cuál es el grupo con el número más pequeño posible? Veámoslo:
- Mateus 9.35-38, dice que Jesús recorría todas las ciudades y aldeas enseñando, predicando y curando a los enfermos. Al ver las multitudes sintió compasión por ellas. Eran tantos... Y con tantas necesidades. Les dijo a sus discípulos: “La mies es mucha, y los obreros pocos”. Su mayor carga fue por obreros, obreros, obreros… “Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a la mies.”
- Lucas 6.12, dice que aquella noche Jesús se va solo a la montaña. Y pasa la noche orando. A la mañana desciende con la respuesta del Padre. Establece entre sus discípulos a 12 como sus colaboradores más cercanos. Marcos 6.7, dice que envió a los doce de dos en a dos. Jesús formó con ellos 6 equipos de dos.
- En Lucas 10.1 - Escoge a otros 70, y también los envía de dos en dos a todas las ciudades y pueblos adonde él iba a pasar. 35 equipos más de dos personas.
- En Hechos 3 vemos a Pedro y Juan andando juntos. Otra vez son dos.
- En Hechos 13, el Espíritu envía a otros dos: Bernabé y Saulo.
- En Hechos 15, cuando Pablo y Bernabé se separan, cada uno sigue con otro. Bernabé con Juan Marcos, y Pablo con Silas.
- Cuando Pablo llegó a Troas, aunque se le abrió una puerta grande en el Señor para la evangelización, el dice: “No tuve reposo en mi espíritu porque no haber encontrado a mi hermano Tito”, así que despidiéndose de ellos partió para Macedonia. (2 Cor.2.12-13).
¿Por qué menciono todo esto? Por una razón muy importante. Podemos afirmar que hay aquí un principio muy importante: El número mínimo de pluralidad es de dos o tres personas. Más allá de las razones prácticas, si se quiere humanas, que señala Eclesiastés 4.9-12.
JESÚS ESTABLECE UNA PODEROSA RAZÓN ESPIRITUAL EN MATEO 18.19-20:
“Otra vez les digo, si dos de ustedes se pusieran de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieran, será hecho por mi Padre que está en los cielos”
Y luego explica el porqué. “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Dos o tres con un mismo propósito, que forman un equipo con Jesús, que se reúnen en su nombre, cualquiera cosa que pidan será hecha por el Padre. Esto es un cheque en blanco. ¡Esto es algo tremendo! Podemos pedir personas, familias, un milagro, un barrio, una ciudad, una nación… No hay límite…
Tenemos que formar equipos de dos o tres. El protagonista no somos nosotros, es Jesús. Esto es más fuerte que la multiplicación de los panes y los peces. ¡Esto es la multiplicación de Jesús!
¿Por qué dos o tres, y no cuatro o cinco, o más? Porque con cuatro o cinco podemos formar dos equipos, y ¡en cada uno de ellos Jesús promete estar presente! Él será el líder y el protagonista de cada equipo, con todo su poder.
PROPÓSITO, PRESENCIA y PODER ( Las tres P )
El nos dijo: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones…” esto es PROPÓSITO. “He aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo…” esto es PRESENCIA. “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra…” esto es PODER.
“Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa...” esto es PROPÓSITO. “Será hecho por mi Padre…” esto es PODER. “Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos…” esto es PRESENCIA.
“Recibirán poder... (PODER), cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo… (PRESENCIA) y ustedes serán mis testigos... (PROPÓSITO).
No se necesitan muchos. Dos o tres son suficientes, el reino de Dios está allí, con todo su poder… semejante a un grano de mostaza… Aleluya!
Cuarta Parábola
“El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado…”
¿Qué es la levadura en esta parábola?
¿Qué es la harina?
Esa levadura es el Reino de Dios. ¿Y qué es el reino de Dios?
El reino de Dios no es un lugar, no es el cielo, no es un territorio, no es la iglesia, no es una cosa o un objeto. La palabra ‘reino’, gramaticalmente es un substantivo que indica acción. Como por ejemplo la palabra ‘salvación’ = acción de salvar. ‘Preparación’ = acción de preparar. Reino significa acción de reinar. (Lo entenderíamos mejor si dijera ‘reinación’, pero esa palabra no existe en castellano, lo más parecido sería ‘reinado’. El verbo sería ‘reinar’. Podemos sustantivar un el verbo diciendo ‘el reinar de Dios’, en vez de decir ‘el reino de Dios’.
Entonces el reino de Dios es la acción soberana de Dios en reinar sobre todo lo que existe. Es el ejercicio permanente de la autoridad de Dios sobre el universo. Equivale a aquella tremenda expresión del Antiguo Testamento: “JEHOVÁ REINA” ( Salmos 93.1; 96.10; 97.1; 99.1). Y la profecía de Isaías 52.7, que el mensaje de Cristo sería: “TU DIOS REINA”.
Dios reina sobre la naturaleza de un modo ‘natural’, podemos decir ‘automático’. La naturaleza no fue creada a la semejanza de Dios: no tiene espíritu, mente, voluntad, emociones. Pero con el hombre sucede otra cosa. El ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Dios nos dio espíritu, voluntad, mente, emociones, responsabilidad moral a su semejanza. Tenemos la capacidad de oír a Dios y entender lo que nos dice; comprender su voluntad. Tenemos la responsabilidad de hacer la voluntad de Dios, de someternos a su reino y autoridad de un modo conciente, inteligente y voluntariamente. Pero Adán y Eva, habiendo entendido la voluntad de Dios, se rebelaron contra Dios. Pecaron. Es muy grave no sujetarse a una autoridad, máxime si es la suprema autoridad.
Y justamente por eso, al venir Jesús al mundo comenzó su ministerio predicando: “Arrepentíos, el reino de Dios se ha acercado”. Esta expresión ‘se ha acercado’ en arameo y hebreo significa ‘ha llegado’. También Jesús dijo: “El reino de Dios está entre vosotros” (Luc.17.21).
¿Cómo? Por Jesús. Al llegar Jesús llegó el reino. Porque llegó aquél por medio de quién reina el Padre.
Dios creó todo por la Palabra. Él sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Dios reina por la Palabra. Esa Palabra, el Verbo, se hizo carne y habitó entre nosotros, dice Juan. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Volvamos a nuestra parábola:
“El reino de Dios es semejante a la levadura que una mujer escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado”.
ESA LEVADURA ES JESÚS.
¿Qué es la harina, la masa?
La masa es la humanidad sin el reino. La humanidad con esa naturaleza adámica, rebelde contra Dios; sin la vida de Dios.
La levadura es Cristo hecho hombre. Él es la vida de Dios escondido en tres medidas de harina. Este es el discipulado bien entendido. Es vida que transmite vida. No es un sistema. No es dar un estudio bíblico. Es la vida de Dios que contagia vida. Este es el método de Dios para transmitir vida y traer el reino a toda la humanidad.
La fermentación es un proceso.
¿Cómo se inicia ese proceso?
1. La levadura tiene que estar en contacto con la masa. Debe mezclarse bien con la masa. Jesús fue el amigo de los pecadores, sin nunca pecar.
2. Esperar el proceso.
Debemos iniciar procesos. Primero con un círculo pequeño como lo hizo Jesús con los doce. Y luego estos con otros. Es la manera más efectiva y rápida de leudar toda la masa. No hay atajos al discipulado. Jesús fue la levadura en tres medidas de harina: los doce, los setenta y la multitud. Los doce fueron la levadura entre los 120, y estos entre los 3.000 que se convirtieron en el día de Pentecostés. Pablo en Éfeso fue levadura entre los doce, luego con estos en la sinagoga, y luego con todos los discípulos entre todos los habitantes de Asia (Hechos 19.1-11).
La masa no leudada son los que viven fuera del reino.
La masa leudada se transforma en levadura. Son los discípulos que hacen discípulos.
DEBE HABER LEVADURA EN TODOS LOS AMBIENTES O CÍRCULOS DE LA SOCIEDAD. En cada barrio, cada ciudad o pueblo, en cada país. En cada escuela, en cada aula, en cada universidad, en cada fábrica, en cada empresa, en cada institución pública o privada, en cada esfera del gobierno, en cada grupo étnico, en cada club, en cada sindicato, en cada círculo de profesionales o empresarios… hasta que todo sea leudado. “La tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios, como las aguas cubren el mar”. ¡Aleluya!
¿TU ERES MASA O LEVADURA? ¿TIENES EL REINO?
¿ESTÁS SIENDO DISCIPULADO POR ALGUIEN?
¿ESTÁS DISCIPULANDO A OTROS CON LA VIDA DE DIOS?
¿ESTÁS SIENDO LUZ Y SAL EN MEDIO DE LA SOCIEDAD? ¿ERES LA LEVADURA DE DIOS?
Quinta Parábola
V.44
“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo…”
Relato…
Este hombre al encontrar el tesoro escondido en el campo fue y vendió todo lo que tenía y compró aquel campo. Fue muy inteligente. ¡Hizo un negocio brillante!
¿Qué es el tesoro escondido en el campo? Según Jesús es el reino de los cielos. Ese tesoro es Jesús. Para obtener el tesoro hay que comprar el campo. ¿Cuánto nos cuesta? TODO LO QUE TENEMOS. Jesús dijo, en Lucas 14.33: Aquél que no renuncia a TODO LO QUE POSEE no puede ser mi discípulo. El reino de Dios nos cuesta todo. Debemos predicar un evangelio radical. El evangelio del reino. Ese el único evangelio. Cualquier otra cosa no es evangelio.
Pablo: Fil. 3. 7-8:
“Cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”.
Seguir a Cristo nos cuesta todo. Todo lo que somos y tenemos.
Y en cambio lo obtenemos todo lo suyo. Jesús nos dice: “Todo lo tuyo debe ser mío, para que todo lo mío sea tuyo”. Para ser sus discípulos debemos renunciar a todo lo que tenemos, tomar la cruz y seguirle. Así llegamos a ser hijos de Dios. Y si hijo también herederos. Herederos de Dios, y coherederos con Cristo…
Sexta Parábola
V. 45-46
“El reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perla, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”.
¿Quién es la perla preciosa que para obtenerla alguien tiene que vender todo lo tiene para comprarla?
La mayoría, por leer sin mucha atención, responde mal a esta pregunta. La perla preciosa NO es Cristo. ¡Eres tu! Soy yo. La perla preciosa es la iglesia por la que Cristo dio su vida. Se despojó, renunció a todos, se hizo pobre, lo vendió todo y nos compró! Nos redimió. ¡Aleluya!
Nosotros no buscamos a Dios. Él vino a buscarnos a nosotros. El Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido (Lucas 19.10).
Jesús siendo rico se hizo pobre. Siendo el dueño del universo no tuvo donde nacer. Nació en un pesebre. Perteneció a una familia muy pobre. Por amor a nosotros se hizo pobre. ¡Paupérrimo! No tenía donde reclinar su cabeza. El rey se quitó las vestiduras reales y se puso el delantal de siervo.
Y finalmente en la cruz, le sacaron sus vestiduras, lo dejaron desnudo. Sus amigos lo dejaron. Aún el Padre lo abandonó… por amor a nosotros.
Siendo Dios se hizo hombre, siervo, pecado y maldición. En la cruz fue ejecutado por nosotros. Pagó el precio de nuestro rescate y nos compró.
Somos muy preciosos para Dios. Tu eres muy precioso para Dios. Dios nos considera la perla de gran precio. Para comprarnos “vendió todo lo que tenía” y nos compró…!
Séptima Parábola
V. 47-50
“Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red que echada en el mar, recoge toda clase de peces…”
Hay que tirar la red al mar, esto es predicar, evangelizar.
Hay que recoger la red. Esto es llamar a la gente al arrepentimiento, a la conversión, a una decisión por Cristo. Guiarles al bautismo.
Pero… no todos los que se congregan son. Hay de todo en la red. Según Mateo 7. 21-27. No todos los que cantan, no todos los que oran, no todos los que predican, ni siquiera los que hacen milagros… sino solo aquellos que hacen la voluntad del Padre. El que oye su palabra y no la hace está edificando en la arena!
Conclusión:
El reino de Dios se ha acercado. Y cada vez que esto sucede ¡Dios nos hace un llamado a un compromiso total con él!
¿Estás dispuesto a ser un sembrador?
¿Estás dispuesto a ser semilla en las manos del Señor? Estás dispuesto a que él te plante donde él quiera; a ir adonde él te mande para extender su reino?
¿Estás dispuesto a vivir para plantar en muchos lugares un grano de mostaza; a ser masa leudada para discipular a otros?
¿Estás dispuesto a renovar hoy tu compromiso con Jesús como Señor? ¿A reconocer que tu vida le pertenece totalmente a él?
¿Estás dispuesto a tenerlo todo por basura para ganar a Cristo y vivir sólo para él?
¿Estás dispuesto a consagrarte totalmente a la causa del reino de Dios?
DIOS ESPERA HOY UNA RESPUESTA DE TU PARTE, ESPERA UN SÍ DEFINITIVO Y TOTAL. AMÉN.